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El aumento del consumo de carne en los países en vías de desarrollo podría conllevar más infecciones resistentes a los antibióticos en los humanos

Un nuevo estudio prevé que el uso de antibióticos en la producción ganadera podría incrementarse en un 67 por ciento para 2030, principalmente en China, India, Rusia, Brasil y Sudáfrica.
25.3.15
Imagen por Jim Young/Reuters

Dos millones de estadounidenses sufren infecciones resistentes a los antibióticos cada año y al menos 23.000 personas mueren a causa de ello, según estadísticas del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU (CDC, por sus siglas en inglés) — y gran parte del problema podría deberse a nuestra alimentación.

La industria ganadera inyecta grandes cantidades de antibióticos a los animales de granja con el fin de matar las bacterias que producen enfermedades a los animales y potencian su crecimiento. No obstante, con cada dosis, emerge una nueva oportunidad para el desarrollo de bacterias más resistentes y para su transmisión de los animales a las personas a través de los trabajadores agrícolas o de la cadena alimentaria.

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Este es un problema que podría crecer exponencialmente, a medida que países como China e India se enriquecen y su población adquiere una dieta más basada en proteínas.

El uso antimicrobiano en la producción ganadera podría aumentar un 67 por ciento en todo el mundo para 2030, según previsiones publicadas por los Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias, y los defensores de la salud pública temen que el mundo esté al borde del abismo en lo que al dilema de la atención sanitaria se refiere.

"Diversas organizaciones sanitarias han declarado que se trata de la crisis del siglo", comentó a VICE News Gail Hansen, un veterinario del proyecto sobre la resistencia a los antibióticos en The Pew Charitable Trusts.

Este es el primer estudio que estima la escala del uso antimicrobiano en el sector ganadero a nivel mundial. Los investigadores han confirmado que el ganado, los pollos y los cerdos llegaron a consumir 63.151 toneladas de antibióticos en 2010.

Este dato constituye una importante referencia debido a que el consumo de carne está aumentando en todo el mundo a un ritmo sin precedentes. Si el uso de antibióticos también va en aumento, ello podría provocar una disminución de la resistencia a las bacterias.

Según Ramanan Laxminarayan, autor principal del estudio e investigador en el Instituto Ambiental de Princeton, dijo a VICE News: "Estamos viviendo cambios muy importantes, y tenemos que prestar atención al hecho de que esto está provocando que las personas enfermen y mueran por infecciones". "Creo que la gente debería tener mucho más en cuenta esta información".

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En Asia, por ejemplo, el consumo de proteína animal se incrementó de siete gramos al día por persona en 1960 a 25 gramos en 2013. Los países de bajos y medianos ingresos están adoptando métodos de agricultura industrial, debido a la creciente demanda de carne por parte de la población. Esta tendencia implica el uso de antibióticos para potenciar el crecimiento de los animales sanos y reducir el riesgo de enfermedades, cuando cientos de ellos se encuentran hacinados en espacios reducidos. Si las granjas industriales siguen aplicando estas prácticas, el uso de los antibióticos podría doblarse en países como Brasil, Rusia, India, China y Sud África, según revela el estudio.

El estudio afirma que las técnicas empleadas para generar elevadas cantidades de proteína animal seguirán siendo las mismas durante los próximos 20 años. Eso podría dar lugar a graves consecuencias en los países desarrollados, donde la población actualmente tiene mayor riesgo de contraer enfermedades bacterianas. Los investigadores señalan que en India el 95 por ciento de los adultos tienen bacterias resistentes a los antimicrobianos comunes, entre ellos la penicilina.

Según alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS) el año pasado, nos dirigimos a una era "post-antibiótica", en que los fármacos que han ayudado a evitar que los humanos contrajéramos infecciones dejarán de tener efecto. La prohibición de antibióticos en la alimentación del ganado, no obstante, ha ayudado a contener la proliferación de enfermedades resistentes a los antibióticos.

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En 2006, la Unión Europea prohibió los antibióticos promotores de crecimiento en la alimentación animal. México, Australia y Nueva Zelanda, por su parte, también han limitado su aplicación.

A principios de este año, Laxminarayan descubrió en un estudio realizado para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que reducir el uso de los antibióticos en la alimentación animal tendría consecuencias económicas insignificantes.

"Debo decir que la UE ha demostrado un admirable liderazgo en el uso de antibióticos", dijo Laxminarayan a VICE News. "Ha demostrado claramente que es posible prescindir de los antibióticos en la alimentación del ganado. Es decepcionante que esto no haya ocurrido también en EE.UU".

En los Estados Unidos, la ganadería representa el 80 por ciento del consumo total de antibióticos, según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). En 2013, la FDA publicó una serie de normas voluntarias para fomentar un uso más prudente de los antibióticos. De esta manera, consiguieron regular el libre acceso a los antibióticos para ganado y prohibieron la práctica de alimentar a animales sanos con antibióticos que potencien el crecimiento.

Sin embargo, algunos defensores de la sanidad pública creen que estas normas contienen demasiados vacíos. Un análisis realizado por Pew Charitable Trusts el año pasado describió de qué manera el incompleto etiquetado de productos permitía que se siguiera abusando de los antibióticos como promotores de crecimiento.

Por su parte, las cadenas de comida rápida han empezado a presionar a sus proveedores de ganado. El año pasado, Chick-fil-A anunció que quería comprar pollos criados sin antibióticos. A principios de este mes, McDonald's se comprometió a comprar solo pollos tratados con antibióticos específicos para enfermedades avícolas, y a eliminar el uso de pollos criados con antibióticos que puedan tener efectos nocivos en la salud humana.

"Posiblemente la gente no sepa que la carne que consumen ha estado alimentada con antibióticos cada día de su vida", dijo Laxminarayan a VICE News. "Creo que es importante recordar que si India, China y Brasil comieran carne en los mismos niveles que Estados Unidos, ello acarrearía enormes consecuencias para el medioambiente".

Sigue a Sarah Jane Keller en Twitter: @sjanekeller