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Macri pide 'responsabilidad' al Congreso para que apruebe el acuerdo con los 'fondos buitre'

El acuerdo parece poner fin a una de las batallas más brutales por la deuda jamás vista entre un país y sus acreedores. Sin embargo, muchos argentinos lo interpretan como una claudicación por parte del nuevo gobierno.
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Imagen por David Fernández/EPA
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El presidente de Argentina, Mauricio Macri, ha instado al congreso argentino a aprobar el acuerdo alcanzado con los llamados "fondos buitre", lo que significaría el final de una de las más brutales batallas por la deuda jamás vista entre un país y sus acreedores.

"Dependerá de este Congreso si terminamos o no de cerrar este conflicto que lleva 15 años", dijo Macri en su discurso pronunciado ante ambas cámaras en la inauguración de la nueva sesión legislativa el martes. "Confío que va a primar la responsabilidad".

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Aunque su discurso fue abucheado por buena parte de la oposición, parece bastante probable que Macri conseguirá los votos necesarios para aprobar el acuerdo antes de la fecha límite del 14 de abril, prevista por un tribunal estadounidense. Para sellar el convenio, el Congreso también debe revocar dos leyes que bloquean el pago de la deuda. Algunos analistas sostienen que el gobierno probablemente tendrá que negociar concesiones con las otras fuerzas políticas en aras de sacar adelante estas medidas.

El acuerdo anunciado el lunes implica el pago de 4.653 millones de dólares a diferentes fondos que no aceptaron en su momento las ofertas que reestructuraron la mayor parte de la deuda argentina tras el cese de pagos del país en 2001.

La inflexible demanda de los fondos para cobrar la totalidad del importe se encontró con una respuesta igualmente intransigente por parte del gobierno argentino anterior encabezado por Cristina Fernández de Kirchner, quien se refiere habitualmente a estos acreedores como "fondos buitre".

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El nuevo acuerdo implica que los fondos — dirigidos por el grupo Elliott Management de Paul Singer — ahora están dispuestos a aceptar una quita del 25 por ciento de su reclamo original. Singer es uno de los principales donantes a la campaña presidencial estadounidense de Marco Rubio, denominado por la prensa como "el candidato del establishment".

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El presidente Macri asumió el cargo en diciembre pasado con la promesa de encontrar una manera de salir del callejón sin salida provocado por la deuda que ha dejado a Argentina fuera de los principales mercados de capital internacionales y también ha desalentado a los inversores extranjeros.

El equipo negociador del gobierno aclamó inmediatamente el nuevo acuerdo y lo tildó como el prolegómeno de un futuro más soleado para la economía argentina, que pelea actualmente contra un bajo crecimiento, una alta inflación y una devaluación del peso.

El ministro de Finanzas, Alfonso Prat-Gay aseguró tener ya acordados los préstamos bancarios por un total de 15 mil millones de dólares que permitirán al país realizar los pagos a todos sus acreedores.

"Este es un acuerdo con varios bancos que se comprometieron a participar activamente en invertir en Argentina", expresó ante la prensa el lunes.

Prat-Gay también consideró responsable de las dificultades económicas actuales de Argentina a la negativa del gobierno anterior para negociar con los acreedores.

"Lograr crecimiento es imposible sin apoyo", afirmó al periódico La Nación, añadiendo que la demora en la concreción de un acuerdo ha costado al país dos millones de puestos de trabajo.

El ex ministro de Finanzas, Axel Kicillof devolvió el golpe en Twitter. El lunes tildó al acuerdo de "inaceptable extorsión". Al día siguiente afirmó: "ahora, la extorsión se ha puesto ante el Congreso".

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Quieren tener a los argentinos discutiendo sobre causas sin sentido contra funcionarios kirchneristas mientras endeudan al país.

— Axel Kicillof (@Kicillofok)1 de marzo de 2016

El martes se realizó una manifestación en contra del acuerdo en las inmediaciones de la Casa Rosada en la Plaza de Mayo. "Están llevando al país hacía atrás, atándonos, una vez más, a una deuda enorme. Es un acuerdo de mierda", opinaba Pablo Dilo, un profesor de 34 años.

Sin embargo, otros argentinos festejaron la noticia. "Necesitamos el cambio", dijo Óscar Reyes, un portero de 59 años de edad, mientras despotricaba contra el gobierno anterior, a quien culpa de la situación económica actual.

El inminente final del conflicto de la deuda también fue bien recibido por muchos economistas que durante años han afirmado que la economía argentina no podría recuperarse hasta que esto sucediese.

El profesor de Economía Sebastián Auguste cree que una vez que el pago de la deuda haya finalizado, el presidente Macri intentará atraer a inversores privados para proyectos de infraestructuras. También pronostica que el presidente va a buscar nuevos préstamos en organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.

"Hará que la economía crezca otra vez después de un estancamiento de 4 años", vaticina Auguste.

El problema tiene origen, si bien sus raíces vienen de mucho más atrás, en el año 2001, cuando Argentina entró en default y dejó de pagar a sus acreedores — el equivalente a una quiebra — después que una feroz crisis económica y política impidiera al país hacer frente a sus pagos.

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Durante los gobiernos kirchneristas se realizaron reestructuraciones de la mayor parte de la deuda, en 2005 y 2010, pero unos pocos acreedores, también conocidos como holdouts, se negaron a un acuerdo y decidieron esperar para especular con un cobro mayor.

Cuando Argentina comenzó a pagar a los acreedores que habían aceptado la reestructuración, los holdouts, conducidos por Elliott Management, demandaron al país bajo la ley de Nueva York, y ganaron.

En 2012 el juez de distrito de Manhattan Thomas Griesa falló a favor de los holdouts. La Corte Suprema de Estados Unidos se negó a revisar el caso, por lo que el fallo continúa en firme.

La estrategia agresiva de los llamados "fondos buitre" proporcionaron a la ex presidenta Fernández un fuerte apoyo de la opinión pública en su postura de no negociar con los holdouts en tales condiciones. Pero la economía argentina pagó un precio muy costoso: la soledad.

Mientras que otros países latinoamericanos podían endeudarse con un interés del cinco por ciento, Argentina se vio obligada a apelar a China y Rusia para obtener préstamos con tasas de interés del 10 por ciento. El conflicto también desalentó a los inversores extranjeros.

Desde entonces, las dos partes han librado una dura batalla, negociado con Daniel Pollock como mediador, quien fue el encargado de dar la noticia sobre el nuevo acuerdo el lunes.

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"Me da un gran placer el anunciar que la batalla de 15 años entre Argentina y Elliott Management de Paul Singer está en camino a ser resuelta", expresó Pollock mediante un comunicado.

De vuelta a la protesta del martes frente a la Casa Rosada, Natalia Ramo se muestra incrédula con el acuerdo.

"Teníamos el apoyo de la ONU y ellos simplemente dijeron okey, vamos a pagar esto. Y ahora nos estamos endeudando más para hacerlo", afirmó haciendo referencia a una resolución de Naciones Unidas del año pasado promovida por Argentina que apoya el derecho de los países a negociar sus deudas sin la interferencia de tribunales extranjeros. "Hemos aceptado condiciones terribles sin negociaciones".

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