La historia completa del álbum de Wu-Tang Clan que jamás escucharás
Producer Cilvaringz with RZA in Egypt (All other photos by Ilja Meefout, courtesy of Bozorgmehr)

La historia completa del álbum de Wu-Tang Clan que jamás escucharás

Después de convertirse en el consejero de RZA, el escritor británico Cyrus Bozorgmehr escribió un libro sobre ‘Once Upon a Time in Shaolin’ y el valor de la música en la actualidad.
4.11.17

Para estas alturas, ya conoces la historia. Sólo tres personas en el mundo han escuchado el álbum de Wu-Tang Clan, Once Upon a Time in Shaolin, en su totalidad —tal vez cuatro, si contamos a la escritora de VICE Allie Conti. Dos de esas personas son RZA y el productor Cilvaringz. El tercero es el infame y profundamente odiado "pharma bro", Martin Shkreli. El propósito de Wu-Tang Clan de subastar la única copia de su álbum con estuche de plata era dar a entender que la música se ha devaluado tanto por su libre disponibilidad. Si pudieran hacer algo más exclusivo, pensaron, ¿podrían decir que tiene un valor intrínseco mayor? Si la música puede ser elevada al nivel del arte, entonces debería ser tratada como tal en algún punto.

Publicidad

El grupo vendió la copia a Martin Shkreli por dos millones de dólares, luego de escuchar algunos fragmentos del álbum en el MoMA PS1, justo antes de que Shkreli se hiciera famoso en todo el mundo por incrementar en un 500 por ciento el precio de la medicina para el tratamiento de SIDA y otras enfermedades autoinmunes. A partir de ese punto, el álbum formó parte del folclor musical. El escritor británico Cyrus Bozorgmehr estuvo tan cerca de la creación de este disco como es posible. Su libro, también titulado Once Upon A Time in Shaolin, narra la historia completa detrás del álbum —desde su concepción hasta el desastre de relaciones públicas en el que se convirtió— y tiene el poder de cautivar a fans y no fans de Wu-Tang por igual. El libro tiene mucho que decir de cómo la sociedad actual valora la música y, como persona que estuvo en ambos lados de la moneda, Bozorgmehr logra plasmar las palabras de una manera divertida. Platicamos con él (un hombre que gesticula con tanto ímpetu que podría generar por sí solo suficiente electricidad para un pequeño poblado) en una cafebrería de Londres para averiguar un poco más.

Noisey: Estamos ante una historia alucinante, a ratos inconcebible. Como aquella vez que te pusiste borracho con RZA en un templo shaolin o de cómo nació el concepto del álbum arriba de la Gran Pirámide de Guiza. ¿Todo eso es cierto?
Cyrus Bozorgmehr: Absolutamente. Hay fotos. Son estas. [Me muestra las fotos en su teléfono]. Habría sido de muy mal gusto que hubiera inventado todo eso. No es un trabajo de ficción, es nuestra historia.

¿Crees que el proyecto cumplió sus objetivos, es decir, provocó un debate sobre la devaluación de la música y su lugar en el espectro del arte?
Sí y no. Creo que el efecto pos-Shkreli y demás le dieron vida a ese propósito. Hace poco estuve en una sesión de preguntas y respuestas, y alguien preguntó, "¿por qué no intentas obtener el Guggenheim para sobornar a Shkreli y quedarte con el álbum?" Pero para estas alturas, nadie querrá tocarlo. Antes de que Martin lo comprara, la apuesta seguía en la mesa, no habíamos triunfado pero tampoco fracasado. Aún no estoy seguro si fallamos. Pero ahora es demasiado pulp fiction. Entre más se identifique [el álbum] con él [Martin Shkreli], más nos alejamos de nuestro propósito inicial.

Las grandes cantidades ensucian las cosas. Si vas a subastar algo a un precio elevado, entonces debes tener una idea que el comprador podría entorpecer la intención inicial.
Ya lo había considerado después de unirme al proyecto; sabía que siempre iba a ser persona adinerada la que compraría el álbum. Pero al mismo tiempo, creo que no tiene que ver con el comprador. Particularmente, en las primeras etapas era más una cuestión de provocar el debate sobre el valor de la música. La venta era lo menos importante. Elon Musk o Ben Horowitz eran el tipo de personas que encajaron en nuestros perfiles imaginarios, no las élites aristócratas. Pensamos que a lo mejor alguien poco convencional lo compraría. Pero no estábamos preparados para Shkreli.

Publicidad

¿Cómo fue la sesión de audio en PS1? ¿A quién invitaste para escuchar los fragmentos?
Fue extraño. Fue una reunión con diferentes tipos de personas. Jeques árabes, multimillonarios, gente de la prensa y, por supuesto, estábamos muy conscientes de llevar a algunos personajes de hip hop y fans. Hicimos un concurso en un programa de radio de Nueva York para que se sumaran personas comunes y corrientes que nunca habían ido al MoMA. Se puso increíble cuando empezó la música. En la época de la omnipresencia, ocurrió un momento efímero. Así es como la música solía ser antes de que se inventaran las grabaciones. ¿Qué haces? ¿Cierras los ojos e intentas usar tu cerebro como una grabadora? ¿Dices, "me vale" y te pones a bailar? Ver cómo las personas reaccionaban de diferentes maneras fue fascinante.

¿Qué significa para ti saber que los fans de hueso colorado quizás jamás puedan escuchar el álbum?
Fue una pesadilla para mí. Soy de la escena ilegal de los raves donde tocábamos sin cobrar. En un principio cuando escuché del proyecto, creí que era un circo horrendo, una forma de obtener dinero fácil. Pero después de reunirme con RZA y Cilvaringz, y escuchar sus intenciones, cambié de parecer. Existe una relación simbólica entre los fans y el artista. Pero también hay otra cara de la moneda. ¿Hasta qué punto puede un artista darse el lujo de no hacer lo que ellos quieren? ¿Estás completamente obligado o atado a tus fans?

Todo me suena a una estrategia como la de KLF pero al revés…
Es gracioso, porque Cilvaringz ni RZA ni siquiera conocían a KLF. KLF fue un gran fenómeno en el Reino Unido. Les conté sobre ellos, pero no importa qué tan famoso seas en la escena del rap, no te pones a quemar millones de dólares. He ahí la diferencia entre un método para ganar dinero proveniente de una escuela de arte de clase media y una forjada en las calles. Tienes que expresar tu sentir de otra forma, pero manteniendo la misma controversia.

Publicidad

En el libro escribes acerca de la idea del "sentido al derecho" en los oyentes de la música. ¿De dónde proviene? ¿Cómo verbalizas la forma en que estamos dispuestos a pagar grandes cantidades de dinero por algunas cosas y no por otras?
La idea de pagar felizmente tres dólares por un café, pero no por una canción me parece absurda. Es una locura. El internet se convirtió en una fuerza demente, anárquica y democratizadora; desde el principio, muchas cosas se compartieron libremente. Recientemente, el panorama ha cambiado un poco, pero en ese entonces, cuando arrancamos el proceso de Once Upon A Time, no era así. Al menos Spotify, por más miserables que sean sus regalías, se asegura de que los artistas ganen algo de dinero.

Todo se reduce a la letra "s". La diferencia entre arte y artes. Las artes son inclusivas con todas las formas de creatividad. El arte se contrae en un espacio elitista. Si golpeas dos tapas de botes de basura, cubres tu cuerpo de pintura y lo grabas podrías tener un espacio en el Tate. Pero si creas una canción deslumbrante, no es bienvenida. En ese sentido, no creo que la música se tenga que percibir necesariamente como arte. Pero sí necesita una patada en el trasero de vez en cuando.

En una ocasión entrevisté a Chuck D, hace muchos años, y le pregunté, "son bastante extremos, ¿empezaron así porque se trataba de una táctica social de negociación?" Pero me respondió que no, "nacimos siendo extremos". Para empezar, nadie logró nada hablando con mesura. Al final, quisimos que nadie escuchara el álbum. Pusimos una cláusula en el contrato para que el comprador se motivara a organizar sesiones de oyentes. Al principio, Shkreli dijo que lo iba a hacer. Estaba completamente sorprendido de RZA. Se nos presentó como un entusiasta del rap.

Publicidad

¿Cómo se siente que Shkreli haya puesto el álbum (desde entonces no disponible) en eBay para revenderlo?
Como todo, lo hizo con un timing dramático, y al día siguiente fue a la cárcel. Había muchas ofertas. Me contactó un adolescente de 18 años que tenía la oferta mayor en eBay. Contacté al abogado de Shkreli y me confirmó que había visto prueba de los fondos. Me sorprendí. Pero pronto me di cuenta que el adolescente, más que un fan de Wu-Tang Clan, era simpatizante de Martin Shkreli. ¡No me lo esperaba! Era evidente que no conocía mucho de ellos

¿Qué crees que suceda con el álbum?
No tengo idea. Todo lo que sé es que se vendió. El abogado de Shkreli ha sido muy reservado con nosotros. Sólo Dios sabe lo que pasará. También nos han contactado fans de Wu-Tang Clan para decirnos que quieren comprar el disco. Lo contradictorio es que todavía confiamos en Shkreli, en cuestión de negocios. Se apegó al contrato, pero cualquiera que lo compre intentará terminarlo. Querrán ser los héroes. Todos quieren liberarlo de las manos de Shkreli. La gente ha olvidado cuál era su propósito principal. Nos contactan porque creen que RZA se va a emocionar si compran el álbum para liberarlo. Esa no fue la idea, pero ya no tenemos el control. Lo cual, de alguna forma, no es tan malo porque esa es la esencia del arte.

Once Upon a Time in Shaolin: The Untold Story of Wu-Tang Clan's Million Dollar Secret Album, the Devaluation of Music, and America's New Public Enemy No. 1 se puede conseguir vía Jacaranda Books en el Reino Unido, y Macmillan en los Estados Unidos.

Sigue a Kit en Twitter.