Adiós Maestro Gualajo

Adiós Maestro Gualajo

Colombia y el continente perdieron a uno de los mayores exponentes de la marimba de chonta, el “piano de la selva” de la costa colombiana.
31.5.18

Todas las fotografías de Lucho Osorio Páez.

José Antonio Torres, mundialmente conocido como Gualajo, dio su último respiro en el Hospital Universitario del Valle en la ciudad de Cali, el pasado miércoles 16 de mayo. Se fue a los 78 años, dejando una carrera que ya había dejado grandes recuerdos. Tuvo la oportunidad de viajar y hacer presentaciones en escenarios de Canadá, China, Corea, Estados Unidos, Francia, Japón, México, Rusia y Suiza.

Pero más allá de ser artista, estaba el personaje que se preocupó por conservar, enseñar y mostrar las prácticas culturales de la región del Pacífico Sur colombiano. Siendo Colombia la única nación suramericana con costas en los océanos Atlántico y Pacífico, la riqueza cultural de estas regiones son tan distintas como relacionadas. Y Gualajo era una referencia necesaria de la riqueza del Pacífico.

La mirada caribe tiene expresiones alegres y coloridas. El clima cálido está presente y vivo. Se asocia con la cumbia, el vallenato, la champeta y más. La mirada pacífica nos ofrece expresiones alegres, pero a la vez reflexivas. Siendo una región cálida con gran incidencia de lluvias, los recursos son otros, al igual que los instrumentos. Es la región que nos da alabaos, currulaos, aguabajos y una larga lista de posibilidades musicales. Y es allí donde la marimba de chonta se hace presente como instrumento para acompañar la vida y la muerte. Ese “piano de la selva” que para Gualajo era su alma, fue el mismo que se encargó de llevar por el mundo.

La Familia Torres en Guapi-Cauca.

Era famosa la anécdota que decía que le cortaron el cordón umbilical encima de una marimba. Y desde chiquito lo llamaron Gualajo, por ser este un pez noble. Pero también mar, selva y río del pacífico estuvieron en su obra, porque fue una música que narró la vida de su lugar y le mostró al mundo que era un lugar especial. Y su amor por enseñar su tradición musical y cultural hizo que tuviera una fundación con su nombre. A través de ella se encargó de educar a las nuevas generaciones y de hacer que la marimba estuviera presente en la cotidianidad.

El día de su muerte, Facebook se llenó de homenajes y menciones, Tuiter y las historias de Instagram. No solo destacaron su vida y obra, también se hizo presente la pregunta de qué iba a suceder con su legado. Ya que su impacto no solo se reconoció en Colombia, también estaban personas como el chileno José Alarcón del Festival Nómade, Chile. Sus travesías por el continente lo llevaron a ir a Guapi tras la leyenda.

Nómade, como plataforma de expresión de las músicas nativas y contemporáneas, venía haciendo un documental sobre los hermanos Torres, quienes a través de cuatro generaciones se habían dedicado a preservar la cultura del sur del pacífico colombiano. Y ese documental pronto se dará a conocer.

Por su parte, Luis Osorio, un fotógrafo y realizador audiovisual que venía trabajando con Gualajo hace diez años, se había convertido en una especie de sombra amiga. A través de esta década, tuvo acceso a él y conoció y asesoró a Gualajo para poder crear su fundación; pero también vivió el padecimiento y la inconsistencia burocrática alrededor del deseo de la familia Torres de restaurar la casa de la familia y así poder tener una escuela cultural.

La casa, ubicada en la vereda Sansón del municipio de Guapi esperaba ser declarada patrimonio cultural. La solicitud de fondos para restaurarla cumplió con los requisitos y estos se presentaron ante el Ministerio de Cultura. Pero la casa se derrumbó y la gestión quedó truncada por cuestiones legales. Y esa casa, que desde 1959 había acogido a investigadores musicales, antropólogos, realizadores audiovisuales y más personas para contar historias y compartir música, ahora no lo puede hacer.

Tan solo un día antes, Osorio habló con Gualajo y recuerda que este le dijo que había que seguir adelante. No podía entenderse de otro modo el trabajo de alguien que tenía el talante para llegar a los ochenta años y continuar dándole al mundo lo que siempre supo hacer: la alegría de compartir una tradición musical que no cansa.

La magia de Gualajo y la familia Torres trascendió fronteras. Tomás Gálvez (realizador audiovisual chileno) estuvo junto a su compatriota José Alarcón en la realización de ese documental. Gualajo fue el gran ausente, pero siempre el gran presente. Estuvieron muy cerca de hablar con él y hasta su hijo iba a estar. Luego de rodar las tomas en este lugar, encontraron la razón que los animó a emprender ese viaje de documentación audiovisual y de acción social: Un antropólogo canadiense afirmó que cada quince minutos muere un anciano en alguna comunidad con una saber ancestral que no se documentó o no se transmitió.

Y esto está sucediendo en Guapi. El viaje sirvió para ver cómo el sueño de tener una casa que sea una escuela de marimba, tiene que hacerse cuanto antes. Para ello, pronto se hará un crowdfunding que permita financiar la obra. Así el documental de los Torres y el de Gualajo serán aportes capaz de dejar en claro que se toman cartas en el asunto, o de lo contrario, la extinción cultural de algunas tradiciones será inevitable. Y frente a eso, ningún código o ley solucionará lo que en vida siempre se pudo hacer.

Que el legado de Gualajo quede es lo que se quiere. Y para eso estamos.

Te dejamos un video de Pacho Torres desde la vereda Sansón en Guapi Cauca, despidiendo a su hermano José Antonio Torres "Gualajo”.

Gracias a la Fundación Cultural, Artística y Musical José Antonio Torres Solís "Gualajo" y a Resistencia Music.

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