Italia

El plan italiano de legalizar la marihuana podría ayudar a combatir a ISIS y a la mafia

Un miembro de la cúpula administrativa italiana asegura que legislar y fiscalizar la marihuana sería una manera muy efectiva de cortar de cuajo los beneficios de la mafia y de la sucursal libia de Estado Islámico.
15.7.16
(Anthony Tuccitto/VICE News)

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Italia está a punto de arrancar un debate nacional sobre la legalización de la marihuana. Así lo aseguran desde la cúpula administrativa del país transalpino. De hecho, las autoridades creen que legalizar y fiscalizar la hierba podría suponer un duro revés tanto para la mafia como para Estado Islámico.

El debate sobre la legalización llegará al parlamento italiano la semana que viene con la intención de fulminar las sanciones criminales contra la marihuana, permitir que cada italiano puede tener hasta cinco plantas en casa y que pueda comprar cannabis gracias a la instauración de un monopolio que regule su venta a nivel estatal.

Si la propuesta de ley es aprobada, la ruta clandestina por la que actualmente llega gran parte del cannabis que se consume en Italia podría quedar desmantelada. Así lo cree Franco Roberti, el súperfiscal italiano encargado de combatir tanto a la mafia como al terrorismo.

"La descriminalización o incluso la legalización sería, sin lugar a dudas, un arma definitiva contra los traficantes. A día de hoy el tráfico de drogas también supone grandes beneficios económicos para los terroristas", declaró Roberti a la agencia Reuters el pasado mes de abril.

Roberti asegura a que todo ello se debe a que la mafia y presuntos terroristas estarían compartiendo las rutas clandestinas en el norte de África y colaborando para distribuir el producto a través de Italia primero, y por toda Europa después.

"La principal arteria para el contrabando del hachís norteafricano sale a día de hoy de Casablanca y atraviesa Argelia y Túnez hasta llegar a Tobruk, al este de Libia", relata Roberti.

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Sirte, una de las ciudades libias por las que pasa la ruta lleva en manos de Estado Islámico desde febrero de 2015. A día de hoy las fuerzas rebeldes combaten para hacerse de nuevo con el control de la ciudad, que se ha convertido en el último bastión yihadista en el país.

Consumir o vender drogas está severamente prohibido en los territorios controlados por Estado Islámico. La organización publicitó en el pasado cómo se azotaba a latigazos a los consumidores y se ejecutaba a los traficantes.

Eso sí, la venta de drogas constituye el 7 por ciento de las ganancias de Estado Islámico — alrededor de 4 millones de dólares al mes, según estima un informe publicado por la asesoría financiera IHS Markit este mes de abril.

La llamada de Roberti a favor de la legalización de la marihuana llega en un momento en que las fuerzas de seguridad italianas han empezado a discernir que la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado es la misma, por mucho que hasta hace poco las estrategias para combatirlos fueran separadas. En febrero de 2015, la unidad contra el crimen organizado dirigida por Roberti asumió la flamante misión de liderar las investigaciones sobre organizaciones terroristas. Ambas iniciativas comparten, incluso, la misma base de datos.

La decisión fue tomada debido a que tanto las organizaciones criminales como las terroristas funcionan de maneras muy similares. Así lo afirma Roberto, quien ha documentado abundantemente esta y otras teorías en su nueva libro, que fue publicado en abril.

"El terrorismo internacional se financia gracias a actividades criminales que son típicas de la mafia, como el tráfico de drogas, el contrabando de bienes comerciales, de petróleo, de reliquias arqueológicas y de arte; además de los secuestros con rescate y de la extorsión", ha declarado Roberti a la agencia Reuters.

En algunos casos, como en el del tráfico de drogas, ambas facciones terminan trabajando juntas, lo cual supone suculentos beneficios económicos para ambas.

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Estado Islámico invierte el dinero en efectivo en pagar los salarios de sus tropas y financiar la propaganda, su mecanismo fundamental para seguir estimulando el reclutamiento de descerebrados. Robert considera que el hecho de que los yihadistas hayan sido capaces de mantener el control sobre sus territorios en Libia es achacable, en parte, a las ganancias obtenidas gracias a su asociación con el crimen organizado italiano.

El pueblo italiano parece estar muy a favor de la legalización. El 73 por ciento se manifiesta a favor de la misma, mientras que un 83 por ciento considera que la actual legislación antidroga del país transalpino es ineficaz.

El proyecto de ley que fue auspiciado en julio del año pasado por Cannabis Legale, un grupo interparlamentario, ya cuenta con el apoyo de 220 congresistas y de 73 senadores — cifras registradas incluso antes de que el proyecto haya llegado a los 635 miembros que integran la cámara baja — lo que parece vaticinar que el proyecto tiene muchas posibilidades de convertirse en ley.

Se hace muy difícil saber cuáles son las dimensiones exactas de la marihuana en el mercado negro, pero tanto las fuerzas de seguridad como las organizaciones privadas estiman que es una industria que mueve miles de millones de euros al año. Para un país castigado por la recesión desde hace años, una nación donde la deuda es un 33 por ciento más abultada que el PIB, los beneficios fiscales de controlar el negocio de la marihuana serían auténticamente masivos.

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