Dentro de la “Ciudad de las moscas” de Madagascar
Corte y Confección

Dentro de la “Ciudad de las moscas” de Madagascar

Alrededor de 3,000 personas viven en un vertedero de basura en las afueras de Antananarivo. Las inhóspitas condiciones del lugar han afectado su salud y su dignidad.
23.7.16

Este artículo forma parte de la edición de junio/julio de la revista VICE.

La mayoría de los pueblos y ciudades en Madagascar han logrado contener un brote de una plaga que comenzó en el país en agosto pasado, pero alrededor de 3,000 personas que viven en un vertedero de basura en las afueras de la capital del país, Antananarivo, aún se encuentran en estrecha proximidad a la enfermedad. Los habitantes de "Ralalitra" (la "Ciudad de las moscas") pasan sus días hurgando entre los escombros, ratas y cadáveres. SAMVA, la empresa privada contratada por el gobierno para hacerse cargo de las instalaciones, niega la existencia de los asentamientos ilegales y ha amenazado a fotógrafos y periodistas que tratan de documentar la vida de la gente en esa zona.

Los más afortunados habitantes del vertedero se mudaron para trabajar en la mina de pórfido cercana. Ahora trabajan diez horas al día y ganan mucho menos que antes, pero la dignidad tiene su precio, aseguraron. Desde ahí todavía pueden ver el humo que emana del vertedero (al final del arco iris), un recordatorio constante que los inspira a trabajar más duro y sin queja alguna.

Un hombre se protege del humo en un cementerio de Akamasoa, un barrio fundado por personas que trabajaban en el vertedero. Un médico que trabaja en la zona como voluntario reportó varios casos de peste neumónica, debido a la niebla tóxica procedente del vertedero.

Entre las colinas de basura arde un fuego sin cesar, que pueden alcanzar hasta 15 metros de altura, y el aberrante paisaje está constantemente impregnado de una niebla tóxica. Los niños no pueden permanecer por mucho tiempo en esa área, ya que sus zapatos podrían derretirse por el calor.

El núcleo del vertedero está salpicado de pequeñas tumbas, que señalan los cuerpos de fetos y recién nacidos no deseados. Los que lograron sobrevivir, viven de forma permanente en el vertedero como una comunidad de niños huérfanos: los más viejos cuidan de los niños pequeños que fueron recientemente abandonados. Incluso los objetos comienzan una segunda vida en este sitio, pero adquieren significados diferentes.

Alrededor de 3,000 personas viven y trabajan aquí hoy en día, recogiendo plástico, que venden por 0.05 dólares por kilogramo (0.93 pesos), y metales, por 0.50 dólares por kilogramo (9.3 pesos). Muchos de ellos llegaron a Antananarivo con la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida y fortuna, pero ahora viven en uno de los lugares con más casos no reportados de peste neumónica del planeta, el tipo más infeccioso de la llamada Muerte Negra.