A sus 80 años, Eddie Palmieri sigue portando por lo alto la antorcha del jazz latino

A sus 80 años, Eddie Palmieri sigue portando por lo alto la antorcha del jazz latino

La leyenda viviente comparte un video en vivo desde Nueva York del track abridor de su disco más reciente 'Sabiduría', en formato sexteto.
8.11.17

En su nuevo video en vivo, se puede ver a la leyenda del jazz latino Eddie Palmieri sentado detrás del piano, su instrumento predilecto, acariciando las teclas con una destreza desarrollada en una vida entera. Al mismo tiempo se le ve disfrutando con una sonrisa imborrable en la cara, junto a su grupo de cinco otros músicos, que incluye al violinista cubano Alfredo de la Fe, el percusionista Nicky Marrero, y los músicos Camilo Molina, Luques Curtis y Little Johnny Rivero. Eddie Palmieri irradia la misma pasión que ha desbordado en las últimas seis décadas, y que lo ha convertido en una leyenda viva del jazz latino, ahora a sus 80 años.

El sexteto hace desde Subrosa, en el Meatpacking District de Nueva York, una versión de "Cuerdas y Tumbao", la canción que abre el más reciente álbum de Palmieri, Sabiduría, último de una nutrida discografía que incluye trabajos en múltiples configuraciones y con una lista interminable de colaboradores. Pero su maestría detrás del piano, sus características composiciones y arreglos, y su hambre por mezclar géneros bajo el paraguas del jazz latino lo convierten en la figura central, sea cual sea el contexto.

Nacido de padres boricuas en Harlem en la segunda mitad de los años 30, y criado en el sur del Bronx, Eddie Palmieri se filtró en el mundo musical neoyorkino en el momento exacto y con las influencias exactas para ayudar a definir un género: el jazz latino. La base de su estructura musical es indiscutiblemente la música afrocubana –desde la guajira y el mambo hasta el son montuno– pero también se pudo empapar de las nociones de los grandes jazzistas como Thelonious Monk y contemporáneos como McCoy Tyner, lo que le abrió la mente a la experimentación.

El jazz latino, y específicamente el de origen afrocubano, como el suyo, no fue una invención propia. De hecho, su gestación se le atribuye a la Orquesta Machito, quienes llamaban al género "mambos instrumentales", y su interacción con músicos de jazz como Charlie Parker y Dizzy Gillespie. Haber desarrollado su carrera en la Nueva York de los 60 y 70, con el influjo de los más grandes talentos de Cuba y Puerto Rico, le permitió dar rienda suelta a sus ideas y codearse con los mejores, forjando una identidad que brillaría con luz propia.

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Desde que creó en 1961 La Perfecta, su primer proyecto personal, empezó a mostrar su naturaleza excéntrica y hambrienta de experimentación, al desafiar las convencionalidades de las alineaciones de las agrupaciones de la época. En lugar de darles el protagonismo a las trompetas, como se acostumbraba, puso a dos trombones y una flauta al frente de la orquesta, separándolo del resto. Además, las extensas duraciones de sus improvisaciones rompían con las acostumbradas grabaciones de tres minutos; para sorpresa de todos, la gente pedía los temas en las emisoras de radio, en vez de rechazarlas por su formato.

Muchos asocian a Fania All-Stars con el sonido que caracterizó a Nueva York en los 60 y 70, pero Palmieri –quien siempre se mantuvo independiente, aunque terminó colaborando con el súpergrupo años después– fue uno de los principales arquitectos de dicho sonido. El documento que quizás retrata esto de la mejor manera es Harlem River Drive, disco grabado por la banda homónima liderada por él y su hermano, el también icónico pianista Charlie Palmieri. En él se hizo un matrimonio perfecto entre la música negra latina y la americana, explorando ampliamente los sonidos del funk y el soul en su versión del jazz latino. Además, abordó temáticas sociales que reflejan su vocación por la justicia social, manifestada anteriormente en su obra en temas como "Justicia", "La Libertad Lógico" y "Vámonos pa'l monte", probablemente una de sus canciones más reconocidas. A pesar de no haber tenido en su momento el éxito esperado, el disco unió alrededor de su salida al público afroamericano y latino, y con los años se ha convertido sinónimo de las calles de Nueva York de la época y ha influido con su mezcla de géneros a generaciones de músicos.

Palmieri también hizo historia al convertirse en el ganador del primer premio a la Mejor Grabación Latina entregada por los Grammy en 1976, con su álbum The Sun of Latin Music. En la categoría venció a seis otros actos pertenecientes a Fania All-Stars, incluyendo discos de Willie Colón y Ray Barretto –dos de los protagonistas del auge del jazz latino– un hecho que ratificó su lugar e importancia en el panorama de la música latina de la época. Mezclas no convencionales y composiciones tan emocionantes como la que presenta este álbum, donde aborda estilos tradicionales como el guaguancó, el danzón, la cumbia y el mozambique, con el ojo contemporáneo que le brinda su formación en el jazz, son las que hicieron que conectara con un público tan amplio, desde los oyentes más exigentes hasta a quienes solo quieren bailar y bailar.

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Es difícil hablar de Eddie Palmieri en tiempo pasado, porque a sus 80 años su música y su punto de vista no muestran señales de que vayan a desacelerar pronto. Así lo atestigua en las 12 canciones de Sabiduría; desde las guitarras eléctricas del track homónimo hasta la bossa nova de "Samba do Suenho", cada tema destella con una vitalidad envidiable, la misma que brilla en su sonrisa en las imágenes de "Cuerdas y Tumbao" desde Subrosa.

El mensaje social que ha sido recurrente en su discografía aplica hoy más que nunca, en un mundo donde la raíz de los problemas que más duro afectan al mundo, como la desigualdad y la pobreza, siguen sin resolverse. Es por eso que el año pasado Harlem River Drive, el pico de su trabajo socialmente consciente y el álbum definitivo soul latino por excelencia, fue revisitado en su totalidad en un show multitudinario durante el festival de la Red Bull Music Academy en Nueva York, sonando tan vigente como cuando salió.

Ha pasado de todo en el mundo de la música en las últimas seis décadas, pero Eddie Palmieri se ha mantenido fiel a su aventura por mantener al jazz latino en primer plano, reinventándose siempre en el camino. Y con toda esa sabiduría acumulada, la aventura se pone cada vez mejor.

Algodón Egipcio está en Twitter.