Tom Petty fue una anomalía del rock
Crédito: Richard E. Aaron / Colaborador Getty Images, circa 1976

Tom Petty fue una anomalía del rock

La carrera de Petty abarcó cinco décadas. Aún así, no tuvo sentido sentido en ninguna era.
3.10.17

Cuando Tom Petty y los Heartbreakers llegaron al mundo en 1976, nadie supo qué pensar de ellos. En la portada de su disco debut homónimo, Petty luce una chaqueta de cuero con una bandolera apenas asomándose por el cuello, su sonrisa juguetona retrata una indirecta de peligro y un ligero guiño a lo cool que era. Esta imagen, combinada con la fuerza contundente de las canciones de Tom Petty and the Heartbreakers, vería a la banda posicionarse dentro del espectro punk, con Petty diciéndole a Spin en 1989 que tocarían regularmente en CBGB y compartirían escenarios con los Ramones, Blondie e incluso The Clash. "Entonces la gente empezó a decir: 'Bueno, son diferentes, pero no son punk', así que nos llamaron new wave. Creo que fuimos la primera banda en ser llamada new wave, sin que sea un honor o algo que quieras colgar en la pared", dijo Petty a la revista. Es extraño pensar que un disco con canciones como "Breakdown" o "American Girl" se considerara punk o incluso new wave, pero esa dicotomía llegaría a ser una parte definitoria de la vida creativa de Petty. Tom Petty siempre fue una anomalía.

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A lo largo de una carrera que duró casi cinco décadas, Petty nunca se ancló a una escena específica, una era o una tendencia cultural, pero sus canciones siempre estuvieron presentes en la conciencia cultural, incluso si pocas de ellas llegaban realmente arriba en los charts de Billboard. En 1978, "Breakdown" apenas tuvo un espacio reducido en el Top 40, y "American Girl" ni siquiera llegó a las listas. Pero de alguna manera esas canciones se convirtieron en parte del tejido del rock norteamericano. Y con cada nuevo lanzamiento, un par más se añadía a la versión de Petty del gran cancionero gringo. Y eso pasó rutinariamente durante décadas. Porque Petty nunca dejó de hacer su tarea.

Las canciones de Petty son engañosamente simples, el tipo de rolas que bien podrían haber sido compuestas por un niño primerizo aprendiendo a rasgar una guitarra o por músicos experimentados que estudian la forma de hacer música y letras sin complicaciones. Los riffs de apertura de "American Girl", "Free Fallin", y "Runnin 'Down a Dream" (junto con un sinnúmero de otros riffs) funcionan porque son incisiones simples y eficaces, nunca pretenden ser grandiosos pero de alguna manera lo logran. Toman ideas básicas y formaciones de acordes rutinarios, y las tocan de una manera que las hace de nuevo emocionantes. Se convierten en el tipo de canciones que suenan cuando un estadio está en el clímax de un partido, cuando se escuchan sutilmente en el fondo de un bar lleno de gente, o simplemente a través de los audífonos. No hay lugar en el que estas canciones no encajen, forman parte de una historia cultural colectiva, aunque mantiene su esencia personal y evocadora.

Mirando hacia atrás en la carrera de Petty, es fácil pasar por alto lo que lo hizo destacar de sus contemporáneos. Aunque pudo no haber sido realmente un punk, era un opositor vocal de los actos plásticos de disqueras grandes que aparecían a montones en ese tiempo. Después del lanzamiento de su álbum más exitoso, Damn the Torpedoes de 1979, su sello aumentó el precio para el siguiente disco que sacó. Este incremento fue disfrazado como el recién aplicado "precio de superestrella", elevando el costo de los álbumes de $8.98 a $9.98 dólares. Petty estaba completamente horrorizado, criticando en la prensa el incremento a los precios y considerando incluso cambiar el título del disco de Hard Promises a Eight Ninety-Eight. Finalmente cuando Petty empezó a amenazar con no terminar el disco, la disquera cedió.

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Del mismo modo, Petty fue uno de los pocos artistas de rock en abrirle las puertas a MTV, ayudando a hacer que los videos musicales se convirtieran en un esfuerzo completamente artístico. En 1982, un año antes de que Michael Jackson lanzara "Thriller", Petty fue uno de los primeros en incorporar elementos narrativos a sus videos en lugar del clásico miremos-a-la-cámara-mientras-movemos-la-cadera con "You Got Lucky", en donde la banda aparece en el tiradero postapocalíptico de Mad Max. Podías ver a la banda a la mitad del camino con todo y disfraz de guerreros preguntándose e intentando hacer sentido sobre cómo terminaron en ese desértico universo. Posteriormente, "Don't Come Around Here No More" evocaría de manera similar una loca visión de Alicia en el País de las Maravillas, y "Runnin 'Down a Dream" sería un sueño animado de fiebre caricaturesca, mostrando que Petty no estaba tan en las nubes como su estatus de rockero clásico sugería.

A pesar de que Petty salió de gira con Bob Dylan, y fue parte de los Travelling Wilburys junto a Roy Orbison y Jeff Lynne, Petty no perteneció completamente a la generación más vieja. Aunque llegó a la mayoría de edad en los 70 con Damn the Torpedos, Full Moon Fever de 1989 -su primer lanzamiento en solitario- tuvo más hits per capita. Abriendo con el uno-dos "Free Fallin" y "I Won't Back Down", el disco revitalizó la carrera de Petty, así como la de los Heartbreakers. Aunque los 80 fueron duros para él y la banda que lideraba, los 90 fueron una gran década para el proyecto, permitiéndole crear una compilación de grandes éxitos con una de sus canciones más icónicas ("Mary Jane's Last Dance"), acompañando además a la leyenda del country Johnny Cash en la segunda entrega de la serie Unchained de American Recordings, producida por Rick Rubin, y produciendo el que es fácilmente su mejor álbum Wildflowers (1994). Incluso tendría el apoyo del Dave Grohl post-Niravana pre-Foo Fighters tocando la batería en su presentación en Saturday Night Live, mostrando que Petty no era un viejo rockero durmiéndose en sus laureles.

Incluso con Wildflowers llevándolo a la cumbre artística –al convertirse en triple disco platino– Petty pasaría por un divorcio y la batalla de su adicción a la heroína, que lo llevaron a la creación de su trabajo más sombrío en Echo de 1999 y su más indignado en The Last DJ de 2002, un álbum completo en donde se queja airadamente del estado de la industria musical en ese momento. Pero al igual que cuando se enfrentó a ciertos problemas a mediados de los 80, Petty volvió a reinventarse. Continuó vendiendo boletos para sus conciertos incluso cuando las ventas de sus discos habían bajado y, en un intento por volver a los placeres simples de tocar, en 2008 logró reunir a Mudcrutch, la banda que él mismo comenzó en 1970 y se separó en 1975, momentos antes del lanzamiento de Tom Petty and the Heartbreakers. A pesar de que todavía era compositor y vocalista en Mudcrutch, su papel disminuyó, cantando menos canciones y tocando el bajo en algunas otras. El Mudcrutch reactivado le permitió dar un paso atrás, tocando en lugares más pequeños por todo EE. UU., mientras se acoplaba al rol de miembro típico de una banda en lugar del rockstar ganador de discos de platino.

The Heartbreakers continuaría lanzando discos y girando, consiguiendo finalmente un disco número uno con Hypnotic Eye de 2014, con el cual harían un tour de promoción. Después de algunos años sin salir de gira, Tom Petty y the Heartbreakers anunciaron su tour de 40 aniversario, que tendría lugar durante todo el 2017. Pero desde el principio, Petty vislumbró este como su último tour. "Es muy probable que sigamos tocando, pero ¿podemos hacer 50 shows en una gira? No lo creo", dijo Petty a Rolling Stone. "Estaría mintiendo si no dijera que pienso que este podría ser el último tour".

Petty se fue la noche del 2 de octubre a la edad de 66 años después de sufrir un paro cardiaco en su casa de Malibú, haciendo que la gira de 40 aniversario –que dio posibilidad a la banda de tocar un set distinto de éxitos celebratorios cada noche– fuera la última que tendremos de uno de los músicos de rock más emblemáticos de Estados Unidos. A los fans, se les dio una última oportunidad de cantar las palabras de sus canciones favoritas, y Petty fue capaz de regodearse en el amor que había acumulado después de décadas de componer, grabar y girar. A través de todo ello, nunca trató de ser nadie más que Tom Petty, creando algunas de las mejores canciones de rock que el mundo jamás haya escuchado –como si estas existieran desde el momento mismo en el rock nació.

Tom Petty no tuvo sentido en ninguna época porque lo que creó es atemporal.

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