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VIH y SIDA: síntomas, tratamientos y hechos

El VIH es la ETS más temida, pero ¿debe serlo?

Desde su descubrimiento a principios de los años ochenta, alrededor de 35 millones de personas en todo el mundo han muerto por causas relacionadas con el VIH (hablaremos de eso más adelante) o con su forma más avanzada, el SIDA. Ha tenido un efecto devastador en las comunidades gay, en los grupos de artistas amantes de la libertad (¿recuerdan Rent?), y en naciones africanas enteras. Y aunque cerca de un millón de personas murieron por causas relacionadas con el VIH en 2016, los avances científicos han transformado el VIH de una sentencia de muerte a una condición crónica llevadera. Un estimado de 1.2 millones de estadounidenses, y unos 37 millones de personas en todo el mundo, viven con el VIH.

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Pero el virus está lejos de ser conquistado. Esto es lo que tienes que saber sobre el VIH y el SIDA.


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¿Cómo se propaga el VIH?

Tal vez recuerdes esta parte de la clase de Educación para la Salud: El VIH se puede contagiar por tener relaciones sexuales sin protección, compartiendo agujas o entrando en contacto con sangre contaminada o de madre a hijo, ya sea durante el embarazo o a través de la leche materna.

Pero lo que tu profesor probablemente no te dijo es que es realmente muy difícil contagiarse de VIH, incluso sexualmente. Para las personas que practican el sexo anal, sólo una de cada 71 exposiciones causa infección, según las estimaciones de un estudio de 2012. El porcentaje de contagio es incluso más bajo para los activos ("quienes dan sexo anal") y para todos los implicados en el sexo vaginal. Esto no significa que no puedas contraer el VIH al tener relaciones sexuales con una pareja infectada después de haber sido muy cuidadoso durante toda tu vida. Sólo significa que no es un hecho seguro que te contagiarás. Además, hay más evidencia que demuestra que quienes viven con el VIH pueden llevar vidas sexuales saludables sin contagiar a otros.

Padecer otras ETS puede hacer que una persona sea más proclive a infectarse con el VIH. Eso se debe a que, como señala CDC, "las mismas conductas y circunstancias que te pudieron haber puesto en riesgo de contraer una ETS pueden ponerte también en gran riesgo de contraer VIH". También tener llagas abiertas como producto de otras enfermedades de transmisión sexual puede darle al VIH otra forma de entrar a tu sistema.

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¿Quién se puede contagiar?
El VIH no es exigente, todos pueden contagiarse. En los E.U., la población con las mayores tasas de infectados incluye a hombres que tienen sexo con hombres, usuarios de drogas intravenosas, afroamericanos, adolescentes y adultos jóvenes y personas del sur. Una de las subdivisiones poblacionales más afectadas son los hombres negros que tienen sexo con hombres; investigaciones recientes muestran que aproximadamente uno de cada dos contraerá el VIH en algún momento de su vida. Alrededor del 40 por ciento de las personas con VIH en todo el mundo, y uno de cada ocho estadounidenses, no saben que lo tienen, lo que los hace más propensos a contagiar involuntariamente a otras personas.

¿Qué le hace el VIH a tu cuerpo?
Si el VIH no fuera tan aterrador, diríamos que es un genio debido a su astuta manera de operar. Una vez que está en el cuerpo, el virus se infiltra en un tipo específico de glóbulos blancos (o células T) llamados CD4, que desempeñan un papel clave en la respuesta inmune del cuerpo. El virus se apodera del funcionamiento de la célula para así generar más versiones de sí mismo, las cuales atacan a más células CD4.

La infección del VIH tiene tres etapas. La primera, a la que los médicos llaman síndrome retroviral agudo, puede causar síntomas similares a los de la gripe en algunos pacientes. Esto sucede tan solo unas semanas después de la infección inicial y es la etapa en la que la transmisión es más factible porque una prueba de VIH no resultará positiva sino hasta tres meses después de la infección inicial. Ése es el tiempo que le toma al cuerpo producir los anticuerpos suficientes para que la prueba pueda detectar el virus.

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En la segunda etapa, el virus se sigue reproduciendo, pero la persona no experimenta ningún síntoma. El SIDA en sí es la tercera etapa y la más avanzada. Para este punto, el virus ha anulado al sistema inmunológico del cuerpo, dando cabida a las infecciones oportunistas. La gente casi nunca muere a causa del mismo SIDA, sino que muere de neumonía o cánceres raros, enfermedades que sólo le dan a la gente cuando su sistema inmunológico no está funcionando adecuadamente.


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¿El VIH es curable?

Por el momento no. A pesar de todas las décadas de investigación, todavía no tenemos una cura o vacuna. Eso es en parte porque el VIH muta tan rápidamente que los científicos no pueden seguirle el paso. Ha habido algunos vislumbres prometedores a lo largo de los años, bebés y hombres adultos que parecieron estar curados, pero el virus siempre regresó. El maldito virus se ha mantenido siempre por lo menos un paso adelante, al menos hasta ahora.
Pero hay tratamiento. Es una combinación de medicamentos llamados terapia antirretroviral (ARV o ART) que evitan que el VIH se adhiera a las células CD4 o que se replique dentro de ellas. Las personas que reciben la terapia ARV toman los medicamentos todos los días durante el resto de su vida, lo cual no es lo ideal, pero definitivamente vale la pena mantener el virus a raya.

Y también hay medidas preventivas. Si una mujer embarazada sabe que es VIH positiva, puede tomar medicamentos para asegurarse de que su bebé no lo contraiga. Las personas que tienen relaciones sexuales con personas que tienen VIH (o podrían tenerlas, si tienen varias parejas) pueden usar condón o tomar un medicamento preventivo relativamente nuevo llamado PrEP.

¿Debo hacerme pruebas?
Depende. El CDC recomienda que todas las personas se sometan a pruebas de VIH en algún momento de su vida, pero que las personas con ciertos factores de riesgo —tener más de una pareja sexual, tener sexo con alguien que sabes que tiene VIH (o con alguien cuya historia sexual no conoces), compartir agujas, o simplemente ser un hombre que tiene sexo con hombres— se hagan la prueba al menos una vez al año, o incluso con más frecuencia (como cada tres o seis meses). Así que si tú estás en una relación heterosexual monógama, probablemente estás bien. Si no, agrega esa prueba a las demás que forman parte de tu chequeo anual.


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