Drogas

Así es como la 'jet set' fuma marihuana

En Estados Unidos la marihuana legal empieza a seducir a los consumidores con los que soñaría cualquier traficante: aquellos que se gastan miles de dólares en pipas de diseño, papeles tejidos en oro, o vaporizadores con incrustaciones de diamantes.
29.9.16

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Este artículo fue publicado originalmente en Motherboard.

A Cheryl Shuman le gusta hacer purés de marihuana de postre. Los remata con un chorrito de Scnhapps Goldschlager sabor canela.

"Imagínate un hermoso soufflé de chocolate con una reducción de cannabis servido con un puré de frambuesa y el chorrito destellante y dorado del Schnapps encima", relata. "Es delicioso. ¡Y tan glamouroso!".

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Así es el mundo de Schuman: ostentación, glamour y marihuana. Shuman es la directora del Cannabis Club de Beverly Hills, que distribuye marihuana de la mejor calidad, además de accesorios para consumirla, entre su selecta y exclusiva clientela. A Shuman su amor por el cannabis se le solapa con su amor por el activismo, que a su vez se le solapa con su entusiasta y exitosa campaña por cambiar la imagen de la hierba.

Porque si bien es cierto que hay quien asocia marihuana con bolsas de plástico con cierres herméticos y sótanos nebulosos, aquí estamos hablando de vaporizadores con incrustaciones de diamantes y de guateques dopados para la flor y nata de Hollywood.

Shuman no está sola. Ella es solo una de un círculo cada vez más extendido de emprendedores que están invirtiendo en lo que ella llama "el boom de la hierba punto com". En Estados Unidos se espera que la legalización en varios estados de la planta psicoactiva esté reportando 10.000 millones de dólares en ingresos para 2018. Se trata de una astronómica cantidad de ingresos, unos ingresos que, a su vez, generarán una enorme cantidad de inversiones.

Así que productos tan exclusivos como los vaporizadores de oro de catorce quilates, los mejores esquejes cultivados artesanalmente, los papeles de fumar tejidos en oro, la marihuana que no da gula y los comestibles de gourmet están transformando un negocio que en su día fue clandestino en un negocio de lujo.

Los productos del Cannabis Club de Beverly Hills. (Imagen cortesía de Cheryl Shuman)

"Desde que Colorado tomara la histórica decisión de legalizar la marihuana para su uso recreativo, los estados del país se están alineando — y tras ellos los expertos en branding, diseñadores y emprendedores", cuenta Shuman, quien también se ha convertido en la máxima responsable de la organización Madres por la Marihuana, una red de madres que abogan por el consumo legal y seguro de la planta.

Su club cannábico ofrece un extenso catálogo de accesorios centelleantes, desde vaporizadores de oro y con incrustaciones de diamantes, hasta bolsos de alta costura provistos de compartimentos secretos en donde almacenar cualquier sustancia, legal o no, imaginable. Shuman también está trabajando en la futura inauguración de urbanizaciones turísticas, hoteles, restaurantes de lujo, internet cafés, centros de yoga y cafeterías pro cannábicas donde se podrán adquirir sus productos.

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Actualmente su club cannábico promueve eventos privados en Hollywood, como la reciente fiesta celebrada para la delegación alemana posterior a la entrega de los premios Grammy, o las cenas elaboradas con alimentos cocinados con cannabis por chefs profesionales.

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El mercado del cannabis de lujo no consiste únicamente en colocarse. Es un mercado que reivindica el gusto, la textura, la calidad, la sensación y el ambiente en que la sustancia es consumida, y en donde los capullos de la flor germinan de manera exclusivas, milimétricamente cuidadas. De tal forma, a nadie debería de extrañarle que en el mundo obsesionado por la comida en que vivimos la industria de lujo haya decidido llevar la gula y los comestibles narcóticos hasta una nueva dimensión.

El chef de Los Ángeles especializado en comida cannábica Jeff the 420 Chef también organiza caterings para la flor y nata de la sociedad californiana. Jeff se desplaza a fiestas privadas o a domicilios particulares — fiestas de famosos, en yates, fiestas organizadas por revistas cannábicas — donde cocina festines sazonados con cannabis. Las ensaladas de kale (col rizada), las alitas de pollo tailandés ahumadas o la crema de whiskey sin alcohol son algunos de sus platos favoritos. Jeff cuenta que cocina en dosis de 10 miligramos por comensal (siempre partiendo de la base de que nadie va a comer en exceso), que según él provocarán un efecto comparable a dos copas de vino (por mucho que no se pueda comparar una cosa con la otra).

Alitas de pollo con cannabis. (Imagen por gentileza de Jeff the 420 Chef)

Y todos aquellos preocupados por que la proverbial gula que sobreviene tras la ingesta de cannabis pueda perturbar sus elásticos cuerpos moldeados a la luz del yoga, pueden quedarse tranquilos: ha llegado la marihuana integral. El exclusivo círculo de la marihuana de lujo ofrece la variedad producida por la presentadora televisiva Betheenny Franker.

Se llama "Skinnygirl marihuana" y se ha ganado muchos adeptos por ser munchiesfree (libre de gula). Franker, una de las protagonistas del reality estadounidense The real housewives of New York City, ya había acuñado con éxito la marca Skinnygirl cocktails (cócteles para niñas delgadas). Así que el cannabis ha sido una desembocadura natural para la madre de las sílfides.

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La marihuana integral está basada en una solución química muy específica. El sistema endocannabinoide, o la red endógena de receptores cannabinoides del organismo, si se prefiere, regula, entre otras funciones, el apetito y el metabolismo. Los receptores endocannabinoides le dicen al cuerpo cuando liberar la ghrelina, también conocida como la "hormona del hambre".

Algunos de los cannabinoides, o de los componentes químicos del cannabis, activan los mismos receptores en el cerebro y en el tracto digestivo que los endocannabinoides del cuerpo — lo que explica por qué algunos cannabinoides que se encuentran en el cannabis, específicamente el THC y el CBN, estimulan el apetito. Otros, sin embargo, como el THCV y el CBD hacen lo contrario. Variedades cannábicas como Skinnygirl pueden cultivarse para potenciar cannabinoides específicos. Algunas de las variedades que contienen elevados niveles de THCV o CBB se comercializan en Estados Unidos bajo nombres como Durban Poison, Doug's Varin, ACDC o Harlequin.

La manera en que una variedad es cultivada, ya sea por cómo afecta al apetito o por su calidad en general, ha provocado el surgimiento de muchas variedades de marihuana artesanales de lujo, comparables a la cerveza artesanal o a los licores añejos. Durante este pasado mes de agosto, durante la celebración del mercado de Intercambio Agrícola de Emerald, los cultivadores de hierba de Mendocino, California, se desplazaron hasta Malibú para exhibir su cosecha, exactamente como quien organiza una cata de vino. Y al igual que sucede con el vino o con el champán, el cannabis de alta gama lucha por que se le reconozca su denominación de origen, de manera que pueda ser etiquetado en consecuencia, y demostrar así su elaboración, su calidad y su origen.

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Hoy en día ya se puede distinguir al cannabis por su denominación de origen, claro que antes no era así. Antes tenías que confiar en tu camello (dealer).

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Justin Calvino, un emprendedor de Mendocino, espera que se distinga la calidad del cannabis dependiendo del lugar en que haya sido cultivado. Calvino es el propietario de Terroir Event Company, una empresa que organiza mercados de cultivadores de cannabis en Mendocino, además del recientemente organizado en Malibú. "Vamos a crear una línea de nuestra marca que mostrará cuál es nuestra metodología, nuestro tratamiento del esqueje y las condiciones climáticas que observamos para producir una de las mejores variedades de cannabis del mundo", explica orgulloso.

La semilla artesanal florece fundamentalmente en el exterior, a la luz del sol; o en invernaderos, y en tierras particularmente sembradas, en las que el abono incorpora distintas variedades de té. "En nuestro cannabis puedes saborear la tierra", asegura Calvino. "Es el producto de mayor calidad para un paladar educado que se puede comprar", opina el humilde productor.

Mientras que tradicionalmente la calidad del cannabis acostumbraba a estar determinada por la potencia y los niveles de THC, Calvino opina que los sabores han evolucionado conforme la hierba se ha vuelto aún más ubicua de lo que ya era. "Nosotros formamos parte de una organización que venera los compuestos terpénicos", explica. Si bien es posible que el consumidor medio no llegue a distinguir estas sutiles diferencias, los expertos sí pueden comprender y sentir la importancia del terpeno, o los aceites vegetales del cannabis que confieren a la semilla su aroma y su sabor.

Los vaporizadores Evoxe incluyen mezclas de cannabis con aceites vegetales. (Imagen por Evan Mann)

Los laboratorios Evoxe, una de las compañías que participaron en el mercado de intercambio de Emerald apuesta por los deseables efectos de una semilla variada, que combine el aceite del cannabis con terapenos extraídos de suelos aromatizados para consumidores de vaporizador. Así, mezclar un esqueje índico con lavanda, manzanilla y aceites esenciales de naranja tiene efectos más relajantes; mientras que si se combina con aceites de menta, lima, ciprés y canela resultará más estimulante — como el "Red Bull" del cannabis", en palabras de Michael Katz, presidente de Evoxe.

Mientras que todos los químicos del cannabis trabajan de manera sinérgica durante el llamado "efecto entourage", el añadido de aceites esenciales y químicos de otras plantas, como el que promueve Evoxe, potencia todavía más el efecto. "El cannabis de lujo consiste en saber quién cultiva la planta, en conocer la calidad del producto que estás utilizando y en saber cómo se hace", cuenta Katz.

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Una vez dispones de un material de lujo, dispones de variadas y sofisticadas maneras de fumarlo, como nunca antes. Las cachimbas artesanales y las pipas de diseño pueden costar desde decenas a miles de euros. Y los pequeños complementos pueden venderse por precios superiores a los 10.000 euros. Hay, de hecho, quienes no vacilan en gastarse dos mil euros más para conseguir un cannabis prensado con resina de pino seca, que se fuma con sopletes.

Para el resto de la plebe, para todos aquellos que no van sobrados, siempre quedaran los papeles de liar tejidos con filamentos de oro. La única variedad de oro comestible es la de 24 quilates, cuenta Dave Brown, fundador de Shine Papers. Sus productos oscilan entre los 12 y los 50 dólares por paquete.

Papeles tejidos con oro. (Imagen cortesía de Shine Papers)

"No, no es oxígeno", cuenta Brown, "pero a la gente le gusta alardear. A la gente le gusta celebrar con sus amigos. Shine es un producto de lo más sociable. Lo más probable es que no te quedes solo en el sofá fumando Shine; lo más probable es que lo hagas en un concierto. O con tus amigos".

Con toda la parafernalia que acompaña a los colocones de la aristocracia, fumarse un puro y llano canuto parece una ordinariez. Claro que incluso aquellos que comercializan la marihuana de lujo y sus derivados, reconocen que al final lo que cuenta es cómo te hace sentir la experiencia.

"No se trata puramente de colocarse", asegura Calvino. Hay que responder a otras preguntas para alcanzar las cumbres. "¿Cuál es el objetivo?¿Relajarse?¿Concentrarse? ¿Se consiguen los efectos buscados? ¿ Y de qué manera disfrutas tus colocones cuando fumas?

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