COLOMBIA

Historia de una guerrillera francesa que lleva 15 años en las FARC

VICE News se internó en la selva colombiana para entrevistar en exclusiva, para un medio escrito, a Natalie Mistral, guerrillera desde hace 15 años. Ante la inminente firma de la paz asegura que van a reconocer errores y pedir perdón.
28.6.16
Image por Lise Josefsen Hermann/VICE News

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Estamos en un campamento móvil del frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) poco tiempo antes del histórico acuerdo sobre el cese al fuego bilateral y definitivo entre esta guerrilla y el gobierno del país.

Estamos selva adentro, en el departamento del Chocó, que hace frontera con Panamá, una de las zonas más azotadas por el conflicto armado de más de medio siglo; y al menos unos cuarenta guerrilleros que aquí se encuentran, saben que los días para que entreguen sus armas están contados.

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La cuenta regresiva a partir del día en que VICE News estuvo ahí, hasta la histórica mañana en la que Juan Manuel Santos y Rodrigo Lodoño, alias Timochenko, estrecharon sus manos en La Habana, fue de 23 días. Ahora vendrá un proceso de desarme por parte de las FARC, y un acuerdo final de paz, el cual podría firmarse el próximo 20 de julio.

Estamos en el Chocó porque Natalie Mistral — su nombre dentro de las FARC — originaria de Montpellier, Francia, de 42 años, aceptó por primera vez dar una entrevista a un medio. Ella es la única europea, junto con la neerlandesa Tanja Nijmeijer, alias Alexandra Nariño, miembro de las FARC.

Natalie cuenta que salió de su país "decepcionada" del sistema político y económico francés. Estuvo en un campamento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas [México] un tiempo, pero luego tomó camino a Colombia.

Ella llegó a uno de los campamentos de la guerrilla cuando tenía 27 años, en el año 2001. En aquélla época, el gobierno de Andrés Pastrana y el comandante Manuel Marulanda, junto con los guerrilleros Raúl Reyes, Iván Márquez y el Mono Jojoy, intentaban llegar a un acuerdo de paz, pero después de casi 4 años de negociaciones y tensión [1998-2002] el proyecto fracasó.

'Me doy cuenta de que la lucha guerrillera es una opción necesaria. O sea no es un capricho'.

Esta guerrilla, la más antigua de América Latina, mantuvo el control de muchas zonas del territorio colombiano financiándose de secuestros, robos y narcotráfico, al tiempo que combatían contra uno de sus principales enemigos: los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

El Chocó ha sido a lo largo de los años un área muy vulnerable a la violencia por el abandono del Estado. La población, en su mayoría negra y con un índice oficial de pobreza superior a 60%, se dedica a la agricultura, la pesca, la minería y la siembra de coca. En las zonas ubicadas cerca del río Atrato – que atraviesa gran parte del Chocó- están las FARC; pero en el departamento también hay presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de grupos de narcotraficantes.

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Natalie, quien lleva 15 años en la guerrilla, asegura que la idea de unirse a las FARC "no fue un capricho". Un "sentimiento internacionalista" fue lo que la hizo tomar la decisión. No habla mucho de temas espinosos, pero acepta dar su opinión sobre el reclutamiento de niños por parte de la guerrilla: "de una forma un poco hipócrita la sociedad colombiana nos reclama lo de ingresar a niños, pero por otro lado resulta que la sociedad colombiana tampoco se preocupa por el bienestar ellos", dice.

Ahora que sabe que la paz está a punto de llegar, y las FARC de empezar un proceso político dice: " vamos a hacer lo posible por reconocer los errores, y pedir perdón".

Natalie suele moverse en el campamento con botas de caucho, enfundada en su uniforme verde olivo y con una pistola en su cinturón. Luce unos pendientes en forma de corazón. Tiene los ojos azules y el cabello rubio recogido en una cola de caballo. Es alta y robusta. Para la entrevista nos sentamos sobre una pequeña cama de madera y comenzamos a grabar.

Cese al fuego definitivo: los días oscuros de la guerra en Colombia han terminado. Leer más aquí.

Natalie decidió unirse a las FARC por voluntad propia, se interesó primero en Chiapas y luego viajó a Colombia. (Imagen por Lise Josefsen Hermann/VICE News).

VICE News: ¿Cómo llega una francesa a las filas de las FARC?
Natalie Mistral: Llegó un momento que cuestioné mucho el sistema francés, que es un sistema, que se apoya mucho en el despojo de otros países. Entonces me planteé en serio qué hacer para no participar en este sistema de control. Yo tenía el sueño de querer vivir una revolución. Me puse a buscar en qué países del mundo había condiciones para eso. Me interesaba América Latina. Fui buscando un poco. Me interesé primero en México, en Chiapas. Fui a visitar La Realidad, un campamento de los zapatistas (EZLN).

Luego de un tiempo con ellos, fui a Colombia en busca de las FARC. La idea no era necesariamente ser guerrillera. Era ayudar y poder aportar. Era ver en qué se podía participar. Nos demoramos casi un año buscando un contacto, hasta que por fin lo encontramos con una comisión del bloque del Caribe. Cuando llegamos el comandante nos convocó a una reunión amplia.

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Éramos varios extranjeros. Nos preguntó a cada cual, cuánto tiempo disponíamos para estar en la reunión. La gente decía 3 días, una semana, máximo quince días. Y nosotros contestábamos que un año y medio. El comandante se sorprendió. 'Nosotros queremos aprender. Queremos participar. No vamos a regresar a nuestros países, sino que queremos estar aquí en Colombia'. Y entonces él dijo que 'ah bueno. Quédense'.

A partir de ahí, empezamos a entrar en un proceso de aprendizaje. De qué eran realmente las FARC. Y luego a una escuela básica de guerrilleros. Que no es solamente para niños… Bueno (corrige) no es para niños, sino para jóvenes, para recién reclutados. Ahí uno aprende a ser militar.

Puede haber muchas personas con ideología comunista en el mundo que no tomarían la decisión de ser guerrillera…
Yo siempre fui aventurera y radical. No soporto, no vivir como pienso. Me doy cuenta de que realmente la lucha guerrillera es una opción necesaria. O sea no es un capricho. No es porque se me ocurrió, o porque me gusta la guerra. No, sino que la represión no deja otro camino. Al principio empiezo a hacer trabajos, de lo que llamamos 'organización con la gente'. Yo salía. Iba a la ciudad e incluso a otros países. Organizaba solidaridad, pero siempre regresaba.

Incluso me propusieron regresar a mi país y trabajar allá, pero yo sentía que necesitaba estar compartiendo permanentemente con la gente. Entonces iba y regresaba. Así pasé unos años.

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En la época de estos viajes internacionales, Natalie tuvo que ir a renovar su pasaporte a Bogotá para poder continuar, pero desde hace 7 años — cuando tenía que haberlo vuelto sacar — lo consideró demasiado riesgoso y desde entonces no ha salido de Colombia.

¿Qué exactamente aprendían en la escuela de formación?
El curso básico es político y militar. Se estudia el origen de las FARC que es una organización marxista, leninista y bolivariana. ¿Qué es ser comunista? ¿Cómo es el trabajo clandestino? En la parte militar se hace teoría de tiro, marchar, responder a una voz de mando, cómo responder a un combate, cómo avanzar. Todo lo que aprende un militar.

¿Cómo decidiste quedarte en la guerrilla?
A mí lo que me tocó fue decir 'yo me quiero quedar'. Yo me esperaba que de pronto me dijeron '¿por qué? No sé, un poco más de inteligencia; pero fue muy natural. Después de un año me llamó el comandante y me preguntó '¿bueno usted, todavía se quiere quedar? Porque si no, no hay problema'. 'Sí, yo me quiero quedar dije, no hay problema'.

El 15 de febrero de 2001, las FARC le entregan al gobierno de Andrés Pastrana 62 menores de edad que la organización armada mantenía como combatientes. Entre los niños había menores entre los 13 y 16 años de edad, con experiencia de dos a cuatro años combatiendo para las FARC; pero el reclutamiento continuó y finalmente no fue hasta mayo de este 2016, cuando la guerrilla se comprometió de manera formal a entregar a todos los menores, según se informó en medios locales e internacionales.
La desvinculación de estos combatientes comenzará con la salida de los menores de 15 años, mientras se acuerda una "hoja de ruta" para la de los jóvenes que todavía no cumplen 18 años, señalaron las partes en un comunicado conjunto leído en La Habana. Las FARC se "comprometen a proceder a la salida de los menores de 15 años de los campamentos" guerrilleros "tan pronto se acuerde el protocolo y el plan transitorio de acogida" de esos niños.

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Respecto a este tema, Natalie lo justifica de este modo:
Hay un límite de edad. Es de 15 a 35. Los de 15 es algo que ha sido muy discutido últimamente, porque de una forma un poco hipócrita la sociedad colombiana nos reclama lo de ingresar a niños, pero por otro lado resulta que la sociedad colombiana tampoco se preocupa por el bienestar de sus niños. Y por eso también ingresan los niños. Porque no hay condiciones para criarse dignamente en Colombia. Entonces un joven campesino, como es la mayoría de las tropas de las FARC, a los 15, si es hombre, ya es padre de familia. Si es mujer, ya puede tener hasta dos hijos. Los niños realmente no ven futuro. Entonces (las FARC) es una opción. Y realmente no es la peor de las opciones. La otra podría ser la prostitución o el tráfico de droga.

Tenía sólo 17 años y pertenecía a las FARC, cuando fue obligado a ejecutar a ocho amigos. Leer más aquí.

¿Estuviste en combates?
En combates muy poco me tocó. Operativos sí, porque siempre he estado en medio de la guerra, pero yo ir a combatir en una comisión a eso, no me tocó.

¿Y cómo eran los operativos?
Operativos es bombardeos, pero son combates que uno no ha buscado. El ejército nos ha buscado o el ejército nos ataca, ataca los campamentos y nos toca salir como podemos, de ahí.

¿En estos operativos ha habido muertes, del lado de ustedes o del otro lado?
No. Pero impresionante sí es. Impresionante sí.

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Hay muchos miembros internacionales en las FARC, así como tú?
Somos dos. Alexandra [a quien todo el mundo conoce] y no escuché de nadie más que sea europeo. Claro que hay amigos. Hay gente que vino a visitaros y tomaron algunos compromisos. Más que todo de difundir un poco el pensamiento de las FARC en su país. Pero militantes realmente, ingresados así como guerrilleros, no. De latinoamericanos sí, bastante. De países cercanos como panameños, venezolanos, ecuatorianos, brasileños, está el caso de Camilo el argentino. Hay chilenos. No he escuchado de bolivianos, pero de pronto si hay.

¿Por qué Colombia corre el peligro de firmar una paz a medias? Nos lo cuenta un exguerrillero. Leer más aquí.

En la imagen aparecen cinco mujeres guerrilleras de las FARC en una reunión en el campamento. (Imagen por Lise Josefsen Hermann/VICE News).

¿Cuándo viniste aquí, cómo fue el tema de tu familia?
Tengo mis padres, hermanos, hermanas. Yo vengo de una familia francesa obrera común y corriente. Ellos sabían lo que yo pensaba y anhelaba. Siempre les tuve mucha confianza. No es que lo entendieran mucho. Me decían: '¿pero no es un poco extremo? ¿No hay otra cosa que hacer? ¿No era mejor una ONG?' Pero terminaron entendiendo. Intenté explicarles. Mantuve una relación esporádica.

Mi padre fue pacifista así que le costó entender. El decía 'yo entiendo lo de la solidaridad, la opción política, que quieras cambiar el mundo, ¿pero por qué las armas?' Intenté explicarles la situación en Colombia. Que no eran las armas por las armas. Y que en este momento era la única vía posible para luchar y sobrevivir a la lucha.

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Y eso de ir a otro lado del mundo ¿Qué te hace sentir que esta lucha es tuya?
Se llama sentimiento internacionalista. Admiro por ejemplo la Guerra Civil en España. Y todas estas brigadas internacionalistas donde la gente era capaz de darlo todo para ayudar a un pueblo que no era el suyo.

Nunca me sentí ciudadana francesa, me refiero a ese chovinismo. Desde que soy adolescente y tengo conciencia política, digo que soy ciudadana del mundo. Entonces lo que le pasa a alguien en cualquier parte del mundo me toca a mí también. La reflexión es así: si nosotros como europeos vivimos tan bien, ese nivel de vida que tenemos es en parte gracias a todos los robos, desde las colonizaciones, que nuestros dirigentes han hecho en estos países mal llamados del tercer mundo.

Realmente vaciamos África y estamos haciendo lo mismo con América Latina. Entonces era como una retribución a todo ese daño que mi gente, mis ancestros, han contribuido a hacer.

¿Cómo son los reglamentos para la vida en pareja dentro de las FARC?
Nosotros hablamos de asociados o a veces usamos el término que nos casamos. Para casarse lo único que se necesita en las FARC es decidir juntarse y entonces se plantea al comandante que nos vamos a poner a vivir en la misma caleta.

Hacemos una camita un poco más grande y ahí vivimos los dos.

En las FARC, en una guerra, y en una situación de guerrillas móviles, no se puede tener hijos. No son condiciones para tenerlos. Ni para un embarazo. Ni para criarlos. Entonces se decidió que no se podía. Que las FARC no era un lugar para eso.

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Los colombianos son de familias numerosas y una de las realizaciones en la vida es tener hijos. Culturalmente es algo importante. Entonces es un sacrificio muy grande para los guerrilleros no tener hijos.

Ahora, por las condiciones de la guerra a veces la planificación no se puede y hay embarazos, y toca tomar la decisión que es el de tenerlo o abortar.

Eso depende mucho de la condición particular. Por ejemplo, en el Bloque Oriental donde hubo muchos años de guerra particularmente dura, realmente el aborto era una obligación. Pero no una obligación porque se le ocurrió al comandante. Eso era movimiento diario y combates diarios. Entonces hubo muchos casos de aborto. En este momento y en esta zona en particular.

Pero a donde se puede y si la guerrillera decide tenerlo, tiene que parir, ya sea en los mismos campamentos o si hay mejores condiciones, salir a tener al bebe afuera y se queda unos 2 meses, 3 meses máximo con el niño y tiene que regresar.

Entonces eso es todo un sufrimiento también. Sin embargo, muchas guerrilleras son madres.

¿Alguna vez has tenido que tomar una de estas decisiones?
Yo aborté una vez. Siempre tuve claro de que si yo elegí esa vida no era para tener hijos. En Francia tenía un trabajo relativamente seguro y hubiera podido formar una familia normal, pero yo elegí otra vida.

De pronto me hubiera gustado tener un hijo, pero no en esas condiciones. No puedo pensar en tener un hijo y dejarlo. Mandarlo en paquete postal a mis padres para que lo críen. Entonces cuando caí embarazada, informé enseguida y organizamos todo para poder hacer un legrado rápidamente.

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¿El proceso de paz, cómo ha afectado la vida aquí adentro?
Lo que más ha cambiado es el cese al fuego. Porque la actividad principal de una guerrilla es la guerra. Y actualmente estamos en cese al fuego. Todo este tiempo que dedicamos a los combates, ahorita lo tenemos para dedicarlo a otra cosa, por ejemplo formación política. Realmente estar enterados permanentemente de lo que está pasando en las negociaciones, de cómo está la vida política en Colombia. Lo que está pensando la gente.

¿Cuando vuelvan a la vida civil, cómo crees que será el encuentro y convivencia con las víctimas del conflicto?
Esa es la parte que puede ser más compleja, porque sí hay víctimas de las FARC. Por muchas razones. Pero también nosotros somos víctimas del Estado, víctimas de los paramilitares. Creo que en Colombia todos tenemos que perdonarnos muchas cosas. Y esto es algo que no es un día para otro. Nuestra lucha no es personal, es una lucha para el cambio social. Entonces no desarrollamos odio. Sabemos que la guerra trae consecuencias. Pero vamos a hacer lo posible para reconocer los errores y pedir perdón, si hay que pedirlo.

Una vez que se firme el acuerdo de paz ¿qué vas a hacer?
Mi madre cada vez que escucha que se firma algo, me escribe '¿ahora vas a regresar?' yo digo 'no mami, mi vida ahora es en Colombia. No es en Francia. Donde me tocó'. Me imagino que los próximos dos o tres años estaré aquí en el Chocó. Creo que hay muchas cosas que construir aquí.

Hay muchas cosas qué hacer y sabemos la pelea no termina con la firma del acuerdo. Apenas empieza. Hay que hacer cumplir los acuerdos. Hay que hacer que las ayudas acordadas llegan a la población. Hay que construirla. Todo eso es trabajo permanente. ¿Pero dónde? ¡En Colombia!

Y ya después de esto quién sabe dónde nos lleva la vida. Hasta uno puede soñar con una vida tranquila, pero yo creo que si uno se mete en eso, la vida nunca es tranquila.

¿Cuál es tu sueño ahora?
Que logremos construir el gran movimiento político, unitario, que soñemos con construir. Y que nos volvamos una verdadera fuerza política legal. Que realmente logremos un cambio democrático sin las armas. Que es una cosa que hace poco tiempo pensábamos imposible. Y ojalá si sea posible.

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