Salud

Llevé lentillas tanto tiempo que casi perdí la vista

“Durante décadas, siempre que estaba despierto, las llevaba puestas”.
20.7.17

Este artículo se publicó originalmente en Tonic.

Si eres uno de los millones de personas que usan lentillas, existe el riesgo de que sufras una enfermedad que te deje ciego, y casi toda la culpa será tuya.

La neovascularización corneal es lo que sucede cuando a la córnea, el tejido trasparente que cubre el ojo, se la priva de oxígeno debido a que está constantemente cubierta por una lámina de plástico que te hace ver mejor.

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Privada de aire, la córnea pone en marcha su plan B y empieza a crear nuevos capilares sanguíneos para compensarlo, que empiezan a atravesar la superficie del ojo. Si no se hacen revisiones, la enfermedad puede causar problemas como inflamación ocular, depósitos grasos en la córnea y ceguera.


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Cuanto más lleves las lentillas y menos las limpies y cambies, mayor es el riesgo. Thomas L. Steinemann, portavoz clínico de la Academia Americana de Oftalmología y profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad Case Western Reserve, dice que el tiempo de uso y su cuidado son factores clave en el crecimiento de vasos sanguíneos en el ojo y en cuánto afecta a la visión.

"Probablemente sea inevitable que los que llevan lentes de contacto sufran algo de neovascularización corneal", dice Steinemann. Cuánto sufras depende de ti, y bueno, de lo guarro que seas.

"Si no te cambias las lentillas con frecuencia, las probabilidades de que te ocurra son mayores," afirma Bruce Goldstick, oftalmólogo de Chicago y presidente de Optimized Eye Care. Goldstick no está de acuerdo con que sea inevitable, pero dice que es común y probable.

Cuanto más lleves las lentillas y menos las limpies y cambies, mayor es el riesgo

La córnea, más o menos del tamaño de una moneda de 5 céntimos y gruesa como una tarjeta de crédito, normalmente no tiene ningún vaso sanguíneo. Si aparecen, es una señal de que algo va mal. Así que, ¿qué es lo que pasa cuando se empiezan a ver los vasos sanguíneos? ¿No es solo que el oxígeno va a donde debe ir?

"Los vasos sanguíneos acaban con la blancura nívea de la córnea", dice Steinemann. "Los vasos sanguíneos pueden perder líquido y podría ser que acabaras con depósitos de colesterol o lípidos en la córnea. El ojo podría llegar a inflamarse de manera crónica".

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Si no descansas los ojos, dice Steinemann, la última consecuencia puede ser la ceguera. "Piénsalo", dice Goldstick, "¿cómo puedes proporcionarle más oxígeno al ojo, con la lentilla puesta o sin?".

"Los vasos sanguíneos pueden perder líquido y podría ser que acabaras con depósitos de colesterol o lípidos en la córnea. El ojo podría llegar a inflamarse de manera crónica" — Thomas L. Steinmann

Es de sentido común. Entonces, ¿por qué tantos de nosotros no nos quitamos las lentillas para dormir ni hacemos caso a lo que nos recomienda el médico? ¿Por qué llevamos lentillas de usar y tirar de dos semanas durante un mes y medio?

"Es por pereza", afirma Goldstick, y añade que a la gente le encanta ver bien desde el momento en que se despierta. También podría ser por el ahorro que supone: por ejemplo, los doce pares me cuestan unos 230 euros, lo que equivale al suministro de un año si las raciono y uso como debo. Aunque si me las pongo hasta que estén bien mugrientas, esos 230 euros se pueden apurar hasta los dos años y así puedo saltarme la revisión, lo que significaría que no tendría ni idea de que tengo vasos sanguíneos fuera de control.

"No creo que sea una buena estrategia", dice Steinemann. "Las lentes de contacto no son un mero accesorio, se trata de un producto médico y se deben tener controladas. Cuidarse los ojos vale la pena".


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A pesar de lo que Steinemann considera una fuerte tendencia del consumidor hacia la compra de lentes de contacto, y aunque haya vendedores en internet, que son cada vez menos convenientes, las lentes de contacto no dejan de ser productos de prescripción médica en los Estados Unidos.

Cada estado dicta cuánto dura una receta y, en la mayoría de estados, caduca después de un año, y algunos lo estiran hasta los dos. Es por una buena razón, dice Steinemann. La neovascularización corneal y otras señales de haber maltratado los ojos solo aparecen en exámenes oculares, idealmente a tiempo para solventarlo.

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Cuidar tus lentillas es un inicio, pero no es un seguro para evitar el problema. En tercer curso, cuando me endosaron las gafas, mis sueños de niño guay quedaron a la espera de que llegara ese glorioso día, cuatro años más tarde, en el que el doctor diría las palabras mágicas: lentes de contacto.

Después de llevarlas 16 horas diarias durante 25 años, empezaron a aparecerme capilares que me delataban

La única manera de no ser un cuatro ojos era jurar por lo más sagrado que las cuidaría de manera impecable, y así hice. En aquel entonces, debía desinfectarlas semanalmente mediante un complicado procedimiento con pastillas de enzimas. Lo hice rigurosamente, y cumplí con la cuenta de treinta segundos por lado al limpiarlas cada noche.

Durante décadas, siempre que estaba despierto llevaba lentillas. Aunque en mi última revisión ocular (atrasada, sí), el nuevo doctor me preguntó si dormía con ellas o si las llevaba sin pausa durante semanas. Después de llevarlas 16 horas diarias durante 25 años, empezaron a aparecerme capilares que me delataban.

He pasado de privar de oxígeno a las córneas a reventarme el puente de la nariz con las gafas de culo de botella que tengo que ponerme para el astigmatismo de los dos ojos. Puede que usar las gafas un par de días a la semana o simplemente sacarme las lentillas más pronto al final del día ya me sirviera, pero el hecho de pensar en esos tentáculos que serpentean por mis pobres ojos me ha amedrentado y me ha vuelto un empollón y un topo.

Afortunadamente, si estás tan preocupado, hay un remedio muy simple, siempre que tengas paciencia. "Descansa los ojos", dice Steinemann. "Si lo haces, puede que lo reviertas parcialmente. Quizá te lleve meses o años".