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VICE News

Cómo la vida en la Tierra podría destruir la vida en Marte

¿Podría un virus o un microbio de la Tierra acabar con la biosfera de otro planeta antes incluso de que lo hayamos descubierto? ¿O podría un microbio marciano desencadenar una plaga fulminante como en La amenaza de Andrómeda y destruir la raza humana?
9.10.15
Image par NASA / JPL-Caltech / MSSS / James Sorenson

Si la NASA confirma que se ha encontrado agua en Marte, no sería tan descabellado que enviáramos a la misión Curiosity para chapotear un poco en el agua en busca de vida, ¿verdad? Por desgracia, no: hay un pequeño problema — o una posible sucesión de ellos: los microbios. La pregunta es: ¿qué microbios serían más problemáticos? ¿los terrícolas o los marcianos? Tal es el asunto que una práctica llamada "protección planetaria" se propone descubrir.

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Todo el mundo sabe que sin un traje de astronauta no hay quien sobreviva en el espacio exterior. Pese a todo, la mortalidad del espacio exterior podría estar ya adjudicada. Por ejemplo, los astronautas descubrieron recientemente una bacteria, también llamada "plancton espacial" viviendo afuera de la Estación Espacial Internacional. Se trata de un lugar desprovisto de aire y altamente radiactivo. Claro que es evidente que la estación no es el único lugar más allá de la Tierra donde los microbios podrían sobrevivir.

Júpiter y Saturno están rodeados por varias lunas de hielo. No tienen atmósfera, sus rocas están cuajadas de químicos muy severos y las radiaciones cuecen su superficie. Sin embargo, tienen muchísima agua. Y luego tenemos también al oxidado y polvoriento Marte, con su atmósfera marginal y su agua salada latente más allá de su superficie. El sistema solar más allá de la Tierra es bastante duro, así que… ¿cómo contaminarlo? Si la biología de la Tierra nos ha enseñado algo es que si hay agua líquida, entonces es posible que haya vida. Y por lo que parece, allí afuera hay agua por todas partes.

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El doctor David Coil, microbiólogo de la Universidad de California-Davis nos explica los motivos para estar preocupados: "Los microbios son increíblemente adaptables y se pueden encontrar en los lugares más improbables [en los residuos nucleares que quedan más allá de la estación espacial, en el interior de rocas muy hundidas en la corteza terrestre, etc]… Yo diría que la contaminación hacia adelante [la de los humanos contaminando Marte] es más que probable".

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Es algo parecido a lo que sucede cuando leemos que alguien "ha contaminado la escena del crimen". O al caso de los policías deshonestos que depositan evidencias en la misma escena. En el caso del Curiosity, es posible que todavía queden microbios ateridos a la superficie del robot que haya incluso sobrevivido a la sala de limpieza de la NASA, al vacío espacial y a la atmósfera de Marte. Así que si el Curiosity chapoteara sobre el agua de Marte infectado con alguna bacteria, esta se propagaría rápidamente. Así lo ven los científicos. Claro que la bacteria…"¿Sería una bacteria nativa? ¿Cómo habría llegado hasta allí? ¿Y es exactamente de la misma especie que las halladas en la Tierra? En caso de tratarse de una bacteria de la Tierra… ¿cuán rápido se multiplicaría una vez expuesta al agua? Oh, Dios mío… ¡¿qué diablos hemos hecho?!"

Pero si, pongamos por caso, los microbios de la Tierra se perdiesen por Marte. ¿Por qué sería eso un problema?

Lo peor de todo sería perjudicar a lo que ya existe allí a nivel ecológico", señala Coil. "A nivel filosófico, si no existiese vida en Marte… vaya, incluso en ese caso tampoco habría nada que justificara que lo convirtiésemos en un vertedero de la Tierra. Pero para mí, sería mucho más preocupante que hubiese vida y que la extermináramos incluso antes de tener tiempo para comprenderla".

Teniendo en cuenta lo adaptable que es la vida en la imperfecta letalidad del espacio exterior, la contaminación interplanetaria sigue siendo un asunto que sigue quitando el sueño a muchos científicos. ¿Podría un virus o un microbio de la Tierra acabar con la biosfera de otro planeta antes incluso de que lo hayamos descubierto? ¿O acaso podría un microbio marciano importado desencadenar una plaga fulminante como en la película La amenaza de Andrómeda y destruir la raza humana?

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Hasta que no averigüemos si existe vida en Marte o de qué modo se comporta, las agencias espaciales procuran mantener a sus robots limpios como patenas. Según la comunidad internacional que se encarga de ello, eso se traduciría en tener a menos de 30 microbios por metro cuadrado en la superficie del vehículo que aterrice en las "zonas especiales" de Marte — aquellos lugares donde en los que se sospecha que podría haber agua o vida. Para comparar esa cifra con la de un lugar sometido a una higiene regular, nada mejor que una imagen ilustrativa: cualquier superficie de un hospital que se limpie únicamente con agua y jabón puede acumular tantas como 34.000 bacterias.

Si nos preocupan los microbios que pueden acechar en lugares como los lavabos públicos, en carritos de la compra, en el agua potable o en la comida que ingerimos a diario, entonces tiene sentido que nos preocupe lo que podríamos exportar potencialmente a otro país.

Hoy nos parece pintoresco que los cuatro astronautas de la misión Apollo fuesen recluidos en celdas de aislamiento especiales cuando regresaron de la Luna. Puede que parezca una exageración, pero en 1969 ignorábamos que no hubiese vida en la Luna y no había ninguna manera fehaciente de comprobarlo. Así que la solución que se convino fue aislar a los astronautas de las misiones Apollo XI, XII y XIV para ver si había contraído alguna clase de fiebre lunar, por si morían o les sucedía algo extraordinario. Al mismo tiempo, mientras los tripulantes del Apollo se ofrecían como conejillos de indias, varias plantas y animales fueron expuestos a la materia lunar para observar si padecían alguna reacción adversa y galopante. No cabe duda de que cosas parecidas se les harán a aquellos que regresen algún día de Marte.

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El doctor Robert Zubrin, presidente de la sociedad Marte y autor de The case of Mars, es un abierto partidario de enviar a seres humanos Marte en un plazo de diez años. No es el máximo defensor de las normas de protección planetaria.

"La obsesión por la protección planetaria se ha convertido ahora en un impedimento para explorar Marte", explica. Zubrin considera que fabricar sondas espaciales súper limpias es demasiado caro. De hecho, Zubrin piensa que la contaminación cruzada ya ha sido superada por los acontecimientos.

"Cada año recibimos 500 kilos de material de Marte en forma de meteorito. Además de un perro que murió por el impacto de un meteorito en Egipto en 1911, nadie más ha muerto a consecuencia de su impacto".

Zubrin tiene claro que no puede haber gérmenes en Marte porque no existe la megafauna [como por ejemplo, grandes animales] de la que se puedan alimentar. El doctor Coil está de acuerdo: "el riesgo de que se produzca una contaminación reversible de algún tipo es tan bajo que no creo ni que merezca la pena preocuparse al respecto".

Pese a todo, descartar por completo la inter contaminación entre ambos mundos podría ser prematuro. Esta semana una astrobiólogo ha presentado un ensayo en el que defiende que la vida en la Tierra llego de otro lugar. La teoría del científico es que los primeros pobladores de la Tierra — las proteínas ARN—, interactuaron con alguna suerte de material grueso procedente del impacto de un meteorito hasta formar las primeras células. Otro científico cree que el meteorito podría haber llegado de Marte, ¡así que quizá seamos todos marcianos! ¿Cómo podría determinarse si la Tierra es realmente marciana? Zubrin sugiere una teoría: "si encuentras algo allí que tenga el mismo ADN o el mismo ARN que la vida de aquí pero que es más simple que una bacteria, eso probaría que la Tierra fue originada en Marte".

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Así pues: ¿es realmente importante la protección planetaria o no? Ahora mismo no podríamos obtener las respuestas que necesitamos sobre la posibilidad de una vida en Marte, porque no disponemos de las herramientas necesarias. Por ejemplo, incluso aún cuando el Curiosity fuera capaz de desplazarse hasta algunos de los chorros salados que se ven desde el espacio, la sonda está desprovista de los instrumentos necesarios para detectar la existencia de vida — nativa o importada.

Al final, la protección planetaria no se trata de impedir que la vida viaje de un mundo a otro. Lo que queremos es mandar a misiones a Marte y que devuelvan a la Tierra muestras (y a los astronautas vivos). La pregunta es si nos estamos volviendo locos sobre cómo protegernos de lo desconocido. Esperamos encontrar una solución tipo Ricitos de Oro: no queremos terminar con un planeta de Marte muerto, pero tampoco queremos demasiadas formas de vida demasiado agresivas migrando a la Tierra — nos conformamos con encontrar la justa cantidad de vida como para aprender algo importante de la vida en el universo.

Sigue a Bart Leahy en Twitter: @SciCheerGopher

imagen vía Wikimedia Commons