Hoy se celebra el Día sin Carne en Colombia
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Hoy se celebra el Día sin Carne en Colombia

Hoy, 29 de marzo, en la Plaza de Bolívar de Bogotá, unos hombres se reunirán disfrazados mitad hombre-mitad animal, para celebrar este día que, en esencia, busca concientizar a la gente sobre el consumo de animales.
29.3.16

La dieta promedio del colombiano es lo que en el argot del menú ejecutivo se ha denominado con los años el ACPM ––Arroz, Carne, Papa y Maduro––, y que en términos nutricionales se traduce en pura proteína y, sobre todo, carbohidratos que, además de sabrosos y llenadores, son la costumbre del día a día. Pero cada vez aparecen más voces que claman en cambiar la dieta, disminuir la carne, y pasar del ACPM a algo más natural o verde. Estas voces aparecen hoy con fuerza, celebrando el Día sin Carne.

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"La manera como nos alimentamos hoy es cada vez menos un asunto personal y cada vez más un asunto político", dice Andrea Padilla, la vocera para Colombia de la organización Internacional AnimaNaturalis, que promueve el evento. Por eso, por político, uno podría llenarse de varias razones y acomodarse a alguna para unirse a la causa (o definitivamente no, pero vale la pena, al menos, conocerla): desde ser solidario y evitar la crueldad animal, pensar en el cambio climático o ser un poco más egoísta y hacerlo por salud.

El Día sin Carne o Meat Out Day, como se le conoce en el mundo, se realiza hace 31 años en varios países del mundo, pero nació en 1985 por iniciativa de Farm Animal Reform Movement ––FARM–– una organización estadounidense que defiende los derechos de lo animales. En Colombia se lleva a cabo hace 4 o 5 años –– contó Andrea–– y tiene cabida en Medellín y en Bogotá, aunque este año solo se hará en la capital del país, en la Plaza de Bolívar ––pleno centro de la ciudad–– entre las 12 y las 2 de la tarde. El evento se hará en simultáneo en Ecuador, España, México y Venezuela. Ya a mediados de marzo se hizo en otros países.

Será una puesta en escena con activistas vestidos de negro que van usando mascaras mitad animal-mitad persona. La actividad procura generar conciencia sobre la explotación que sufren los animales en la industria alimenticia (carne, huevos, leche). "La idea es poner a pensar a la gente sobre igualdad, también que todos somos animales y tenemos derecho a la vida", dice Andrea. Y también se dará información sobre cómo incorporar una dieta libre de proteína animal para que quien se anime a no comer carne sepa cómo hacerlo.

Las razones

Por teléfono, Andrea Padilla expuso las razones de peso que impulsan la iniciativa de eliminar ––así sea por un día–– la carne de la dieta. Sin poner un orden de importancia Adriana mencionó los siguientes temas: salud, política, cambio climático y crueldad animal.

Habló de la existencia de investigaciones sobre la relación entre el consumo de alimentos derivados de la carne y enfermedades cardiovasculares, colesterol alto, arteriosclerosis, trastornos digestivos, cáncer, diabetes, obesidad, entre otras.

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También dijo que el sector ganadero genera el 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero ––más que los carros––, produce el 37% de todo el metano derivado de actividades humanas, consume el 8% del agua dulce disponible en el mundo, contamina el agua 10 veces más que las demás industrias y depreda el 30% de la superficie terrestre del planeta y el 70% de la superficie agrícola. "El ganado es uno de los principales responsables de los graves problemas medioambientales de hoy en día".

"Se requiere una acción urgente para hacer frente a esta situación", dijo en 2006 ––hace 10 años–– Henning Steinfeld, Jefe de la Subdirección de Información Ganadera y de Análisis y Política del Sector de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, quien participó en el estudio La sombra alargada de la ganadería-aspectos medioambientales y alternativas.

Además del problema sobre el medio ambiente, Andrea también mencionó que la ganadería consume el 60% del grano y el cereal disponible en el mundo. "Es una cuestión de justicia o injusticia en la distribución de recursos alimentarios en el planeta, evidenciamos cifras como que el 60% del grano y el cereal disponible en el mundo se destina para el alimento de animales y no para consumo humano". Esto sabiendo ––como también me dijo–– que el 14% de la población humana aguanta hambre, y que, de ese porcentaje, 6 millones son niños menores de 5 años.

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Y cómo no, habló de crueldad animal: "la industria alimentaria se basa en la explotación animal, cuya consigna es producir la mayor cantidad de carne, leche y huevos de la forma más rápida y barata y en la menor cantidad de espacio posible", dijo, para evidenciar lo que sufren los animales en granjas de crianza extensiva, hacinados, sometidos a vejámenes y convertidos en carne.

¿Es mala para la salud?

Pero el tema de la carne no es de extremos, pues hay quienes no imaginan la vida sin ella. "Todos los alimentos que están en el mundo son necesarios, inclusive la carne roja, pues tiene una sustancia que es la carnosina que es necesaria para la nutrición de nuestro organismo", dice Guillermo Uscategui, médico cirujano de la Universidad del Norte de Barranquilla, experto en medicina integrativa y homeopatía con énfasis en homotoxicología de la Universidad del Bosque. El tema, según explicó depende de cada persona y su necesidad. Él, a sus pacientes, normalmente les recomienda comer carne roja una vez a la semana o cada 15 días.

Aunque hay otros médicos que recomiendan sacar la carne para siempre de las dietas, o muchos que decidieron olvidarla para siempre después del informe emitido por la organización mundial de la salud ––OMS–– en octubre del año pasado, que vinculaba el cáncer al consumo de carnes procesadas ––particularmente embutidos––.

Para Uscategui la culpa no es solo de la carne. Una de las razones que da el médico es que los procesos que pasa el animal antes de convertirse en comida ––lo que le dan de comer, la forma en que vive, el proceso que sufre hasta que lo empacan en bandejas de súper mercado, etc–– influyen, y mucho, en las enfermedades que se generan por su consumo. Mejor dicho, todo lo que le den para que engorde, para que no se enferme y para que cumpla su ciclo hasta el matadero nos lo comemos nosotros, con arroz y papas.

"La digestión se demora mucho, se va a podrir esa carne en el intestino y va a producir un colon irritable, y van a venir otros problemas", dice Uscategui. Por eso, recominenda no comerla tan seguido, y alternarla con pollo, pescado y verduras, que se pueden digerir en cuestión de horas. "No es simplemente alimentarse, sino nutrir nuestro cuerpo para que puedan cumplirse todas las funciones necesarias, todo en la vida debe tener un equilibrio, debe haber un balance".

Sea cual sea la razón, el objetivo de esta iniciativa es sobre todo disminuir el sacrificio de animales para consumo humano. Cada uno puede ayudar comiendo menos carne (de vaca, pollo o chigüiro). Pero para ponerle más seriedad a la causa, la organización se plantea a mediano plazo tramitar un proyecto de ley, que estimule las practicas de agricultura urbana, incorpore menús vegetarianos o libres de proteína animal en las instituciones públicas, en fin, que ayuden a cuidar tanto la salud como el medio ambiente.

"Lejos de prohibir, la idea es incorporar medidas que sean favorables a ese llamado mundial, no es solamente el tema de los animales, muchos entre ellos Naciones Unidas lo han dicho: como nos alimentamos no es sostenible" finaliza Andrea.

Razones hay, pero la decisión es de cada uno.