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Música

Lemmy

Durante un rato sopesé escribir la introducción a esta entrevista de modo que pareciese hecha por un periodista imparcial, pero no. Y un huevo. Lemmy es mi héroe y no lo voy a esconder.
1.12.09

Durante un rato sopesé escribir la introducción a esta entrevista de modo que pareciese hecha por un periodista imparcial, pero no. Y un huevo. Lemmy es mi héroe y no lo voy a esconder. No sería divertido. Recientemente conocí, entrevisté y fotografié a Lemmy tras un concierto en Nueva York, y no pude evitar sentirme como el chavalín al que su abuelo, tras irse el resto de la familia a dormir, sienta a su lado junto a la mesa de la cocina para contarle su filosofía y la historia de su vida. Nervioso como estaba yo por ser esta mi prueba de fuego, a Lemmy le bastaron unas pocas palabras para desarmarme por completo. Después se dejó ir y me explicó sus historias. A mí, como fan de Motörhead, no se me ocurre nada más glorioso. Lemmy es, de lejos, uno de los tipos más cabales con los que haya tenido la suerte de cruzar mi camino; un puto caballero que no se las da de veterano ni de nada. Y, como su música, es también bastante salvaje. De hecho, hay quienes le tienen por brutal, pero ofender a la gente de constitución débil no es, en su caso, sino una consecuencia de su absoluta honestidad. Todo en él, su existencia, habla con elocuencia del auténtico significado de mantenerse fiel a uno mismo. En la historia de Motörhead no hay astronómicos puntos álgidos ni puntos bajos abisales. La suya es, ni más ni menos, la trayectoria de un grupo que con insolencia, y con firmeza, ha llegado hasta hoy avanzando a través de una interminable ventisca de bolos, tías, tendencias, modas, detractores y lameculos a sueldo de la industria. Lemmy es, en definitiva, un tío genuino donde los haya, y el mejor compañero que podamos tener en nuestro viaje por la vida. Lleva siéndolo desde hace cuatro décadas. Vice: ¿Qué fue lo que hizo en primer lugar que te dijeras, "Voy a tocar en un grupo"?
Lemmy: Las mujeres. Mujeres.
Las mujeres y no otra cosa. Verlas en televisión arremolinarse alrededor de los cantantes de rock. Mira, crecí en los 50 y por aquel entonces aquello era básico. Yo era muy joven cuando vi a ese cantante inglés, Cliff Richard, que sigue en activo pero tiene ahora un aspecto muy diferente. Ahí estaba, en la tele, rodeado de tías intentando arrancarle la ropa. Me dije, "Eso es para mí. Ni siquiera parece un trabajo". Más tarde descubrí que sí lo era, pero aun así te da ciertas ventajas que no tienes si curras en una fábrica de lavadoras. Eso seguro.
Mi madre tocaba la guitarra hawaiana, pero no era eso precisamente lo que a mí me animaba, ya me entiendes. El caso es que le puse cuerdas y me la llevé conmigo al colegio durante la semana posterior a los exámenes, que eran los días en los que no hacíamos nada. Sólo sentarse por ahí a ver culos de tías.
Exacto. E inmediatamente estaba rodeado de chicas. Funcionaba como por ensalmo, y eso que no sabía tocar ni una puta nota. ¿Cuánto tardaste en pensar que quizá lo siguiente debería ser aprender a tocar?
Oh, un par de horas. Me resultó muy fácil aprender a tocar algunos acordes y, ¿sabes?, eso es lo que he hecho toda mi vida. Nunca estuve interesado en ser guitarra solista. Ni siquiera supe hasta más tarde que existía algo llamado "bajista". Así que durante largo tiempo me dediqué a la guitarra rítmica. En eso era bueno, pero como solista era una mierda. Mediocre de verdad, tío. ¿Pero lo intentaste, al menos?
Sí. Durante dos años fui el guitarra solista de un grupo llamado Rockin' Vicars, pero hacía trampa. Le ponía un montón de fuzz a la guitarra y movía los dedos por el mástil a toda velocidad. Los otros creían que era un solo y yo nunca quise decirles que no lo era. Los buenos grupos suelen irse al carajo al cabo de tres álbumes, pero tú has mantenido Motörhead en marcha un montonazo de años.
Alrededor de 35, sí. ¿Qué hacen mal las demás bandas?
Que no creen que la música sea tan importante como para merecer por sí sola que entierren sus diferencias personales. Yo siempre he pensado que no hay diferencia personal lo bastante grande como para disolver mi grupo. Hay gente que se ha ido y yo he seguido adelante. Nunca he contemplado la posibilidad de dedicarme a otra cosa. Esto es lo que se supone que debo hacer. Se supone que debo estar en un puto camerino dando entrevistas. Es mi vida. Ya.
Hace tiempo que dejó de ser un trabajo. Me gustaría preguntarte por Hawkwind, con los que tocaste el bajo antes de formar Motörhead. ¿Cómo te uniste a ellos?
Fui a verlos una vez y todo cristo parecía preso de un ataque de epilepsia. El público al completo, unas 600 personas. Pensé, "Joder, yo tengo que tocar con estos tíos". ¿Cuáles eran las ventajas e inconvenientes de tocar en Hawkwind?
Ventaja, tocar el bajo. Era la primera vez que lo hacía y descubrí que se me daba bien. Para mí fue fantástico, me abrió los ojos. Era un grupo en el que el bajista gozaba de gran libertad. Yo rellenaba los espacios que dejaba Dave Brock, el guitarra solista, y me pavoneaba, como de costumbre. Para que las tías se fijaran en ti.
¿De qué sirve tocar en un grupo si no te puedes pavonear? El rock'n'roll es eso. ¿Y qué cosas te tocaban los cojones?
¿De Hawkwind? Su actitud. Nunca me dijeron que formase parte del grupo. Coño, pues estuviste cinco años.
Cinco años. Cuando me echaron les grité, "¡No podéis echarme de un grupo del que nunca he formado parte, hijos de puta!" ¿Quién lideraba la banda?
Dave Brock. Él era el grupo y el grupo era él. He visto entrevistas suyas y siempre me ha parecido un tío juicioso.
Lo era, pero tuvimos mucho éxito en Inglaterra, número uno y todo eso, y el éxito hace que las personas se comporten de maneras muy distintas. En realidad nunca me perdonaron que yo cantara la única canción de Hawkwind que tuvo éxito [risas]. "Silver Machine". Ese tema fue un bombazo.
Todos probaron a cantarla antes que yo y ninguno lo clavaba. Yo lo conseguí en sólo dos o tres tomas y eso les cabreó mucho. Y entonces el New Musical Express puso una foto mía en primera página. "Hawkwind llega al número uno", y al lado mi foto. Seguro que eso te hizo ganar muchos amigos dentro del grupo.
Sí, ya. Les disgustó de la hostia. De todos modos era una peña bastante divertida. Pillábamos unos ciegos cataclísmicos. Ni siquiera teníamos autobús de gira, viajábamos en la parte de atrás de una furgoneta con dos colchones y unas sábanas. Así íbamos de un festival a otro. Joder.
Y el viaje de regreso a casa, vaya otro festival. La sábana de cuando tocamos en el festival de Dell no se lavó en dos años. Esa cosa se sostenía de pie si la apoyabas contra un muro. Un grupo en el que tocaste antes de entrar en Hawkwind y al que todavía escucho era Sam Gopal.
¿Eso escuchas? Lo tengo en mi iPod. Me enviaron los temas por mail porque el disco no se encuentra.
Creo que ahora sí, alguien lo ha reeditado. ¿Qué me cuentas de él? Es de la música más enferma que yo haya oído.
Bueno, escribí todas las canciones en una noche. Hostia. Y también las cantaste, ¿verdad?
Sí. Eso fue en 1968. Todo fue muy apresurado, obviamente, pero en esos días el speed era muy bueno. Me quedé en vela toda la noche y compuse las putas canciones. Once, me parece. ¿Cuándo fue la última vez que te pusiste el disco?
Hace años. Es un disco cojonudo. Hasta teníais chicas haciendo coros.
Sí. Sue y Sunny eran un dúo de coristas bastante famoso en Londres. Salían en los discos de todo dios. Dusty Springfield, hicieron coros en todos sus discos. Eran muy populares. Ah, espera. Esa canción, "Season of the Witch". Esa no la compuse yo. Pero las demás sí, en una noche. No está mal.
No, no está mal. ¿Cómo es tu proceso de composición?
Primero se me ocurre el título y sigo a partir de ahí. Es como un ejercicio de palabras. El título me sugiere algo y voy probando cosas. Pienso un título, "Overkill", y después viene el resto. Así has escrito un montón de canciones.
Mogollón. ¿Cuáles fueron tus primeras influencias?
Todo lo que oigo me influencia. Mis influencias como músico, no podría decírtelas todas. Los primeros cantantes de rock, tíos como Little Richard, Elvis, Buddy Holly, Chuck Berry, son importantes. Y las bandas de Liverpool. Fui afortunado, tío. Pude oír mucha música de puta madre. Vi a los Beatles en el Cavern Club. Sí, lo leí en tu libro.
Y a Hendrix. Trabajé como roadie para él. Yo entonces dormía en el suelo de Noel Redding, su bajista, y necesitaban a alguien. Tuve que estar pendiente del cabrón durante seis meses, dos veces por noche. Si tuvieras que elegir el grupo más grande que has visto, sería…
Hendrix y los Beatles. Sin duda. Esos dos… Nunca volverá a haber nada parecido. Estaban en la cumbre, llegaron y borraron de un plumazo cualquier competencia. También a los Stones. Los Stones eran unos segundones al lado de los Beatles. Sólo después de que se disolvieran empezaron a calificarse a sí mismos como el grupo de rock'n'roll más grande del mundo, algo que nunca fueron. En directo eran bastante torpes. Sin el aparato técnico que se gastan seguirían siendo un grupo desmañado. Pero es que Keith es bastante desmañado, ¿no te parece? Pues sí.
Un gran guitarra rítmica, pero no un líder. No es precisamente el tío más vivaz.
Al principio lo era, un poco, pero el líder siempre fue Brian Jones. Era su grupo, así que Jagger y Keith le dieron la patada. Querría saber lo que opinas del éxito y el fracaso. Tú nunca has cambiado.
¿Por qué cambiar si montas un caballo ganador? [risas] Vale, pero del primer disco de Motörhead la prensa dijo, ¿pero qué coño es esto?
Tardamos tres años en publicar nuestros discos en América tras llegar al éxito en Inglaterra. Después estuvimos en Legacy y Eclipse, putos sellos, y de ahí pasamos a Sony, que aún fue peor. Después tuvimos suerte. Fichamos por… ¿Cómo se llamaba? Da igual, Sanctuary lo absorbió. ¿Te refieres al sello alemán?
No, ése es SPV, en el que estamos ahora. El otro se declaró en bancarrota. Algo muy habitual.
Lo sé. Las discográficas se están yendo a la mierda y ni saben lo que les ha sucedido. Son todos unos putos imbéciles. ¿Qué nota le darías a la industria en la asignatura de saber llevar a Motörhead?
Hombre, un cero. Siempre pasa lo mismo con los grupos que son un poco distintos. Todo grupo nuevo rompedor coge a la industria con los pantalones bajados. Cuando los grupos de Liverpool empezaron a pegar y el Mersey Sound causaba furor, la industria fue a remolque; después se fijó en la pequeña escena que se había montado en Manchester, después en Londres y los Stones, a continuación le hincó las garras a San Francisco y volvieron a hacer lo mismo con Seattle y Nirvana. Cuando un grupo tiene éxito, la industria pierde el culo por correr a su ciudad y fichar a todo el que vean con una guitarra al cuello. La mitad de esos grupos jamás debería haber firmado un contrato. Sólo eran chavales con guitarras sin pajolera idea de lo que estaban haciendo.
Pero como eran de Seattle, o de Liverpool… La mayoría de la gente de la industria no tenía ni puñetera idea. Ni Brian Epstein, el manager de los Beatles. Fichó cuatro grupos que no tuvieron éxito y él los dejó en la cuneta. Pero si todos los sellos hubieran entendido lo que hacéis y sabido cómo actuar, ¿sería Motörhead lo que es?
Probablemente no. Porque sois leyendas y parias al mismo tiempo.
Sí. Y de esa condición hemos hecho carrera. No había otra opción, era imposible que llegáramos a ser los putos jefes del gallinero. Demasiado brutos para ser universalmente reconocidos. Nunca pensé que pudiéramos serlo. Con estar en el segundo escalón de arriba, por mí vale. Cómo tuvo que ser formar parte de los Beatles o los Stones, tío. No me lo puedo imaginar. Una jodida tortura. George Harrison dijo que había sido la peor y la mejor época de su vida. Apuesto a que sí. A partes iguales.
Seguro. Todo lo que hacían se examinaba con microscopio. Un periódico inglés dedicaba una página a hablar de todo lo que los Beatles habían hecho el día anterior. El Daily Mirror, tío, el diario más vendido de Inglaterra por entonces. ¿Puede alguien aguantar mucho tiempo algo así?
¿Ser así de grande? No. Al final, o cambias o lo dejas. Eso hicieron los Beatles. Me divierte que los vendieran como buenos chicos y a los Stones como tíos duros y satánicos.
Los Beatles eran de Liverpool, un sitio duro. Los Stones no eran tipos duros, lo suyo era un disfraz. Los duros eran los Beatles. El puto Liverpool, tío. Los Stones eran de los suburbios de Londres. Ringo era de Dingle, que junto a Glasgow es de las zonas más deprimidas que he visto. Ninguno de esos dos sitios podía reformarse, así que simplemente los derribaron. Echaron a los habitantes, arrasaron la zona y levantaron viviendas de protección oficial. No había forma de civilizar aquello, ¿sabes lo que quiero decir? Era territorio sin ley. Ni la policía se atrevía a entrar. Tu canción "Stone Deaf in the USA" homenajea irse de fiestorro en América.
Sí. Y tú te mudaste a América.
Sí. Pero aún no vivía en América cuando escribí la canción. Así que la canción habla básicamente de estar de gira…
Sí. Teloneamos a Ozzy en la gira de presentación del Blizzard Of Ozz. El público se ponía así [pone mueca de desagrado]. En plan, "¿qué cojones es esto?"
Exacto, y así todo el concierto. La mayoría no entendía nada, pero algunos sí y esos son ahora nuestra base de seguidores. Casi todo el mundo esperaba un acontecimiento o algo así y se quedaron consternados. Pero es que lo mismo les pasó con Ozzy. Motörhead no les importó un carajo. De lo que hicieron cuando Kiss tomó el relevo no tengo ni idea. Hostia, tío. ¿Kiss os relevó como teloneros de Ozzy? Vaya gira esquizofrénica.
Kiss y Ozzy, sí. Del grupo más fácil de mantener a uno que necesita un maquillador antes de cada bolo.
Ya. ¿Recuerdas cuando se quitaron el maquillaje? Sí. Fue embarazoso. Para todos.
Muy embarazoso. De repente el mundo descubrió que, "¡Jesús, mira que son feos!" Ya, muy guapos no son.
Excepto Paul Stanley, que tenía un pase. ¿Pero los otros tres? Vamos, como despertar una mañana tras una borrachera de muerte con una tía al lado a la que le ves la cara y dices, "oh, mierda".
[risas] Joder, lo que hay que hacer en esos casos es esconderse en el lavabo hasta que se largue. Yo me hago el dormido.
Es lo que llamo el síndrome del zorro atrapado por un cepo. Te arrancarías un brazo a mordiscos antes que despertarla. Todos hemos vivido situaciones así.
Me acuerdo de un chico de nuestro equipo, Paulie. Estábamos de gira por Alemania y había dos tías que venían con nosotros a todos los conciertos. Las llamábamos "las Monsters of Rock". Una de ellas sólo tenía un diente. Eran espantosas pero dejábamos que vinieran porque eran muy fans. Una noche Paulie se llevó a una a la cama. Compartía habitación con nuestro técnico de sonido, Dave Chamberlain. Por la mañana, al despertar, se dio cuenta de que tenía a alguien al lado, pero ni idea de a quién. Se giró para mirar a Dave, y Dave estaba en la otra cama con esta cara [Lemmy hace muecas de asco tremendo]. Paulie puso cara de [otra mueca] y Dave hizo así [asiente con la cabeza]. Paulie corrió a encerrarse en el baño y allí se quedó hasta que la tía se hubo marchado. Esa es una historia con la que mucha gente puede identificarse.
La mayoría de fans ha vivido cosas por el estilo. Joder, a mí me ha pasado a lo largo de todo el Lower East Side. Al principio parece buena idea.
Sí, sobre todo a última hora de la noche, borracho. Es el momento en el que empiezan a asomar las tías buenas.
El momento en el que te parece que todo cristo tiene buena pinta. O te parece manejable. Pero a veces vas tan mal que no te das cuenta de que estás charlando con una cacatúa. O te das cuenta pero no puedes evitarlo. Es como una experiencia extracorporal. Te ves a ti mismo hablando con el dragón y sabes lo que estás haciendo, pero no puedes hacer nada. Ya, la típica imagen de un ángel y un demonio en cada hombro, dándote consejos.
Y el ángel siempre pierde. El ángel no tolera bien el alcohol.
Y el demonio tiene forma de polla. Apuntando hacia ella.
"Hazlo, hazlo". Y así todo el rato hasta que te lía. Muy bien, la próxima pregunta es un cliché.
Pues te daré una respuesta cliché. Ahí va. Tú que has ido de gira por todo el mundo, ¿dónde se encuentran las mejores mujeres?
Las mejores mujeres son las que quieren follar contigo, y las peores las que no quieren. Eso trasciende toda barrera geográfica.
Lo hace, porque en el mundo sólo hay dos clases de mujer: las que te quieres follar y lo logras y las que no. Es muy sencillo. No importa de dónde sean. No importa el acento. No importa el idioma. Siempre está el lenguaje de los signos. Cierto. Sobre todo en el bar.
Sí. Aunque hasta ese lenguaje resulta confuso cuando estás cataclísmicamente borracho. A menudo te malinterpretan. Más de uno se ha levantado a la mañana siguiente casado y con tatuajes en el pecho. Si yo te contara… Pero, oye, habría que dejar claro que en el mundo del rock tú siempre has apoyado mucho a las mujeres.
Me gustan las mujeres en el rock'n'roll. A mí me criaron dos mujeres, mi madre y mi abuela. Mi padre se largó cuando yo tenía tres meses de edad. Ella no volvió a casarse hasta diez después. Es decir, que entiendo a las mujeres mucho mejor que esos tíos que se van de caza con papá. Por lo general prefiero a las mujeres antes que a los hombres. Cuando hablas con tíos, sobre todo en América, la conversación siempre es la típica chorrada de machotes acerca de lo mucho que detestas la política, de que te vas a unir a una milicia y ponerte a pegar tiros y mierdas así. Hay mucho de eso por aquí, y es una lástima porque este país es el paraíso. La gente se dispara a sí misma en un pie y ni siquiera se da cuenta.