'Como en Arcadia' es una oda a la libertad y el hedonismo en la juventud
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'Como en Arcadia' es una oda a la libertad y el hedonismo en la juventud

El nuevo cortometraje del director español Jordi Estrada habla sobre la nostalgia de la juventud perdida y la fantasía de los amores platónicos.
7.4.17

Este artículo fue publicado originalmente en i-D, nuestra plataforma de moda.

A veces hay historias que no quieren contarnos nada, simplemente quieren escupir un sentimiento y retratarlo de una forma bonita. Una fantasía, un sueño, un delirio. Como en Arcadia es un cortometraje un tanto indescriptible, cuyo fin suponemos que es, más que contar una historia convencional, evocar un sentimiento y despertar algo en el espectador. Pero el mejor para explicarlo es Jordi Estrada, su director: "Para mí es una expresión emocional de una experiencia traumática que viví tras una especie de relación que me tenía enganchado. Quería transmitir esa idea de astilla en el corazón, sobre un enamoramiento no correspondido, profundo e imposible, idealizado, destinado a acabar solo en fantasía".

En el film, un grupo de adolescentes pasa el tiempo en un profundo bosque lleno de vegetación, charlando, fumando y bañándose en un pequeño lago. Sobre las imágenes, un narrador habla del mundo de los hombres que han nacido de los dioses, y que viven en un universo idílico inalcanzable para los mortales. "Supongo que no todo el mundo siente que ha perdido la juventud, como si fuera un época mágica que nunca volverá. Yo sí tengo cierta sensación de tristeza hacia esos años, como si hubiera dejado millones de cosas pendientes por sentir, experimentar, vivir. Quise trabajar una atmósfera mítica, donde los muchachos habitan como seres lejanos, inalcanzables, perdidos en una inmortalidad donde nosotros, los viejos, ya tenemos prohibido el paso", cuenta Jordi.

Tráiler de 'Como en Arcadia':

Como en Arcadia habla, como todo el trabajo del director, de la adolescencia —sobre todo masculina— y explora la forma en que estos se relacionan con el mundo real y con su sexualidad. Todo bajo un espectro que mitifica la juventud desde una perspectiva un tanto melancólica. "Nuestros miedos, nuestros sueños, los morbos, los ideales, todo surge de ese tiempo en el cual creces a la sombra del 'mundo real'. Ahora no me siento muy lejos de como me sentía a los diecisiete años: abrumado, aislado. Así que supongo que todos la tenemos muy presente de una forma u otra, porque la vida 'adulta' es una reacción a la adolescente. En esa época también explota la sexualidad, y todos esos líos de coming of age que tienes en la cabeza son en parte relacionados con el descubrimiento del sexo que te atrae. Crecer gay tiene su propio montón de inputs externos de la sociedad, que influyen en cómo vivirás, cómo follarás, cómo amarás. Es interesante regresar a esos momentos para entender cosas de por qué eres como eres y por qué te atrae lo que te atrae", afirma Jordi.