En La Habana, el heavy metal es una batalla

En La Habana, el heavy metal es una batalla

A pesar de la falta de recursos y los interminables trámites burocráticos, la extrema escena de metal cubano está floreciendo.
29.10.17

Este artículo apareció originalmente en Noisey US.

Si estás leyendo esto, significa que tienes acceso a Internet y seguramente fue fácil conseguirlo. Encendiste tu computadora o sacaste el celular de tu bolsillo, entraste al navegador o una aplicación y voila: acceso ilimitado virtual al instante sobre cualquier tema, desde noticias de Corea del Norte y sus agresiones nucleares potencialmente destructivas hasta las profundidades más oscuras del porno fetichista y los placeres prohibidos. Todo está aquí.

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Pero hablemos de la música. Tienes al alcance de tus manos desde hardcore progresivo vegano hasta animist blackgaze. Todos los días puedes bajar y descubrir —o si eres músico, incluso escoger— los variados elementos sónicos que flotan en el éter virtual para crear tu propia mezcla de sonidos y estilos. Y, ¿por qué puedes hacer todo eso?

Porque no vives en Cuba.

Unlight Domain / Foto: Nacho Vazquez

Sí, los cubanos tienen internet hoy en día. Ya lo sabemos. Pero acceder a internet ahí es toda una travesía que incluye formarse por una tarjeta (que equivale a una hora de internet) y luego entrar a una red insufriblemente lenta en un parque con wi-fi externo. Para los músicos metaleros de Cuba, es lo mejor que hay en la Era de la Información. Si alguien quiere enterarse de la escena musical heavy en el pasado o el presente, tiene que navegar en internet e investigar lo que se pueda en una hora (si puedes pagarlo, claro) o esperar a que escriban sobre algo medianamente metalero en el Paquete Semanal; un terabyte de los últimos programas de TV, información y música en el extranjero que entregan a domicilio de manera ilegal en un disco duro externo. De nuevo, si puedes pagarlo.

Por eso es tan impresionante que el metal siquiera exista en Cuba. Las bandas que fundaron la escena tienen historias que se remontan hasta hace 30 años o más, a una época en que tocar rock (no se diga metal) era ilegal, al igual que cantar cualquier cosa en inglés. La escena no es grande (unos cientos de bandas en un país de 11 millones de personas). Y actualmente, no hay forma de conseguir escenarios para que las bandas de La Habana toquen canciones originales, a menos de que el evento sea aprobado por la Agencia Cubana de Rock. Existe un escenario para las bandas que tocan covers más suaves en Club Turf, en Vedado, no muy lejos del viejo terreno de punks y metalheads de la 23 y G, pero nada más. A pesar de que el ingreso a estudios de grabación decentes está controlado por el gobierno, las bandas de metal cubano siguen encontrando formas de producir música nueva. Incluso hay un evento dedicado al metal, Brutal Fest, organizado por el francés David Chapet.

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Los tiempos están cambiando en Cuba. Las restauraciones y los nuevos desarrollos están en marcha. Cuando Raúl Castro descienda el último escalón de la vida, quién sabe lo que traerá la próxima era. Pero hasta entonces, tocar música de cualquier estilo sigue representando un conflicto real, no metafórico. Es un conflicto financiero, logístico y político, durante el cual la gente ha sido golpeada, encarcelada o cosas peores. Reflexiona sobre estas personas la próxima vez que llores por lo complicado que es tener una banda. Mientras, aquí tienes algunas bandas que llevan lo mejor del heavy a la República de Cuba.

Zeus

Como los padrinos de la escena del metal en Cuba y con un nombre tan reconocido por el cubano promedio como el Buena Vista Social Club, Zeus toca una mezcla de groove metal y thrash. Su música valora mordazmente las luchas cotidianas del pueblo cubano bajo el régimen revolucionario, así como otras cuestiones como el abuso de drogas, en un país donde expresar tu opinión sobre cuestiones sociales era suficiente, en el pasado, para garantizar una condena a prisión.

Megadeth, Metallica, Fear Factory, son bandas que el guitarrista principal Hansel Arrocha enumera como principales influencias cuando tengo la oportunidad de hablar con él, a principios de agosto, en una reunión de músicos, artistas y cineastas locales en un departamento de La Habana con vista al oeste de la ciudad vieja, el rompeolas del Malecón y la explanada al norte. Hansel asegura que es sumamente complicado hallar ingenieros que sepan grabar de manera óptima el metal en Cuba. En casi 30 años, debido al elevado costo para grabar y las dificultades para conseguir tiempo en estudios y tocar algo poco controversial porque todos —desde el hombre en la mezcladora hasta la persona controlando la batería— están en la nómina del gobierno, la banda sólo ha logrado un par de álbumes completos y no están contentos del todo con el sonido de éstos. Pero incluso tres décadas después, lo siguen intentando. Han realizado tours en España y Rusia, Hensel viajó a Estados Unidos con su otra banda que tiene un estilo más comercial y por tanto rentable (una fuente de ingresos muy necesaria desde el extranjero; cuando toca jazz cubano o rumba en un bar puede ganar hasta 5 dólares por una noche de trabajo). Pero a diferencia de muchos otros músicos cubanos que han desertado durante sus viajes al extranjero, los miembros de Zeus han optado por permanecer en su patria, para bien o para mal.

Agonizer

Si mencionas el nombre Zeus a alguno de los líderes de la vieja escuela en La Habana, seguro la siguiente banda que surge es Agonizer. Los thrashers de La Habana empezaron a principios de los 90 y como sus hermanos en Zeus, superaron las dificultades habituales para hacer música en Cuba, desde la falta de acceso a un equipo adecuado, hasta la desagradable burocracia relacionada con cualquier intento de tocar fuera de su país de origen.

En 2013, Agonizer logró participar en el festival SXSW en Austin y en Miami junto con otras bandas cubanas como Ancestor y Escape, supuestamente la primera participación de bandas cubanas de rock o metal en suelo estadounidense. Después de ambos eventos, todos excepto dos miembros decidieron regresar a casa. Agonizer tiene un par de álbumes hasta la fecha, su producción más reciente es el demo de 2010, El Precio.

Combat Noise

Una de las bandas más prolíficas de la escena cubana, Combat Noise, también proviene de la capital y desde mediados de los 90 ha tocado brutal death caribeño. Una serie de demos con temática militar marcó los primeros años de la banda hasta que grabaron el primero de tres álbumes, After the War…The Wrath Continues salió en 2004.

Por desgracia, Combat Noise, es un ejemplo excelente de las dificultades a las que se enfrentan las bandas cubanas cuando intentan hacer tours en el extranjero. En 2011, la banda fue invitada a participar en el festival Obscene Extreme en República Checa.

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Sin embargo, de acuerdo a la misma banda, para cuando pudieron obtener el permiso (un requisito para cualquier ciudadano cubano que quiera abandonar el país por la razón que sea), el plazo para entregar la documentación a los organizadores del festival ya había terminado y éstos no pudieron recibirlos, ni los promotores en otras ciudades europeas. Todo dependía de la carta de invitación de Obscene Extreme, el documento era crucial para asegurar el permiso para salir de Cuba; pero no lograron participar en una gira que los hubiera llevado a escenarios en Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Alemania, Austria, Polonia y Hungría y tuvieron que cancelar sus planes gracias a ineficiencias burocráticas.

Unlight Domain

Cuba es un entorno tan inhóspito para que prolifere el verdadero black metal frostbitten como podrías imaginar, y si hubiera un lugar todavía menos probable dentro de Cuba para albergar una banda de metal así, sería la ciudad playera de Matanzas. A pesar de todo, esta pintoresca "Ciudad de los Puentes" es la cuna de una las bandas de black metal más extremas de Cuba: Unlight Domain. Esta banda, entre otras, se ha beneficiado por un cambio cultural conveniente en su país de origen. El cambio ha visto al metal pasar de ser una expresión rebelde a una que al menos es tolerada. Incluso existe la Agencia Cubana de Rock, una institución federal encargada de impulsar bandas locales de rock y metal, algunas de estas bandas promovidas por la agencia han aparecido en programas transmitidos por una de las pocas cadenas de televisión estatales del país.

Como tal, el primer demo homónimo de Unlight Domain fue nominado en la categoría de Mejor Demo de Metal en un programa llamado Cuerda Viva a mediados de los 2000. Más tarde, la banda lanzó el primer álbum split en la historia del metal cubano, compartiendo espacio con sus compatriotas metaleros de Ancestor. Ruins of Creation, el primer álbum de la banda fue lanzado en 2013, pero el año siguiente perdieron al baterista, Andry Hernandez, cuando emigró a Brasil. Esta fuga de cerebros cultural es tan prevalente en el metal como en cualquier otro aspecto de la sociedad cubana. A partir de este año, la banda planea grabar un álbum centrado en la realidad de la vida moderna en la Cuba actual, titulado Unended Freedom Tale.

From the Graves

Con tres miembros de Combat Noise, From the Graves parece ser nuevo en la escena, incluso si el grupo está compuesto por músicos que son todo lo contrario. A principios de este año, el primer álbum de la banda, Rise of the Macabre, apareció en YouTube y meses después en una página de Facebook. Incluso mantener la presencia más básica en las redes sociales de Cuba, donde las velocidades de carga pueden ser lentas en el mejor de los casos, es una de las barreras más graves para las bandas de metal del país, viejas y nuevas, que desean ganar notoriedad más allá de sus propias fronteras.

Por suerte, bandas como ésta y algunas otras parecen estar recibiendo ayuda de las comunidades cubanas expatriadas de mayor tamaño en el extranjero, así como personas en los países vecinos del Caribe y Latinoamérica, donde la información fluye más libremente y a una mayor velocidad.

Mephisto

Desde la costa noroeste, nos dirigimos al sudeste interior, a menos de 160 kilómetros de un lugar cuyo nombre quizá conozcas: la Bahía de Guantánamo hasta Holguín, donde Mephisto asegura ser la banda de black metal con más años de trayectoria en el país. Desde mediados de los 90, Mephisto lanzó varios demos antes de permanecer en silencio en 2007, sólo para regresar el año pasado con Reborn from Ashes, un álbum completo que grabaron con la Orquesta Sinfónica de Holguín. Veinte años es mucho tiempo de espera y práctica para terminar un álbum, pero parece ser la costumbre en un país donde sólo algunos han logrado conseguir suficientes equipos de grabación para hacer el trabajo en casa.

En Cuba, los músicos entrenan durante años en las academias musicales de la nación, comienzan siendo niños en lugares como el Conservatorio Amadeo Roldán. Pueden pasar una década o más aprendiendo los estándares musicales antes de finalmente tener la oportunidad de explorar sus propios instintos. E incluso entonces, quizá no tengan la suerte, las conexiones o el dinero para financiar su propia grabación. Entonces viene el peso adicional, casi la imposibilidad, de darse a conocer fuera de Cuba. Aún así, enfrentando estas condiciones, las bandas como Mephisto perseveran.

Medium (Prev. Cronos)

Fue en un estudio de tatuajes de La Habana llamada La Marca que me informaron que la capital del metal cubano no es La Habana, sino "Ciudad Metal", Santa Clara. Como lo expresó de forma concisa uno de los artistas: "¡La Habana es débil!"

Dejando a un lado las opiniones personales sobre las fortalezas y debilidades de la escena regional, si tuvieras que justificar que Santa Clara fuera la "Ciudad Metal" de Cuba, definitivamente tendrías que mencionar a Medium. Nunca sabré cómo logró la banda canalizar el sonido death metal escandinavo de principios de los 90 (incluso hicieron un cover de Nihilist en un demo) durante la época previa a internet, en pleno Periodo Especial de Cuba, en los primeros días después de la caída del Muro de Berlín. Lo que sí sé es que si te gustan los demos de death metal crudo, esto es para ti (como el primer y único álbum completo del ahora difunto grupo, Blinder, lanzado en 2001 en American Line Productions de México).

Scythe

A menos de media hora camino a Santa Clara, en la Carretera Central, se encuentra Placetas, hogar de una de las mejores bandas de death/trash en Cuba: Scythe (no debe confundirse con el proyecto usurpador de Chicago con el mismo nombre). Emergió a mediados de los 90, pero Scythe tardó 10 años en sacar un demo, luego una década más para conseguir su debut de lanzamiento independiente, The Murderer's Confessions.

Cualquiera que extrañe el apogeo del death metal del estudio Morrisound Recording debería escuchar con atención Confessions. Esas viejas grabaciones imperfectas, ese sonido de batería donde cada golpe podía reverberar en la habitación, son de una época pasada, cuya alma succionó el demonio conocido como claridad y conveniencia. Scythe devuelve el corazón y el sonido del primer death metal de Florida. Ahora, si tan sólo Donald Trump resolviera las restricciones comerciales a Cuba para que pudieran exportar un poco de su alma a Tampa.

Congregation

De regreso en La Habana, encontramos a Congregation, una banda de death/grind formada durante el cambio de milenio con un sonido arraigado en el final de la década de los años 2000. Hasta la fecha, la banda ha lanzado un trío de demos, dos con el vocalista original Lázaro, y uno después de la muerte del líder en 2007. En algún punto, la banda contó con miembros de Ancestor y Agonizer.

Congregation es una de muchas bandas en Cuba que se han beneficiado desde la fundación de Brutal Fest en 2008. El festival, organizado por el sello francés, Brutal Beatdown y el antes mencionado David Chapet, se lleva a cabo en invierno y en verano de cada año, y funciona como un pequeño tour local, visitando ciudades de todo el país, desde Bayamo hasta Pinar del Río. En el evento de 2014, Congregation recorrió Cuba no sólo con muchas bandas locales, sino también con bandas de Finlandia, Suiza, Francia e Italia. Cuba está lejos de ser un centro regular para las bandas extranjeras, pero los festivales como éste en que las bandas cubanas por fin pueden entremezclarse con las bandas del extranjero sólo pueden ayudar a que la escena se desarrolle y crezca.

Demencia

Es difícil decir si los miembros de Demencia conocen a Dying Fetus o no, pero definitivamente hay un toque muy familiar y seductor de Maryland en su sonido. Directamente de las costas bañadas por el sol de Matanzas, el cuarteto ha logrado grabar un par de demos con cinco canciones desde su formación en 2002. Descubren su sonido, de forma sucinta como brutal death primitivo con voces guturales compactas.

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