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crimen y drogas

El frenesí asesino talibán se ceba con los policías que patrullan el bastión del opio

La insurgencia yihadista en Afganistán, que dispone del monopolio del tráfico de heroína, rebosa de dinero y nuevos reclutamientos gracias a la nueva cosecha, que termina ahora. La provincia de Helmand, corazón del opio, huele a sangre.
13.5.16
Imagen por Watan Yar/EPA
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Los combatientes talibanes saquearon el pasado martes sendos puestos de control en la provincia de Helmand, al sur de Afganistán, y se llevaron por delante a 15 policías: no sobrevivió ninguno. La batalla campal desatada en la provincia del opio coincide con el final de la cosecha de la amapola. La insurgencia, que controla el cultivo y el narcotráfico de la preciada flor, va sobrada de dinero y de nuevos reclutamientos. Y ahora, también, de asesinatos.

Las autoridades afganas ya advirtieron que la matanza ha sucedido en un lugar que está a tiro de piedra de la capital de la provincia, Lashkar Gah.

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"En las inmediaciones de Lashkar Gah la situación es crítica", ha declarado un veterano agente de seguridad a la agencia Reuters. El agente habría confirmado el tiroteo y el fallecimiento de 15 policías. "Si el gobierno no actúa pronto, esto se va a convertir en un desastre", ha declarado el agente, que se avino a hablar a condición de hacerlo anónimamente.

El portavoz de los talibanes, Qari Yosouf Ahmadi confirmó que la insurgencia habría saqueado ambos puestos de control. Un portavoz de la oficina del gobernador de Helmand señaló, igualmente, que 11 combatientes talibanes habrían muerto durante el salvaje tiroteo.

Saeed Khan, vecino de Helmand que decidió huir del campo rumbo a Lashkar Gah hace varios meses debido a la violencia, ha declarado a VICE News que los enfrentamientos se libran cada vez más cerca de la capital de la provincia.

"Yo pensaba que Lashkar Gah sería más seguro, pero escucho el sonido de la munición y de la artillería en los suburbios de la ciudad", ha dicho. El gobierno sigue prometiendo que desplegará una operación enorme, pero de momento no ha pasado nada. Estoy harto de esta batalla. No tengo adónde ir, ningún lugar donde estar en paz".

Helmand es la provincia en la que los talibanes se abastecen de la mayor cantidad de opio de todo Afganistán, y nada menos que el centro que suministra el 90 por ciento de la producción mundial de heroína. Las fuerzas de seguridad afganas han sido asediadas constantemente durante meses en la provincia y las fuerzas del gobierno ya han sido obligadas a abandonar varios de sus distritos. Las amenazas de los combatientes yihadistas ha provocado que las fuerzas de seguridad se hayan reagrupado en Lashkar Gah.

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La provincia es uno de los campos de batalla clave en la lucha talibán. La organización terrorista desplegó su anunciada ofensiva de primavera el mes pasado. Entonces prometió que derrocaría al gobierno respaldado por Occidente que reina en Kabul y que restauraría la ley Islámica. Sin embargo, en las últimas semanas la lucha en Helmand había sido más atenuada que en otras zonas del país, mientras los talibanes concentraban su energía en la recolección del opio, una de las fuentes de ingresos más importantes de los yihadistas.

Durante las últimas semanas, los enfrentamientos se han sucedido de manera igualmente intensa por otras provincias del país como Kunduz, en el norte; Kunar, al este y Urzugan y Ghazni, en el centro del país. La masacre de ayer en Helmand podría significar que los yihadistas hayan puesto rumbo al corazón del opio de Afganistán. La insurgencia — que a día de hoy ya controla más territorio del que controlara nunca en 2001, cuando se produjo la invasión de Estados Unidos — parece resuelta a recuperar el control de Helmand y convertirla en su cuartel general.

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Cientos de tropas estadounidenses han sido destacadas en Helmand este año para encargarse del entrenamiento de los combatientes afganos que se oponen a los talibanes. Las fuerzas de seguridad afganas llevan semanas anunciando una ofensiva, sin embargo esta nunca llega a materializarse.

Mientras, en Kabul, el presidente afgano Ashraf Ghani ha prometido combatir con dureza a los talibanes. El mes pasado otra sangría orquestada por los yihadistas se cobró 64 víctimas en la misma capital del país, una matanza que ha llevado al presidente a asegurar que contraatacará de manera "inmisericorde". Ghani ordenó durante el fin de semana el ahorcamiento de seis prisioneros talibanes — la mayor ejecución desde que asumió el poder.

Sin embargo, en Helmand, la provincia más grande el país, la amenaza está lejos de ser neutralizada.

A lo largo de los últimos días los talibanes han estado atacando lugares estratégicos en las inmediaciones de Lashkar Gah", ha comentado Bashir Shaker, un miembro del ayuntamiento provincial a la agencia Reuters. "La amenaza crece por segundos. Si el gobierno no se esmera en intervenir pronto, terminaremos contemplando la caída de Lashkar Gah".

Abdul Aleem ha colaborado en esta información

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Mira el documental de VICE News 'Incrustados en el norte de Afganistán: La resurgencia de los talibanes' (pronto con subtítulos en español):