Cómo el audio Hi-Res podría ayudar a terminar con la Guerra del Volumen
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Cómo el audio Hi-Res podría ayudar a terminar con la Guerra del Volumen

Una breve guía para aquellos que no tienen idea del tema
2.5.16

Sí estás leyendo este artículo, debe ser porque te gusta la música. Si te gusta la música, seguramente has notado que la gente comienza a hablar sobre el Hi-Res Audio, o audio de alta definición, que algunos dispositivos portátiles, como los Xperia de Sony, son capaces de reproducir Hi-Res Audio, que diferentes marcas como Onkyo, Technics y V-Moda están lanzando al mercado audífonos para este formato de sonido y que diversos sitios de venta de música, como HDtracks, están vendiendo este tipo de formato.

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Suponiendo que tienes una pasión por el audio un poco más grande de lo normal, ya estarás enterado que no puedes reproducir este tipo de formato de audio en cualquier smartphone, laptop o mini componente y que requieres de adquirir un DAC (digital to analog converter) especial, además de un amplificador adecuado y, por supuesto, las bocinas o audífonos correctos.

Además, un álbum en este formato ocupa en tu disco duro o dispositivo portátil aproximadamente 1000 MB (1GB) de espacio, a diferencia de un disco en formato MP3 o AAC (iTunes) que ronda entre los 90 MB y 200 MB—dependiendo el número de canciones—por lo que también requieres comprar un disco duro o un dispositivo portátil de mayor capacidad. En conclusión, el audio de alta definición no es para gente pobre. Por ejemplo, un mexicano que gana el salario mínimo, $73 pesos al día (aproximadamente $4.25 dólares), no sólo debe olvidarse de vestir y comer (pues ya gastó todo su dinero en el transporte público), también está destinado a perderse la oportunidad de escuchar el nuevo disco de Underworld, Barbara Barbara, We Face A Shining Future, en fascinante alta definición.

Con todo esto, podrías decir que el audio de alta definición no te trae ningún beneficio, es algo para la gente con grandes ingresos que puede pagar la renta mensual de un departamento en la Condesa o la Roma Norte y usar todos los días Uber Black. Sin embargo, este nuevo formato de audio podría traer beneficios para la gente común que aún roba archivos MP3 de la Bahía Pirata o del Busca Almas o incluso por los que finalmente han decidido devolver un poco a la industria musical, pagando una renta mensual de Spotify, Deezer o Tidal—aunque sabemos que nadie usa ese último—o para aquellos que adquieren sus discos en la tienda de iTunes.

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Explicaré el porqué de la forma más simple posible, para que incluso tus papás puedan entenderlo. Tener un formato de alta definición significa tener la capacidad de ofrecer una mayor calidad de audio. Así lo hemos podido ver con el video HD y 4K: mejores imágenes, más nítidas, con mejores colores y mayor claridad en los detalles. ¿Qué pensarías si compras una Smart TV 4K, te conectas a YouTube, reproduces un video 4K y se ve tan terrible como un VHS viejo? Pagar las 72 mensualidades de tu nueva pantalla será todo un suplicio, pues es la misma basura de imagen. Algo así sucedió con el Hi-Res Audio.

Para la gente verdaderamente exigente en cuanto a calidad de audio se refiere, estos discos, en su mayoría, se escuchaban horrorosamente igual que los CDs originales. La diferencia entre un archivo común y corriente que escuchas en Spotify y un Hi-Res Audio es prácticamente imperceptible, principalmente para aquellos que están acostumbrados a escuchar su música en los terriblemente deplorables audífonos que incluye el iPhone o el iPod, gente que nunca ha tenido un entrenamiento auditivo y que no va a gastar miles de dólares en adquirir todo el equipo adecuado para reproducir este formato de audio.

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El problema con la música no está en darle mayores capacidades al formato donde se graba, sino la forma en que se mezcla y masteriza en el estudio. Desde mediados de la década de 1990 hasta nuestros días, los estudios de grabación (en la mayor cantidad de casos por petición del artista o del sello discográfico) comenzaron a lanzar grabaciones más y más fuertes en cuanto a volumen se refiere, bajo la suposición de que mientras más fuerte estuviera el volumen, el artista y su música daban una mejor impresión auditiva a quienes los escuchaban. En términos simples, si tu música se escucha más fuerte, eres más cool; básicamente el mismo pensamiento estúpido que tienen tus vecinos que ponen ruido norteño o ranchero (porque eso no es música, por definición) a máximo volumen, el sábado a las 4 de la madrugada.

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La realidad es que mientras más fuerte se escuche una grabación, menor será su rango dinámico. Un menor rango dinámico significa una menor claridad en los elementos que conforman la mezcla (los diferentes instrumentos y voces dentro de la canción) y esta menor claridad se traduce en que la música tendrá menos calidez, se escuchará menos real, más sintética. A mayor rango dinámico, mayor capacidad para identificar con sencillez todos los instrumentos presentes en la canción, además de darte una sensación de estar escuchando a la banda en vivo, y no en tu sala.

A esta necesidad de mezclar y masterizar a un volumen cada vez mayor se le llamó Loudness War (Guerra del Volumen). Para hacer el asunto aún más aterrador, los grandes sellos discográficos comenzaron a lanzar, principalmente en las últimas dos décadas, ediciones "remasterizadas" de los discos clásicos de diversos artistas. Lamento decirte que si adquiriste un disco remasterizado, no compraste un álbum con mejor calidad de audio, pues, en la mayoría de los casos, lo único que hicieron fue dar un ajuste que hiciera a la grabación sonar más fuerte, pero no por ello mejor mezclada. Si todo lo anterior no ha sido muy claro, el siguiente video te dará un ejemplo audiovisual de cómo la guerra del volumen afecta las grabaciones.

Posiblemente, esta es una de las mejores explicaciones que he podido encontrar sobre este problema en el infinito mundo de YouTube. Como pudiste escuchar, hay tres puntos principales a destacar. El primero, una mezcla realizada a menor volumen, con mayor rango dinámico, da un sonido más natural, como si estuvieras en la misma habitación que la banda. Lo segundo, aumentar la intensidad de volumen sólo termina por distorsionar el sonido, teniendo una menor claridad en los elementos. Y último punto, y el más importante para aquellos que no tienen un oído entrenado y no logran notar la diferencia: un álbum masterizado con una intensidad de volumen demasiado alta, tendrá una mayor facilidad de generarte un dolor de cabeza, a diferencia de uno con mejores dinámicas.

Al igual que la contaminación que ha inundado la ciudad de México, a simple vista podrías no notar que un audio fue masterizado con una intensidad de volumen muy fuerte, pero escucharlo se volverá cansado y tedioso, por más que te guste la música de esa banda. Un audio con un buen rango dinámico será, incluso, hasta relajante y podrás escucharlo por varias horas.

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Tras esta breve introducción sobre el problema, pasemos a la solución que se está dando. En el último año, el ingeniero en masterización Ian Shepherd, realizó un interesante descubrimiento, tanto en YouTube como en una remasterización de un álbum de la banda Green Day. En su artículo YouTube acaba de poner el último clavo en el ataúd de la Guerra del Volumen, Shepherd destaca que a lo largo del 2015, todos los videos musicales de los grandes sellos discográficos que eran subidos a este conocido servicio de streaming, tenían una normalización de volumen.

El problema con la música no está en darle mayores capacidades al formato donde se graba, sino la forma en que se mezcla y masteriza en el estudio.

Esto se refiere a que, no importa que tan fuerte, o intensa, hayas realizado la mezcla y masterización del audio, YouTube coloca un límite, no permitiendo que el volumen vaya más allá de cierto nivel que sólo distorsione la grabación. Esta NO es la respuesta a este problema, pues un audio no puede recuperar su rango dinámico sólo con bajarle el volumen—debe volverse a masterizar la mezcla original en el estudio para recuperar la calidad del audio—pero si es una propuesta muy importante, pues, de cierto modo, YouTube le está diciendo a los grandes sellos no importa que tan fuerte me llegue tu audio, lo voy a limitar a cierto volumen, así que concéntrate en mezclarlo a un mejor nivel.

Esta normalización de volumen llega aproximadamente en las mismas fechas que Neil Young lanzó Pono, su reproductor de música de alta definición y su tienda en línea que vende este tipo de formato, la cual ha tenido tanto éxito como Tidal. Aunque el lanzamiento Pono fue un total fracaso y en general no mucha gente se interesa actualmente en los nuevos formatos, estos audios han servido para promover el consumo de música mejor masterizada. La búsqueda de una mayor calidad de audio no sólo ha ayudado a que empresas como YouTube implementen esta clase de operaciones, también es uno de los motivos de que los vinilos hayan vuelto a tener un boom, pues es bien sabido por los amantes del audio que el acetato tiene una mejor calidad al ser un formato analógico, pero ese es otro tema.

Tips básicos para mejorar la mezcla en tus producciones

El segundo descubrimiento hecho por Ian Sheperd nos lleva a una edición remasterizada de American Idiot, uno de los LPs más conocidos de Green Day. Aunque previamente mencioné que las versiones remasterizadas son un total fraude, Sheperd se dio cuenta que no sucede lo mismo con el remaster que la página HDtracks.com está vendiendo, precisamente en formato de alta definición. En un breve video, demuestra que esta versión fue obtenida a partir de las grabaciones originales y masterizada para mantener un mayor rango dinámico y, con ello, una mayor claridad en los elementos.

¿Se terminó la Guerra del Volumen? Aún no. Si escuchas canciones recientes como "Hotline Bling" de Drake con atención, notarás lo horrible que se distorsiona el sonido cada que suena el drum, por la cantidad de elementos que se juntan en esas secciones y lo mucho que comprimieron ciertas frecuencias para poder dar a la canción el característico bajeo que hace retumbar tu cuarto cada que le das play.

La escena pop, en su gran mayoría, sigue lanzando música con una intensidad de volumen muy alta, pero al menos, podemos observar que, las nuevas páginas de venta de música digital y servicios de streaming como YouTube y Spotify están dando los primeros pasos para terminar con esta inútil tendencia. Con los rumores de una futura llegada de música de alta definición a Apple Music y Spotify, sumado a los nuevos modelos de iPhone que podrían eliminar la clásica salida de audio, en busca de una mayor claridad de sonido, al igual que otros dispositivos que están debatiendo el usar el puerto USB-C como salida de audio, en lugar del clásico conector de 3.5mm, es muy probable de que esta década sea el final de esta competencia, por ser el artista con el volumen más alto.

Para sumergirte más en este tema, puedes consultar el blog de Ian Shepherd, un mundo infinito de artículos sobre producción, mezcla y masterización.

Jay Ros es Social Producer en THUMP México. Síguelo en Twitter y Facebook.

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