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¿Puede un restaurante discriminar a sus comensales por cómo se visten?

Que un restaurante le niegue el servicio a una mujer porque usa hijab es tan malo como que no deje a entrar a hombres sin traje.

En el Medio Oriente, los hijab —velos que usan las mujeres musulmanas— causan distintas reacciones en la sociedad, dependiendo del país, incluso de las ciudades. En muchos lugares son obligatorios para todas las mujeres; sin embargo en Egipto están sufriendo un estatus contradictorio.

A pesar de que la mayoría de las mujeres en Egipto cubren sus cabellos con un velo, la gente las discrimina todo el tiempo. Algunos, incluso, les niegan la entrada a restaurantes lujosos, clubs privados y algunos hoteles. "Quítate el hijab si quieres entrar", les dicen.

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Como respuesta, las mujeres abrieron un grupo de Facebook llamado Respect My Veil (Respeta Mi Velo), que creció rápidamente hasta convertirse en un fenómeno mundial. En Twitter también han levantado la voz, usando el hashtag #against_hijab_racism, donde las mujeres comparten sus experiencias de discriminación en espacios públicos a causa de sus hijab. Algunas dicen haber sido echadas de los restaurantes y bares de moda.

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La justificación de los restauranteros: los comensales sin velos (muchas veces turistas occidentales) pueden percibir los hijab como vulgares o pueden sentirse incómodos al beber alcohol y fumar en presencia de personas religiosas. Aunque el 90 por ciento de los egipcios son musulmanes, este tipo de discriminación es cada vez más popular en las zonas más turísticas del país, como en la costa norte y en las ciudades Sharm, Sheikh y Hurghada.

Sin embargo, la Constitución de Egipto prohíbe la discriminación de género, raza o religión; así que las autoridades ya están tomando medidas para asegurarse de que el esnobismo discriminatorio se detenga ya. Las mujeres musulmanas, tanto como todas las mujeres del mundo, tienen derecho a comer, beber, y pasar su tiempo en un restaurante, bar, o donde se les antoje.

El Ministro de Turismo Khaled Abbas Rami ha declarado que cualquier restaurante u hotel que prohíba el servicio a mujeres con hijab será clausurado. "Rechazamos la discriminación en todas sus formas", dijo en una entrevista con El–Watan. Recientemente ofreció una disculpa personal a una turista saudita a quien se le prohibió comer en un restaurante en Sheik Zayed por ir vestida con el velo tradicional. El lugar fue clausurado a causa del incidente, tal como se prometió.

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Otro representante del Ministerio de Turismo, Rasha Azaizi, dijo en un programa de televisión que la legislación formal no es suficientemente fuerte para luchar contra la discriminación de género y religión. Por eso, imploró a los ciudadanos que denuncien a los restaurantes que exhiben conductas discriminatorias. Por otro lado, la directora del Consejo Nacional de Mujeres de Egipto, Mervat Tellawy recientemente discutió que los restaurantes pueden (y lo han hecho) negar la entrada a cualquier persona a causa de su vestimenta, ya sea por un tema religioso o no. "Un restaurante que no permite la entrada a una mujer con hijab es igual que los que no permiten que los hombres sin traje se sienten a comer", le dijo a Al-Arabiya.

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De 1920 a 1970, los velos se convirtieron en algo común dentro del paisaje cultural de Egipto, después del auge del Islamismo en 1970. En los años recientes, los periodistas y hasta los oficiales del gobierno se han inquietado públicamente ante la idea de que el regreso del hijab represente una regresión cultural y social. Sin embargo, muchas mujeres egipcias han insistido en que los velos son un símbolo de identidad y de empoderamiento, y no de represión.

La controversia parece no tener fin. Pero el riesgo de ser clausurado podría ser suficiente para que los restaurantes y los bares consideren su postura ante la discriminación. Después de todo, una mujer que cubre su cabeza con un velo también disfruta comer rico.