Islandia, la punta de un vasto continente perdido bajo el océano

La posible existencia del continente hundido "Icelandia" podría ayudar a los científicos a encontrar otras masas continentales ocultas bajo el mar.
La posible existencia del continente hundido "Icelandia" podría ayudar a los científicos a encontrar otras masas ocultas bajo el mar.
Islandia. Imagen: Imposible/Colaborador de Getty Images

Es posible que bajo el Océano Atlántico Norte exista un vasto continente hundido llamado "Icelandia", un hallazgo que, de ser probado, podría cambiar las suposiciones que se habían hecho hasta ahora acerca de la historia geológica de la región y contribuir al descubrimiento de otros continentes sumergidos en todo el mundo.

Se estima que el continente tiene una extensión de al menos 596.000 kilómetros cuadrados, llegando a Groenlandia en la parte norte y potencialmente a Europa en la parte este. Islandia es la punta más alta de esta masa continental oculta, según los investigadores dirigidos por Gillian Foulger, profesora emérita de geofísica en la Universidad de Durham, quien propuso la idea en un libro próximo a publicarse con el título In the Footsteps of Warren B. Hamilton: New Ideas in Earth Science [Tras las huellas de Warren B. Hamilton: nuevas ideas en las ciencias geológicas].

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Por emocionante que sea imaginar esta inmensa masa de tierra hundida, Foulger y sus colegas enfatizaron que la existencia de Icelandia sigue siendo una hipótesis que deberá ser confirmada a través de una variedad de métodos empíricos como perforaciones profundas, estudios geofísicos y análisis de minerales como el circón.

"La existencia de Icelandia debe ser probada", señalaron Foulger y sus colegas, y agregaron que Icelandia es "un ejemplo conveniente" para establecer nuevos métodos e hipótesis que "podrían aplicarse a otros posibles candidatos a continentes hundidos, los cuales son comunes en los océanos".

Con sus paisajes espectaculares y erupciones volcánicas frecuentes, Islandia es una zona geológica que ha atraído la atención de los geólogos durante siglos. La isla se encuentra en la parte superior del límite divergente de las placas continentales de América del Norte y Eurasia, lo que provoca turbulencias tectónicas en la isla a medida que estas placas se separan.

Los científicos han considerado durante mucho tiempo que Islandia está rodeada por una masa de corteza oceánica, que es un tipo de roca parcialmente derretida que es distinta tanto en composición como en densidad a la corteza continental que forma todas las masas terrestres en las que vivimos los humanos. La corteza oceánica es más densa que la corteza continental, lo que hace que se hunda por debajo de las masas continentales, pero permanece por encima del manto de la Tierra, una capa de roca fundida. Como resultado, la corteza oceánica también tiende a ser sustancialmente más joven y delgada que la corteza continental porque se subduce constantemente en el manto y se recicla.

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Foulger y sus colegas comenzaron a sospechar que Islandia podría estar rodeada de corteza continental, en lugar de corteza oceánica, porque la capa debajo de la isla tiene aproximadamente 41 kilómetros de profundidad, mucho más gruesa que el espesor promedio de la corteza oceánica que es de 7 kilómetros. Un estudio anterior, publicado en 1977, también señaló que Islandia podía estar situada sobre corteza continental, pero los medios para probar esta hipótesis han avanzado significativamente en las décadas transcurridas dese entonces.

La nueva hipótesis propone una serie de técnicas que podrían ayudar a descubrir si realmente existe el continente hundido Icelandia. Por ejemplo, el equipo sugiere buscar cristales de circón en Islandia. El circón es un mineral extremadamente resistente que puede sobrevivir miles de millones de años de erosión dentro de la corteza terrestre, lo que lo hace especialmente útil para la estimación de las edades geológicas. Establecer la antigüedad de estos cristales podría arrojar luz acerca de la edad de la corteza debajo de Islandia, lo cual a su vez podría revelar si su naturaleza es oceánica o continental.

Foulger y sus colegas también sugieren realizar perfiles sísmicos o extraer núcleos de perforación que se encuentren a kilómetros de profundidad en la corteza. Estos métodos serían más costosos que la datación con circonio o los estudios de la tierra, pero al final podrían probar o refutar la existencia de Icelandia. Quizás lo más importante es que estos esfuerzos podrían establecer nuevas formas de buscar otros continentes supuestamente hundidos en todo el mundo.

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"De entre todos los continentes sumergidos postulados, Icelandia es el mejor y más fácil de estudiar debido a la proximidad de grandes masas terrestres y a que el 35 por ciento de su área total se encuentra expuesta sobre el nivel del mar, siendo lo que conocemos como Islandia", dijo el equipo.

Por esta razón, Icelandia bien podría ser la punta del iceberg en la búsqueda de masas de tierra ocultas en los océanos, si supiéramos dónde y cómo buscarlas. Por ejemplo, se ha propuesto que hay microcontinentes o fragmentos continentales en Walvis Ridge frente a la costa de África occidental, en Lomonosov Ridge en el Océano Ártico y en Elan Bank-Kerguelen Plateau en el Océano Índico. Además, el equipo señala en el estudio que se considera que Nueva Zelanda es la parte del gran continente sumergido "Zealandia" que sobresale del Océano Pacífico, mientras que recientemente se detectó un microcontinente llamado "Mauritia" bajo la nación insular de Mauricio.

“El trabajo por hacer para demostrar la existencia de Icelandia es monumental, pero también abre una perspectiva completamente nueva de nuestra comprensión geológica del mundo. Algo similar podría estar sucediendo en muchos lugares más”, dijo Fouger en un comunicado.

“Con el tiempo podríamos ver que los mapas de nuestros océanos y mares son rediseñados, a medida que cambie nuestra comprensión de lo que hay debajo de ellos”.