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Guía básica para entender el conflicto entre Israel y Palestina

No sólo se trata de los más de mil muertos que van en la nueva ofensiva contra Gaza, sino de una larga historia de lucha entre dos pueblos milenarios por una misma tierra.
28.7.14

Cartón por Atxe.

Tropas israelíes llevan tres semanas bombardeando y atacando la Franja de Gaza. Esta operación ofensiva, llamada Margen Protector, ha dejado un saldo de más de mil muertos, que en su mayoría son civiles palestinos. En medio de una trágica celebración del mes santo musulmán del Ramadán, y pese a constantes llamados de la ONU a parar la violencia y breves ceses del fuego para permitir a los palestinos regresar al barrio de Shejaiya (donde se han concentrado los ataques) a buscar sobrevivientes entre los escombros o recuperar los cuerpos de sus seres queridos, la violencia no parece terminar pronto.  

Desafortunadamente esta situación no es nueva en Oriente Medio. Así que le pedimos a Irene Selser, editora de la sección internacional de Milenio Diario y experta en el tema, que nos explicara algo de historia cuyos protagonistas son el Estado de Israel y el movimiento islamista radical Hamás, que gobierna en la costera Gaza, parte de Estado Palestino ocupado, que incluye Cisjordania y Jerusalén Oriental.

Hace 66 años, el 14 de mayo de 1948, el político y periodista David Ben-Gurión, nacido en Polonia en 1886, proclamó la independencia del Estado de Israel. Lo hizo en un museo de la ciudad de Tel Aviv bajo el retrato de Theodor Herzl, abogado y también periodista, nacido en 1860 en el entonces Reino de Hungría. ¿Qué unía a estos dos hombres, el primero de formación religiosa y el segundo laica, además de su origen europeo y su sangre judía? La férrea convicción de que el pueblo semita judío, marcado históricamente por el estigma de la persecución, debía crear su propio Estado independiente y soberano para albergar a todos los judíos del mundo. Así lo explicó Hertz en su libro El Estado judío: ensayo de una solución moderna de la cuestión judía (1896), donde abogó para que el tema fuese asumido como un asunto de política internacional, algo que en efecto sucedió, primero en manos de la Sociedad de Naciones y luego de su sucesora, las Naciones Unidas.

Hertz hizo de Sión, nombre del monte del lado sureste de Jerusalén, donde se situaba una fortaleza conquistada por el rey judío David, el símbolo de su movimiento nacionalista o sionista, que se propuso regresar no solo a la bíblica Jerusalén sino a toda la Tierra de Israel (Eretz Israel, la Tierra Prometida por Dios para los judíos) donde siempre hubo una constante de población judía, pese a su expulsión en los años 132-135, la cual dio pie a la llamada Diáspora judía. Las provincias romanas de Judea y Siria formaron la nueva provincia de Siria Palestina, de mayoría árabe. Cuando a finales del siglo 19 Hertz decidió crear el futuro Estado de Israel en Palestina, la región, sin límites establecidos, estaba bajo control del Imperio turco, con 6,700 judíos y 268,000 árabes. Desde entones, y hasta la creación del Estado de Israel y el establecimiento de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en el siglo 20, la zona fue casi siempre parte de algún reino o imperio, en lucha por su emancipación.

Sucesivas oleadas migratorias (Aliyá) de obreros y estudiantes judíos a Palestina para trabajar la tierra y hacer resurgir la lengua hebrea —que había dejado de hablarse desde el siglo I a.C— fueron promovidas por Hertz, quien, aunque murió en 1904, alcanzó a organizar en Basilea (Suiza), en 1897, el Primer Congreso Sionista.

En paralelo, y dado que uno de los resultados de la I Guerra Mundial (1914-17) fue la derrota del Imperio turco por Gran Bretaña, Londres impuso sobre Palestina el llamado Mandato Británico, desde 1922 hasta 1948. Hertz había logrado convencer a Londres de respaldar un Estado judío, y así, en 1917 el canciller británico Arthur Balfour dio su nombre a la Declaración Balfour que respaldó la creación de un hogar nacional judío en tierras del Mandato Británico de Palestina, pese al rechazo de los árabes.

Hacia 1920, unos cien mil inmigrantes judíos que huían de las persecuciones en Europa —un anticipo de lo que sería la Shoa (u Holocausto), es decir el exterminio de seis millones de judíos por el líder alemán Adolf Hitler— llegaron a Palestina y comenzaron a comprar la tierra, vedada en propiedad a los árabes. Uno de esos inmigrantes fue David Grun, que con 20 años quiso realizar su ideal sionista, cambiando su nombre al de David Ben-Gurión, inspirado en Yosef Ben-Gurión, antiguo líder de la rebelión judía contra el Imperio romano.

El 14 de mayo de 1948, Ben-Gurión se convierte en el primer ministro del flamante Estado de Israel, anunciado para sorpresa de los árabes un día después de la retirada de Gran Bretaña, que dio por terminado su Mandato. Los árabes recibieron 46 por ciento de las tierras e Israel, 54 por ciento. El 15 de mayo, los ejércitos conjuntos de Egipto, Transjordania, Siria, Líbano e Irak atacaron Israel, que sin embargo los derrotó e impuso un armisticio gracias al cual extendió su dominio a 78 por ciento del territorio del viejo Mandato, dejando apenas 22 por ciento restante (Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental) a Egipto y Jordania.

En junio de 1967, temiendo una nueva agresión de Egipto y Jordania, Israel lanza un ataque exitoso conocido como la Guerra de los Seis Días, que incluyó a Siria. Israel se amplía y ocupa la Península del Sinaí (Egipto, sur), Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Oriental y los Altos del Golán (Siria, norte). Otras guerras y masacres mutuas entre israelíes y palestinos fueron marcando la tónica de las relaciones, hasta que en 1978, los presidentes Anwar el Sadat (Egipto) y Menachen Begin (Israel) firman la paz en Camp David (EU), con mediación del presidente Jimmy Carter.

Pero los palestinos seguían sin reconocer el derecho de los judíos a tener su propio Estado, habiendo sido los primeros despojados de su tierra. En 1993, en Noruega, el líder palestino Yaser Arafat, fundador de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el primer ministro israelí, Isaac Rabin, firman los Acuerdos de Oslo previa mutua aceptación y reconocimiento, el cual fue diseñado para ofrecer una solución permanente al conflicto. En cinco años, se debía llegar a un acuerdo permanente, estableciendo un Estado palestino en Gaza y Cisjordania. Pero el 4 de noviembre de 1995, un extremista judío asesinó de un tiro por la espalda a Isaac Rabin tras un mitin multitudinario por la paz en Tel Aviv, asestando un duro golpe a la paz. Un año antes, Rabin, Arafat y el presidente israelí Shimon Peres habían recibido en Nobel de la Paz.

Desde el 15 de noviembre de 1988, la OLP había proclamado desde el exilio (Argelia) el Estado de Palestina, reclamando los territorios definidos antes de la Guerra de los Seis Días, y designó a Jerusalén Oriental como su capital. Israel no reconoció ese al Estado, aunque sí al gobierno transitorio, la Autoridad Nacional Palestina (ANP), creada gracias a Oslo, que dejó de avanzar tras el asesinato de Rabin. El  29 de noviembre de 2012, la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 67/19 que concede a Palestina la condición de “Estado observador no miembro”, reafirmando el derecho del pueblo palestino a un territorio bajo las fronteras definidas antes de 1967. Israel también se opuso a esta resolución, ya que implica la devolución de los antiguos y nuevos territorios ocupados vía una agresiva política de colonización (asentamientos) en Cisjordania y Jerusalén Oriental.

En 2005, Israel acepta retirarse de Gaza y un año después asume el control de la pequeña franja costera el movimiento islamista radical Hamas, que a diferencia de la OLP rechaza la existencia de Israel y pretende establecer un Estado islámico en la región histórica de Palestina, es decir en los actuales Israel, Cisjordania y Gaza, con capital en Jerusalén.

Desde su creación en 1987 contra la ocupación israelí, Hamas no ha dejado de atacar a Israel, que en 2008-2009 volvió a ocupar Gaza para “destruir la infraestructura y el liderazgo terroristas”, aunque la mayoría de los muertos, entonces como hoy, fueron civiles palestinos.

Organizaciones como Amnistía Internacional, Human Right Watch y la misma ONU han condenado a Israel por la masacre de civiles, pero también acusan a Hamás de crímenes de guerra contra la población israelí.

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@ireneselser