Cultură

Los estragos del porno en los millennials

¿Qué fue primero: la gallina de la falta de romance en la vida real o el huevo de la pornografía poco romántica?
30.3.16

Foto por Jamie Lee Curtis Taete.

"El porno está creando una subcultura de hombres poco motivados y mujeres complacientes que hacen muy poco con sus vidas", explicó un usuario que publicó una pregunta en Quora en noviembre del año pasado.

Preguntar algo en Quora es diferente a preguntar algo en Yahoo o Reddit porque los expertos suelen leer Quora y proporcionan análisis interesantes o anécdotas informativas y valiosas. Esta publicación en particular requería que líderes de opinión propusieran una solución para ayudar a "mitigar los efectos negativos del porno en nuestra generación" y daba por sentado que los millennials desconcertados por el porno experimentan "efectos negativos".


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Hoy en día, hacer aseveraciones generalizadas —y con frecuencia estúpidas— sobre los millennials está, como dicen los millennials, #trendeando. La última queja sobre los millennials, según un artículo del New York Times, es que su honestidad compulsiva hace que carezcan de tacto, que expresen todas sus emociones en la red y que —prepárate— tienen todo el derecho de hacerlo. ¿Acaso el porno ofrece una explicación de por qué los millennials son la generación más berrinchuda y/o la más cool?

A juzgar por la información que existe, las investigaciones que se han realizado y la información anecdótica sobre cómo y cuándo tienen sexo los millennials, el porno en verdad ha dejado huella en los hábitos sexuales de los jóvenes.

Me he dado cuenta que los menores de 25 años son buenos para tener sexo casual pero hasta ahora no he encontrado a alguien con quien pueda tener una relación o mínimo una amistad significativa —Jason.

Los millennials tuvieron acceso fácil a una variedad de porno mucho más amplia que las generaciones anteriores y se convirtieron en adultos que consumen porno. Un estudio realizado por la Universidad Brigham Young que se publicó el año pasado en la revista científica Journal of Sex Research reveló que el consumo de porno ha aumentado constantemente durante las últimas décadas.

La generación X veía más porno que los baby boomers y, como era de esperarse, esa tendencia aumentó con los millennials. ¿Acaso todos esos .gifs y videos explican por qué los millennials están tan dañados y son tan miserables?

Según las observaciones, sí. Lo que dice la gente sobre los hábitos en la recámara que tienen los millennials da la impresión de que su vida sexual está jodida.

"He cogido con millennials y con personas de generaciones anteriores y sé que los millennials tienden a evitar los preliminares al sexo, nunca hablan de condones y no son muy tiernos después del sexo", dijo Jason, un hombre gay de 40 años de edad, y afirmó que el porno frío e impersonal es una de las causas probables. "Me he dado cuenta que los menores de 25 años son buenos para tener sexo casual pero hasta ahora no he encontrado a alguien con quien pueda tener una relación o mínimo una amistad significativa", agregó Jason.

No hay información sobre el cuchareo poscoito pero el número de matrimonios indica que el comentario de Jason no está fuera de lugar. Los registros demuestran que los millennials no tienen interés en las relaciones. Según un análisis de larga duración realizado por el sicólogo Jean M. Twenge de la Universidad Estatal de San Diego que se publicó el año pasado en Archives of Sexual Behavior, los millennials tienen una actitud más abierta en torno a la promiscuidad en comparación con las cuatro generaciones anteriores. "Conforme aumenta el individualismo, la actitud y el comportamiento relacionado con el sexo se vuelve más permisivo", dijo Twenge en la publicación.


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El "individualismo", en este caso, significa ser soltero por más tiempo y posiblemente para siempre. Aunque el centro de investigación no reunió información sobre las relaciones en comparación con los acuerdos de amigos con beneficios, descubrió que los millennials no se casan tanto como sus mayores y que probablemente uno de cada cuatro millennials nunca llegue a casarse.

Según Chauntelle Tibbals, socióloga y autora de Exposure: A Sociologist Explores Sex, Society, and Adult Entertainment, esa falta de conexión, y la promiscuidad que resulta de ella, no son producto del porno. Lo más probable, según Tibbals, es que estén atados al "aislamiento y ruptura interpersonal" que experimentó la generación X y que se extendió a otras generaciones. Esa falla en la conexión ha sido el tema de muchos libros.

Por lo tanto, Tibbals dijo que el porno es un "artefacto social" que refleja un panorama social más amplio. Dicho artefacto es,"sinérgicamente una causa y efecto del contexto en el que existe". En otras palabras, ¿qué fue primero: la gallina de la falta de romance en la vida real o el huevo de la pornografía poco romántica?

En 2014, la socióloga Elizabeth Armstrong de la Universidad de Michigan dijo a la revista Rolling Stone, "Parece que [los jóvenes] tienen menos sexo, menos relaciones y menos compromiso pero lo que están haciendo simplemente es más casual. Todavía no lo entendemos del todo". No está claro si existe una relación entre la pornografía y una tendencia a evitar las relaciones. "Lamento decir que sólo puedo especular sobre los efectos de la pornografía en la generación de los millennials", me dijo Armstrong en un correo electrónico.

Los trabajos académicos sobre la pornografía y los millennials se enfoca en la estética del porno. De igual forma, la investigación de la conducta que vincula el consumo de la pornografía a los hábitos sexuales relacionados tiende a ser muy específica y tiene poco que ver con la edad. Un informe de 2014, por ejemplo, vincula el sexo sin condón entre hombres gay con el consumo de porno sin condón. Aunque el estudio no se enfoca en los millennials, esta clase de estudios demuestran que las fantasías pornográficas de las personas y los hábitos sexuales del mundo real a veces chocan.

Es muy dificil precisar las fantasías porno colectivas de los millennials como un grupo gigante y monolítico pero aun así hay quienes lo han intentado. En julio del año pasado, PornHub y Mic se unieron para explicar cómo los millennials consumen pornografía en una publicación llamada "Coming of Age: Millennials". No era perfecto, se centraba demasiado en la forma en que los millennials utilizan PornHub pero al menos es un argumento convincente de que los millennials aman el hentai (caricaturas porno japonesas) y odian el cigarro.

A las mujeres millennial les encanta decir "papi" durante el sexo. —Chase

Esas observaciones específicas sobre las tendencias sexuales de los millennials son sólo la punta del iceberg. De acuerdo con Tibbals, "las generaciones anteriores tenían que buscar en el buzón para tener un poco expresión erótica de cualquier tipo" pero los millennials pueden tener porno para sus gustos tan particulares. Hoy en día el porno, como la mayoría de los medios de comunicación, satisface las necesidades de todos, dijo Tibbals y agregó que "evoluciona al mismo paso que la cultura y los consumidores para satisfacer las necesidades y satisfacer los intereses".

"Los millennials que conozco responden al hecho de que tengo la edad para ser su padre", dijo un hombre gay anónimo que entrevisté, que pasa de los 40 años de edad y que ha tenido sexo tanto con millennials como con hombres mayores que él. "Supongo que en parte se debe al acceso que tienen a los videos e historias donde le asignan cualidades eróticas a los hombres mayores y el sexo intergeneracional".

Curiosamente, haya influencia del porno o no, eso de "papi" también se presenta en el sexo heterosexual, al menos según un millennial que pidió que le llamaramos "Chase". Chase, quien ha tenido sexo con mujeres de la generación de los millennials y de la generación X, dijo: "A las mujeres millennial les encanta decir 'papi' durante el sexo". Ese pequeño fetiche de edad es tan común que, dijo Chase, "he tenido que adaptar mis preferencias para que no me moleste escucharlo todo el tiempo".


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Chase también ha notado que la imaginación sexual de las mujeres de más edad muestra influencias de los diálogos en el porno que consumían. "El lenguaje de la seducción de generaciones anteriores a los millennials tiende a ser cursi como de película de Cinemax", dijo —una teoría que propone que las mujeres mayores sacan su vocabulario sexual de las novelas románticas—. Chase dijo que las mujeres mayores dicen "tómame" o "lo quiero", mientras que las mujeres millennial son "un poco más vulgares con sus descripciones o peticiones".

Aunque el dirty talk no es exclusivo de la pornografía, no hay duda de que resulta familiar para cualquiera que haya visto The Red Shoe Diaries, una serie erótica de los años 90 con un presupuesto muy bajo para una serie de televisión pero un presupuesto astronómico para el porno.

Tibbals dijo que la facilidad al buscar escenas de sexo hardcore sin contexto en las páginas "tube" en vez de esperar a que lleguen DVDs porno tipo Netflix por correo (Sí, ¡existe ese servicio!). Significa que los millennials no están viendo lo mejor que la industria porno puede ofrecer. Están viendo contenido "huérfano" (donde el dueño de los derecho de autor desapareció misteriosamente), junto con "pedazos de contenido que se presentan sin contexto", en lugar de "películas para adultos" de calidad que por lo visto tienen historias y personajes.

Tibbals, que aboga a favor de la pornografía, es optimista con respecto al efecto que tiene el porno en los millennials. Explicó que el porno muestra a los televidentes una gran variedad de actos sexuales, formas humanas, tamaños y colores. "Es probable que el porno ayudara a que muchos millennials no se sientan tan aislados y tengan más confianza porque —siempre y cuando haya consentimiento— sus deseos no tienen nada de malo y no son los únicos que desean ese tipo de cosas", dijo.

No cabe duda de que el porno ha afectado algún aspecto de la vida de los millennials. Si eres de mente abierta y te gusta aprender, el porno te sirve como inspiración para experimentar cosas nuevas con o alrededor de tus genitales. Por otra parte, si crees que el exceso de imágenes de apareamiento entre tu propia especie tiene la culpa del daño que ha sufrido la sociedad, probablemente pase mucho tiempo antes de que la ciencia pueda decir con exactitud qué clase de daño es.

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