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Frank Ocean escribe sobre la inspiración detrás de su nuevo disco 'Blond' en Tumblr

“Los chicos sí lloran, pero no creo que haya derramado una sola lágrima por la mayor parte de mi adolescencia. Sorprendentemente es mi parte favorita de la vida hasta ahora”.
21.8.16

Minutos después de lanzar su nuevo disco, Blond, Frank Ocean compartió un post en Tumblr explicando la inspiración detrás de su grabación. Puedes leerlo completo abajo y escuchar Blond aquí.

"Hace dos años encontré la imagen de una niña cubriendo su rostro con las manos. Un cinturón de seguridad la alcanzaba a través del torso, pasaba por encima de su cuello y por lo que parecía ser un trapeador de cabello rubio que, por el momento, permanecía fijo detrás de sus orejas. Sus ojos parecían claros y tranquilos, pero no en blanco, el camino detrás parecía el mismo. Me puse a mí mismo en su asiento y después me imaginé todo en mi cabeza. La claustrofobia pega en cuanto el cinturón aprieta, impidiéndome incluso inclinarme hacia adelante en mi asiento. La presión en órganos internos. Me inclino hacia atrás y hacia adelante para liberarla. Otra vez hacia atrás y hacia adelante. Ahí está, me liberé. ¿Cuánto de mi vida ha pasado dentro de un coche? Me pregunto cuáles son las probabilidades de que muera en uno. Toco madera de grano. No debería hablar así. Vivimos en coches en algunas ciudades, nos desplazamos a través del espacio, ya sea en busca de sustento o devorando combustibles fósiles sólo por el gusto. Es casi tanto como el tiempo que pasamos en nuestras camas, más para algunos. La primera vez que comí hongos, mi manager tuvo que venir a rescatarme del ‘Trip Day’ en Caltech [El Instituto de Tecnología de California]. Mientras me subía a su coche, juro por Dios que la consola central de aluminio en su Porsche parecía que estaba respirando, como si fuera la garganta de algo. En la autopista, pasando Pasadena, nos pusimos a charlar y miré a lo lejos, afuera, hacia las ruedas y los neumáticos de los coches, y estaban haciendo esa cosa de ilusión óptica que hacen, donde parece que están girando al revés y que, según Google, eso pasa porque nuestros cerebros están suponiendo algo completamente equivocado y es lo que nos muestran. Mirando fijamente, me quedé paralizado por todas las luces del indicador oscilando y palpitando contra el viento. Manejamos por el downtown de Los Ángeles con rumbo hacia el oeste, volando sobre las mismas autopistas en las que solía quedarme sin gasolina. Me dieron la bienvenida las criaturas perennes, las palmeras imperiales y las vides trepadoras, viviendo cada una sus vidas justo al lado de mi hombro. La sensación familiar mejorada, en el punto. Solía dar la vuelta en mi SUV, fumar y escuchar maquetas de mi pedo viejo, antes de que saliera, o lo que alguien quisiera escuchar cuando conectaban su iPhone al cable auxiliar. Algunos años y varios conductores de auto después, ya casi no me subo al coche. Me mudé a Londres hace un año, al momento de escribir esto, y no hay ninguna razón práctica para conducir en esta ciudad. Compré un GT3 RS y mantendrá bajo su kilometraje aquí, pero creo que es bueno tenerlo en caso de alguna emergencia :) Raf Simons una vez me dijo a que era un cliché, toda mi obsesión con los coches. Tal vez me vincula a una fantasía de niño hetero en lo profundo de mi subconsciente. Consciente, aunque no quiero recto: un poco invertido está bien. Me pareció romántico, a veces, estar editando este proyecto. Todo el tiempo me sentía como en presencia de un McLaren de la Fórmula 1 de 16 millones de dólares con una cámara desechable. Mis recuerdos están en estas páginas, lugares cerca y en vuelos tan lejos que te adormecen el culo. Rolando por los suburbios de Tokio en Porsches RWB. Haciendo fiestas por toda Inglaterra y agandallando autopistas en cuatro proyectos M3S que construí con unos amigos. Yendo al Mississippi a tocar en el lodo con los anfibios. Haciendo castings callejeros a modelos en un dojo de kun fu al azar en Senegal. Grabando un divertido videoclip con Tyrone Lebon, el genio gigante. Tomando una misión de reconocimiento/descanso a Tulum, México, disfrutando cierta visibilidad de las estrellas, para variar. Grabando en Tokio, Nueva York, Miami, Los Ángeles, Londres, París. Haciendo paradas en Berlín para presenciar Berghain por mí mismo. Comerciando con joyas y remojando conversaciones en parábolas con Brandon, el de muchas cabezas, alias BasedGod. Escribí un cuento a la mitad. Se llama “Godspeed”. Es básicamente una parte de mi niñez re inventada. Los chicos sí lloran, pero no creo que haya derramado una sola lágrima por la mayor parte de mi adolescencia. Sorprendentemente es mi parte favorita de la vida hasta ahora. Sorprendente para mí, ya que la fase actual de mi vida es lo que estaba pidiendo al cosmos cuando era niño. Tal vez esa parte tuvo sus asperezas, pero en mi espejo retrovisor se está volviendo lo suficientemente pequeña como para convencerme de que todo estuvo bien. Y la verdad… Todo sigue bien.

Esto es Boy’s Don’t Cry y Blond. Primera vez. En todo el mundo".

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