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El inagotable genio de Jon Hopkins

La crítica lo ama, Coldplay también. Le sacamos la sopa al nominado al Mercury Prize respecto a su próximo lanzamiento y por qué no puede dejar de juguetear con Immunity.
4.8.14

En una colina verde detrás de una carpa en el nefasto festival Hudson Project, Jon Hopkins y yo nos sentamos juntos en dos baratos ensambles de plástico y metal que suponían ser sillas. Me observa a través de la multitud enlodada, obteniendo de alguna manera un éxito del 100% en el esfuerzo por no sudar a través de su camiseta Paul Smith. Ignoro a los camarógrafos que están hablando en la esquina, o el hecho de que no hay ni sándwich ni una tasa té en el horizonte, puedo pretender que tengo un picnic privado con el aclamado productor británico, solos los dos, bajo la sombra de un árbol cercano.

En realidad-no, no puedo. Un sonido estridente surge desde un escenario cercano, rompiendo cualquier ilusión de tranquilidad pastoral. "Ay Dios, eso sonó fuerte. Es como el sonido de un dolor de cabeza". Dice Hopkins con una risa tranquila.

Es difícil creer que las líneas de bajo persistentemente punzantes en realidad le molestan, aunque; Hopkins ha recorrido incansablemente su gira con el apoyo de su innovador cuarto álbum, Immunity,durante ya más de catorce meses, con paradas recientes en festivales como Field Day en Londres, Sónar en Barcelona, o Electronic Beats en Colonia.

"Aún me estoy acostumbrando a ver mucha gente en los shows", admite. "Solía tocar en muchos shows pequeños. Ahora puedo ser más ambicioso, traer más visuales, y hacer algo más grande".

Con 34 años de edad, la carrera de Hopkins ha tenido un giro bastante dramático. Aunque nunca ha habido duda con respecto a su serio y brillante talento, durante años ha volado bajo el radar, nunca ha ganado un seguimiento masivo que se compare con la aclamación que ha tenido por parte de la crítica. Hay una razón, después de todo, por la cual él mismo se describe de forma autodespectiva en Twitter como un  "artista perdedor del premio Ivor Novello y doble perdedor del Mercury Prize".

Luego de estudiar piano clásico en el Real Colegio de Música en Londres, Hopkins comenzó a salir de gira como tecladista para Imogen Heap, en conjunto con su álbum debut  Opalescent en 2001. El álbum obtuvo reseñas positivas—algunos tracks incluso terminaron siendo concesionados para Sex and the City, pero la continuación de su esfuerzo Contact Note no logró tanta tracción. Gracias a haber sido presentado, a través de su amigo, con Brian Eno en 2004, quien lo jaló a un trabajo de coproducción con Coldplay. Hopkins coprodujo varios tracks en el álbum de 2008 de la banda, Viva La Vida, salió de gira con ellos ese año, y coprodujo "Midnight", el segundo sencillo del último LP de la banda, Ghost Stories.

El tercer álbum de Hopkins', Insides, fue publicado en 2008, acumulando reseñas positivas por su electrónica ambient Eno-esca profundamente emocional. Aún así, no fue hasta el 2013 con Immunity, su lanzamiento más orientado hacia el club—que Hopkins realmente se consagró por sí mismo como una completa estrella.

Como resultado de nueve meses que pasó encerrado en su estudio en Londres, Immunity surgió como una de las obras maestras más raras que logra ser tanto inteligente como sensual, propulsiva como meditativa, exuberantemente diseñada pero elegantemente simple, todo al mismo tiempo. Fue concebida como una odisea emocional. Comenzando con los sonidos tintineantes mientras Hopkins abre la puerta de su estudio, el álbum se divide en dos: la primera mitad establece los propulsivos ritmos Techno, la segunda se mezcla con espirales profundas y ambientales. Entramado en ambas secciones se encuentra un tapiz hipnótico de sintetizadores análogos, acordes de piano y sonidos encontrados, incluyendo los juegos pirotécnicos de la ceremonia de los juegos olímpicos, chirriantes molinos de agua y tuberías en un cuarto de hotel de Nueva York.

Fue Immunity la producción que le mereció su segunda nominación al Mercury Prize, y lo llevó a una interminable gira que no concluirá hasta al final este año, cuando presentará un espectáculo que abarcará su obra completa en el Royal Festival Hall de Londres.

Ha habido algunos respiros entre las interminables presentaciones. "Me encuentro cerca de concluir un nuevo EP con cosas que fui a grabar a Reikiavik en febrero", dice. "Es una exploración más profunda de algunos de los tracks en Immunity. Siento que hemos lanzado demasiados sencillos y remixes en el lado más pesado y bailable"—Pangaea, Objekt, Four Tet, Moderat y Nosaj Thing le han dado su propio toque a las rolas de Jon Hopkins—"Quiero hacer un EP que explore el lado más downtempo y cinemático".

Le pregunto cómo, después de docenas de remixes y cientos de shows, aún puede pedirle prestado a Immunity y excavar nuevas ideas para jugar con ellas. Justo el último mes, colaboró con Lulu James en una reelaboración para "We Disappear", el primer track de Immunity, y también hizo equipo con Purity Ring para reconfigurar otro track, "Breathe This Air".

"Aún hay mucho por explorar para mí", dice Hopkins. "Como 'Open Eye Signal' que está hecha con un bajo, percusiones y un elemento coral—el cual soy yo cantando, pero muy procesado y con muchas capas de sonido. Esa parte vocal funciona como una pieza musical por sí misma, y ése es uno de los tracks en este EP. Es muy repetitivo, muy ambient".

"Me gusta explorar las cosas como si fueran historias", prosigue. "Si 'Open Eye Signal' fuera una película, ésta [nuevo track] podría ser una historia paralela—una sub-trama".

Esta es una parte  esencial del proceso de Hopkins: pensar la música en términos cinemáticos e incluso espaciales. "Cuando estoy mezclando o terminando un track, coloco los sonidos como si fueran objetos dimensionales", explica. "Así que tengo cosas que se encuentran aun kilómetro de distancia y cosas que están más cerca. Las frecuencias altas están por aquí, el bajo está por acá. El sonido es más que izquierda y derecha—la música es un espacio tridimensional en mi cabeza".

¿Siempre has visualizado el sonido como un espacio? "Se ha vuelto más exacto. Actualmente, siento que puedo escuchar cada detalle en un track. Algunos tracks tienen muchos elementos, y sé donde están. Sé donde están guardados" dice. Dado el acercamiento cinemático de Hopkins hacia al sonido, tiene sentido que el espectáculo visual sea parte importante de su set en vivo—pero no de la forma torpe que le gusta a los aficionados a los LEDs y los lásers. Sus shows audiovisuales han experimentado con todo desde reacciones químicas microscópicas, hasta la odisea de un joven skater tomada del videoclip para "Open Eye Signal", y las vibrantemente psicodélicas animaciones de Vince Collins.

También tiene sentido que haya compuesto piezas para diversas películas, incluyendo The Lovely Bones de Peter Jackson y la película indie de terror de Gareth Edwards Monsters. La composición para películas, dice Hopkins, es una empresa muy diferente a escribir música propia. "Gasté seis semanas con 'Open Eye Signal' porque estaba aprendiendo acerca del techno y los sintetizadores análogos por primera vez. La composición para películas no es el foro para explorar nuevos sonidos. Por eso es importante seguir haciendo álbumes, porque ahí es donde me muevo como un creador de sonidos".

Las ideas para su próximo LP, el cual el quiere que sea "más que todo lo demás", revuelven alrededor de la urgencia dancefloor que definió a la primera mitad de Immunity—tal vez explorando sus ritmos propulsivos incluso aún más. En su insaciable búsqueda por sonidos frescos y nuevos retos, también ha decidido abandonar el piano Yamaha que ha tenido desde la infancia, el cual se encuentra actualmente en su estudio de Londres. Maldita sea la nostalgia, dice. "Voy a remover el elemento de piano casi por completo. Los sonidos con los que trabajo determinan el curso del álbum, y ya he hecho mucha música de piano y creo que es momento de alejarme".

Con respecto a con quien espera colaborar en el próximo álbum, Hopkins señala a  Jónsi de Sigur Ros, el productor de Radiohead, Nigel Godrich y a Thom Yorke. "Él es uno de mis héroes", Hopkins dice acerca éste último. "Pero no tengo ningún contacto con él. Sigo diciendo esto las entrevistas, esperando que algún día lo lea. Lo he dicho suficientes veces". Se ríe calladamente.

El manager de la gira de Hopkins se acerca desde una esquina. Parece que nuestro pseudo-picnic juntos ha terminado. Una chica con coletas se orilla en un buggy para llevarlo al escenario donde entregará un extenuante set techno para escuchar con la cabeza abajo y los ojos cerrados en medio de una súbita tormenta eléctrica. Hopkins se levanta, aprieta mi mano, y se sube al asiento delantero, despareciendo entre la multitud mientras se dirige al próximo escenario, el siguiente show, la siguiente parada en su interminable búsqueda de algo más.

Michelle Lhooq es una freak del techno que vive en Twitter - @MichelleLhooq

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