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La generación Spinnin, más necesaria de lo que crees

Spinnin Records podrá no ser de tu agrado pero gracias a ellos ahora puedes hablar de electrónica con tus conocidos sin parecer un rarito.
12.11.14

Si ustedes llevan más de una década escuchando música electrónica, seguramente en más de una ocasión se encontraron en ese incómodo momento donde ninguno de sus conocidos o amigos reconocía al menos a uno de los artistas que ustedes tanto idolatran. Seamos honestos, algunos años atrás la mayoría de la gente no ubicaba ni siquiera a los 10 DJs más famosos del TOP 100. ¿Paul van what?, ¿Armin van who?, ¿John Digweed?, ¿Sasha?

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Esta década, la situación es diferente. Algunos de los 10 "mejores" del mundo, como Martin Garrix, Hardwell y Dimitri Vegas & Like Mike son seguidos individualmente por más de 5,000,000 de personas en Facebook. Uno de los principales culpables de esta popularización es el sello Spinnin Records, el cual se ha encargado de invadir el top de ventas en Beatport por un largo rato, desde que la Swedish House Mafia convirtió el EDM en uno de los negocios mejor pagados alrededor del planeta.

Claro, Spinnin Records no es un sello discográfico nuevo, se fundó en 1999; sin embargo, fue aproximadamente hasta el 2009 que descubrió la fórmula del éxito, conforme incorporaba a su catálogo a artistas como Afrojack, Inna, Bingo Players, Nicky Romero, Firebeatz, Bassjackers, Dimitri Vegas & Like Mike, Hardwell, DubVision y básicamente a toda la nueva generación de house que podemos escuchar en cada festival del mundo.

Hoy en día, Spinnin es uno de los principales distribuidores de algo que erróneamente se ha catalogado como progressive house o EDM, y que ya en otra ocasión hice un breve análisis sobre por qué prefiero llamarlo big room house. Aunque hay muchas quejas en redes sociales sobre lo monótono que se ha vuelto este género y lo desagradable que llega a ser escuchar los mismos temas en todas partes, son más las personas que piden esta música y en muchas ocasiones son los propios DJs quienes la reproducen voluntariamente de forma repetitiva.

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Un ejemplo es la pasada edición de Tomorrowland, la cual se pudo escuchar en streaming a través de Internet. A lo largo de seis días, decenas de DJs desfilaron por esa transmisión, con posibilidades infinitas para realizar sus sets, sin embargo; la gran mayoría optó por tocar exactamente los mismos temas: el top 10 de Beatport. Tracks como "Gold Skies" de Martin Garrix no son precisamente malos cuando los escuchas por primera ocasión. La situación cambia tras ser repetida una y otra vez por DJs que se sienten dioses todopoderosos al incluirla en sus sesiones.

Por más molestos que queramos estar con el sello y su niño prodigo de 18 años, la culpa no es de ellos, sino de la Generación Spinnin, a quienes burlonamente llamaré Spinners, jóvenes menores de 25 años, la mayoría, que su primer contacto con la música electrónica lo tuvieron con artistas de big room house y no se han dado la oportunidad de probar nuevos ritmos, aún. Muy similares y tan molestos como los Believers o los Directioners.

Lamentablemente sin ellos, Spinnin Records no sería el monstruo que es en la actualidad y sin dicho sello, la escena electrónica continuaría escondida en los más recónditos clubes del mundo, o en festivales a mitad del desierto. Seguramente muchos quisieran que la electrónica continuará siendo underground, pero eso nos lleva al problema con el cual inicié este texto.

Con la popularización del EDM, las nuevas generaciones conocen lo que implica ser un DJ. La gente ya está dispuesta a conocer cuales son los orígenes de aquello que escuchan en lugares como Tomorrowland, Ultra Music Festival, EDC o cualquier otro evento. Aunque les parezca imposible, el propio Carl Cox se encuentra feliz con esta comercialización, de acuerdo a una reciente entrevista que concedió al sitio Mixmag:

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"El EDM es una entrada a la música dance y eso me alegra mucho. Hemos peleado mucho para que el dance sea respetado en Norteamérica. Puede que se hayan aferrado al EDM, pero una vez que se adentren más a la escena, encontrarán a sus propios Art Department, sus Loco Dice y sus Sven Väth."

(Foto vía)

Incluso el propio Jeff Mills ve de forma positiva la popularización de la música electrónica y al incorrectamente llamado EDM: "Pienso que tiene un propósito. Está bien, la gente lo ama. Este no es el primer chivo expiatorio de la electrónica. Varios años atrás fue el trance, y antes fue algo más. Todo tiene su propósito y creo que nos movemos todos juntos de una manera muy sana. Creo que cuando se restrinjan las cosas entonces ese será el principio del fin."

(Foto vía)

De un modo un poco más ofensivo, el propio Danny Tenaglia también expresó los beneficios de esta popularización en una entrevista para Beatport: "Nintendo se metió en la cabeza de los niños y ahora les gustan estos sonidos locos… Veo aspectos positivos y negativos en esto. Podría ayudar a que la música dance se haga más doméstica… Esta cultura está abriendo los ojos y oídos de la gente hacia las raíces del four-on-the-floor y a buscar de dónde viene todo esto. Eventualmente se cansarán de los chillantes sonidos que parecen de Plaza Sésamo, de melodías similares a las de Barney y conocerán los pianos Rhodes, los órganos Hammond y sabrán lo que es bueno."

(Foto vía)

Si después de estas declaraciones aún no eres tolerante al big room house de Martin Garrix, DubVision y todo el crew de Spinnin Records, no te preocupes, las predicciones indican que próximamente dicho estilo musical ira perdiendo fuerza, con la llegada de ritmos deep house y tropical house de artistas como Klingande, Kygo, Oliver Heldens y varios más que ya han hecho presencia en diversos festivales internacionales.

Jay continúa confundiendo la música de Spinnin con soundtracks de Nintendo en @JayRosDJ