Mujeres nos cuentan en qué piensan mientras esperan que su pareja se venga

Los plazos de entrega o subir de nivel en Angry Birds son lo contrario de sexy... pero en algún momento hay que pensar en ello.
3.2.17
Imagen vía usuario de Flickr @Helga.

Este artículo se publicó originalmente en Broadly.

Dice la tradición que, durante el sexo, deberíamos pensar en nuestra pareja: la forma apasionada de decirnos cosas sucias, las preciosas clavículas que tienes delante, la forma en que te tocan justo de la forma correcta… Pero la mente a menudo tiene otros planes y es posible que tengas que recurrir a fantasías que te exciten para llegar a la línea de meta, o puede que tengas un apretado plazo de entrega de un artículo y la única persona que domine tu cerebro en ese momento sea tu editor.

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Este tercer tipo de pensamiento durante el sexo es especialmente común cuando tú ya te has venido y estás ahí, esperando que la otra persona se dé prisa para poder comerte unos nachos. Tanto si estamos distraídas como dejándonos llevar por la típica pereza post-orgásmica hasta que ese cuerpo sudoroso se nos quite de encima, a veces nuestra mente viaja a lugares extraños. Podemos, por ejemplo, pensar en nuestros gatos. Se nos puede ocurrir un chiste fantástico o podemos divagar acerca de cómo sería que una versión clonada de nosotras mismas entrara en la habitación y acabara la faena. Cuando le preguntamos a la Dra. Denise Renye, sexóloga y psicóloga, si ese tipo de pensamientos intrusivos son normales, nos dijo: "Por supuesto que sí, pero sería absurdo decir que algo no es normal en lo que respecta a las cosas que suceden durante el sexo".

Para saber más (y para echar unas risas de paso) preguntamos a varias mujeres de diferentes orientaciones adónde van sus mentes cuando ellas simplemente ya están listas.

¿Sabe lo que es el sexo?

Algunas veces no estoy mucho por la labor en cuanto al sexo se refiere, y empiezo a mirar alrededor buscando a mi gato y preguntándome qué pensará que está pasando. ¿Sabe lo que es el sexo? ¿Por qué siente siempre la necesidad de mirarnos fija e inexpresivamente mientras follamos? ¿Está reaccionando al olor, o a las feromonas, o a una especie de instinto sexual innato que despertamos en él? Esos pensamientos se lo tiran todo.

Hay otras veces en que pierdo interés o concentración durante el sexo y entro en una especie de extraña competencia conmigo misma. Es como, "¿qué tan rápido puedo hacer que se venga esta persona?". Toda la experiencia se convierte en una actividad extrañamente satisfactoria durante la que tengo poder sexual sobre la otra persona. Hago que todo gire en torno a esta competencia interna sobre mis dotes sexuales y habilidades técnicas para hacer mamadas o comer coños y me centro exclusivamente en dar. Y normalmente eso funciona y me devuelven el favor. —Marie

¿Pero aquí cuando se cena?

Has mencionado a los gatos y yo siempre encuentro extraño que la gente tenga animales en el dormitorio con ellos. Incluso cuando me masturbo siempre saco a mis animales de la habitación, porque tengo la sensación de que saben lo que estoy haciendo y me da vergüenza. En lo que se refiere a tu pregunta [sobre qué me pasa por la cabeza cuando no estoy demasiado metida en la faena pero mi pareja sigue dándole], si soy yo la que está siendo penetrada a menudo pienso en comida, porque me ruge un montón el estómago cuando me penetran o cuando alguien me hace sexo oral, así que entonces pienso en la cena. O en la comida, claro. —Candace

No, en serio, ¿cuándo se cena?

Sinceramente, siempre pienso en lo que quiero comer cuando todo ha terminado. —Sable

Como una ola

En estas situaciones desafortunadas pero inevitables, mi mente salta hacia sus mayores impulsos: los chistes y los miedos irracionales.

¿No sería gracioso que empezara a cantar "Como una ola" haciendo la mejor de mis imitaciones de Rocío Jurado?

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¿Qué pasa si de repente pierdo el control de mis esfínteres y me cago literalmente en la cama?

Debería darle las gracias por hacerme perder la virginidad. "¡POR FIN ha pasado!"

¿Es demasiado pronto para proponerle sexo anal… o sea, hacérselo yo a él, con un vibrador?

Al final la mejor forma de matar el aburrimiento es alimentar la incomodidad. También intento imaginar qué número de mi lista de amantes ocupa el tipo mientras sigue dentro de mí. —Madison

Cuidado con los escritores

No sé muy bien si se debe a que mi pareja no me está volviendo loca de pasión o a que nunca hemos tenido sexo fantástico (que sí lo he tenido), pero me siento híper-productiva y [últimamente] me resulta difícil justificar el sexo por sí mismo. Casi siempre, cuando pierdo la concentración o empiezo a divagar, simplemente pienso en toda la mierda que tengo que hacer: cumplir con el plazo de entrega, conseguir que me devuelvan el texto editado, pagar una factura, ponerle la pipeta antipulgas al gato, hacer esa otra cosa para no sé qué, etc. Pero a veces me quedo atascada pensando en la mortalidad, en la fugacidad de la vida y demás y eso tampoco es que sea de mucha ayuda. Con demasiada frecuencia pienso si me gusta o me importa siquiera la persona que me estoy follando. Vaya. —Beca Grimm

El sexo telefónico es fantástico para hacer varias cosas a la vez

Me pasé como diez niveles de Angry Birds una noche mientras mantenía sexo telefónico. Solo emitía algún pequeño gemido aquí y allá y decía frases clave que sabía que lo excitarían, como "qué grande la tienes", "estoy mojada, lista para ti" y "me encanta cómo me llenas". Escuchar la voz de otra persona que me dice cosas sucias me pone a mil, así que normalmente me vengo bastante rápido durante el sexo telefónico… E inmediatamente después me empiezo a aburrir como una ostra, ¡pero sigo ayudando a mi compañero! —Matilda

¿Dónde carajos está mi clon?

Mi pareja era una mujer norteamericana seis años mayor que yo y me puse a pensar en la dominación mundial, que empieza por convertirme en la presidenta del país más poderoso del planeta (ella parecía muy metida en faena, no se dio ni cuenta). Estábamos en un hotel en Kentucky. En otra ocasión también pensé en cómo me gustaría que un clon de mí misma entrara en la habitación en ese preciso instante para acabar lo que yo había empezado, porque me estaba comenzando a cansar. Me preguntaba si realmente querría ver el clon y decidí que no, porque me avergonzaría demasiado si me viera gorda. Después hubo una vez que pensé en la teoría del multiverso y me pregunté qué estaría haciendo en aquel momento exacto en otros universos. También he reflexionado sobre cómo podría escribir un libro similar a Cincuenta sombras de Grey pero mejor (cosa que no sería demasiado difícil) y promocionarlo bien para hacerme millonaria. —Emily

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