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Una tarde de juguetes con Jorge Crowe

El artista argentino estuvo de visita por Colombia. Salimos con él para conocer su proyecto Ludotecnia y el poder que ejercen los juguetes dentro de su show.
Julián Gallo

*Fotos por Julián Gallo.

Hace un mes habíamos recibido la grata noticia de que Jorge Crowe, el argentino que ha liderado charlas y encuentros audiovisuales donde los juguetes son la principal característica, estaría por segunda vez en Colombia, conociendo nuevas ciudades como Medellín. Crowe, fundador del Laboratorio de Juguete e integrante del proyecto Flexible (arte y tecnología para la infancia), es un artista que ha expuesto su proyecto Ludotecnia en diferentes espacios tal como Sónar+D Argentina.

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"Ludotecnia es una síntesis de las artes visuales, el teatro de objetos, la electrónica casera y, últimamente, la música", dijo el artista el pasado 15 de marzo después de culminar su presentación realizada en el teatro del Museo de Arte Moderno de Medellín. Gracias a la gestión del MAMM, Platohedro y el Exploratorio, el artista arribó por primera vez al Valle de Aburrá para mostrarnos mediante juguetes como reptiles mutantes, robots, soldados, dinosaurios, muñecas, elementos electromecánicos y otros dispositivos secuenciados y controlados, conformando una construcción audiovisual que se presta para contar diferentes relatos. En nuestro caso, el show de Jorge, más allá de la música, se plantea como el origen del hombre y la naturaleza, gracias a unos personajes que poco a poco van ejerciendo un rol dentro de su show.

A eso de las 12:30 p.m. llegamos al Museo del Juguete, propiedad de Rafael Castaño, un espacio de dos pisos que claramente refleja muchas historias y recuerdos. Mientras esperábamos a Jorge, admirábamos la extensa colección de Rafael. "Todos mis juguetes han sido conseguidos en la ciudad, más en Medellín, en sitios de reciclaje. Hace 30 años empecé y desafortunadamente la gente los botaba. De alguna forma se me ocurrió empezar a recogerlos. Además, tengo muchos amigos en el mundo del reciclaje. Gente que me ayuda, los trae y los compro", es lo primero que Rafael le cuenta a Crowe sobre cómo nació su amor por coleccionar objetos que en su momento no fueron valorados. Continuando el recorrido, Jorge encuentra algunos personajes que forman parte de su show, reflejando lo que Rafael Castaño busca generar con cada persona que visita su casa, su espacio y entorno: felicidad, amor y nostalgia.

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"Mi relación con los juguetes naturalmente aparece en mi infancia. De chico, y en un afán de construir, me gustaba mucho armar y modificar cosas. Me gustaba mucho hacer con los juguetes rotos otros juguetes. En esa época de la niñez me fascinaban las pelis de ciencia ficción, donde aparecían los cyborgs, seres mitad humano, mitad máquina, así que le hice un brazo mecánico con piezas de plástico y tornillo a un Hi Man que mi perro había destruido", relata Crowe sobre su primera relación con los juguetes. "Probablemente haya sido un episodio más de mi infancia pero desde la mirada del adulto, lo revivo como un proceso iniciático y creo que otra cosa fuerte que me marca es que no conservo ningún juguete de mi infancia. No me quedó nada, porque tuve hermanos más pequeños, primos más pequeños, y porque pasó la vida y tal vez en su momento no supe darles el valor que tenían y los extravié todos. Y creo que en algún lugar estoy recuperando eso".

"¿Por eso cuando llegas a una ciudad te gusta conocer este tipo de espacios para reencontrarte con esa parte que queda de la infancia?", le digo. "¡Sí! Me gusta mucho. Además, algo que vi aquí en la colección de Rafael, es que son cosas que la gran mayoría han sido botadas. A mí me resulta muy enigmático e inquietante (como artista), cómo puede cambiar la valoración de un objeto. O sea, el juguete, algo que puede ser tan preciado para un niño en su momento, de repente se transforma en algo inútil que termina siendo desperdiciado. A mí ese quita y puesta de valor simbólico en el valor objeto me fascina. Ir a las ferias como El Puente o El Alto en Bolivia, o a la Tristán Narvaja en Montevideo, Uruguay, tiene que ver con mezclarse en esos territorios". Cuando Jorge habla de territorios, también hace entender su postura de que el juguete está al mismo nivel de la basura. Para él la gente vende cosas que recolecta en la calle y que de repente emergen como nuevos tesoros. "A mí me estimula creativamente un montón el salir de búsqueda o de casería para ver con qué regreso. Yo trabajo a partir del encuentro. El encuentro me dispara ideas. No tengo ideas previas a los objetos. Digamos que están en los objetos y de alguna manera las hago emerger. Además, el poder de la robótica es parte del desarrollo industrial de los coches. En su momento era un territorio fantástico, y la manera en que los diseñadores de juguete, por ejemplo, imaginaron el robot, me parece increíble", es ahí cuando las cosas extrañas se mezclan con la vida personal de Jorge.

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El tener un juguete para Jorge fue algo sencillo, pero su formación como artista visual hizo que pasara a un segundo nivel luego de tener un encuentro con la electrónica, vinculando dos mundos en uno. El objeto electrónico fue algo que rápidamente empezó a cambiar su forma de ver las cosas. "De chico siempre me interesó el mundo de los títeres, las marionetas, el teatro de sombras y el teatro negro. De ahí emerge todo, porque es un lugar de control pasando a un punto de manipulación directa con cierta narración mecánica". Tras el curioso relato de trabajar en el mundo de los títeres, nos preguntamos sobre cómo fue el proceso de coger un juguete y generar un sonido a partir de este. "Cuando aprendí a hacer circuitos de secuenciado, lo primero que se me ocurrió fue prender y apagar juguetes y armar estructuras rítmicas a partir de eso. Al armar estas estructuras de secuencia rítmicas con los juguetes, encontré que no solo había una estética visual sino que también sonora". Se nota que la experimentación y el largo camino de Crowe al crear juguetes sonoros, le han permitido fusionar su niñez con sonidos de baile, como la música electrónica. "También fui comprando máquinas, controles que me permitieron buscar un sonido particular que me interesaba y estaba totalmente asociado a la música electrónica. En ese punto, empecé a buscar una especie de espectáculo que buscara eso: el mundo de la música electrónica, del cine y VHS, del títere".

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El show de Jorge, Ludotecnia, es un caldo donde se cocinan varios ingredientes que ahondan en la parte experimental de la electrónica. Sus sonidos reflejan el estado de máquinas y ovnis que llegan y generan ruido. Esto se debe a los Chemical Brothers, The Orb, Underworld y Orbital, grupos que fueron vital en su crecimiento. "El empezar a indagar la electrónica me trajo un afán de conocer los sintetizadores analógicos, como el Theremin, que tiene esa estética retro futurista que también está presente en el set, y tiene un sonido de muchas cosas que son actuales, también de los noventa, que es la música electrónica que yo escuché en la universidad. Y también tiene algunas alusiones a la música de ciencia ficción de esa época". Siguiendo el tema, le pregunto que cómo nació todo. "Yo venía haciendo talleres, venia de la electrónica haciendo cacharros como los chicos de Platohedro. En un momento junté una cantidad de cacharros y estaba yendo a unas fiestas que se llamaban fiestas sintomáticas, que eran de arte y música experimental. La gente que iba siempre estaba ahí buscando e indagando. Fue un espacio de crecimiento grande. Y Rodrigo Gómez, que fue el creador de la fiesta me dice: "Tenemos una fiesta de fin de año, en las afueras, en un parque. ¿Querés venir con tus cacharros?". Le dije: "Sí, pero quiero tocar". Todo fue sin pensarlo, porque siempre iba y exponía los juguetes para que la gente los viera y apreciara. Era una forma de atraerlos a mis talleres. Y así, un poco desfachatadamente le dije que si podía tocar y dijo que obvio. Y con bastante cara dura, fui, toqué, y me di cuenta que eso era lo que quería: sentir el vértigo del live. Y desde ahí fue un desarrollo técnico y artístico sostenido".

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Profundizando más en el tema, le digo que si fue difícil llevar su propuesta a diferentes espacios. Claramente me hace entender que no, que todo fue rápido. "Tenés que tener el corazón de piedra para que un juguete no te provoque algo. Seas adulto, joven, viejo, niño… lo ves y algo te pasa. Al principio, el sistema era bastante tosco y rústico, pero estaba convencido de que tenía que explorarlo, y ahora se ve como una versión más depurada, más compleja. La estética del juguete es, básicamente, un puente al público". El show de Jorge Crowe, que es muy experimental y motiva a bailar, también se presta para llegar a espacios nocturnos como el club. Él, que a veces se ha encargado de hacer el warm up, ve su show como una propuesta versátil que se presta para un montón de lugares. Además nos revela que Ludotecnia lo ha llevado a estar en espacios infantiles. "Yo no trabajo una estética necesariamente infantil, y me parece interesante confrontar el público infantil a un mundo de juguetes que los atrapa, pero que no está lavado, no está edulcorado, ¿no? Hay sonidos que son densos e imágenes que pueden ser (si quieres), un poco perturbadoras para un niño, por supuesto. Y a mí eso me gusta. Eso lo disfruto, de tocar con niños, de que los adultos y los niños lo disfruten en un mismo lugar, pero también me ha tocado tocar en fiestas. Eso es lo bueno de esto: no está limitado al club, al museo o a un espacio infantil".

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Ya sabemos que el proyecto de Crowe se presta para todo tipo de entornos, pero entonces, ¿se puede concebir como una propuesta pedagógica para la gente? Él dice que su trabajo principal es la pedagogía, y a veces no sabe si separarlo o no. "El día de mi presentación en el MAMM realicé una charla, pero no estoy seguro de que sea un formato válido. A veces, el silencio puede ser mejor. Es una cosa que todavía no termino de definir. Es mejor trabajar la pedagogía explícitamente en otros territorios". "Es mejor no explicar lo sucedido", le digo. "De hecho, una cosa que nunca hago es hablar antes de tocar. Porque entonces se genera una expectativa y ya no estará a la altura de eso que se imaginó", sustenta.

Finalmente, Jorge hace una invitación a todos aquellos que buscan generar cosas a partir de la electrónica. "Si alguien quiere explorar la electrónica para plasmar su propia visión, que lo haga. Tienen una curva de aprendizaje amigable. Hay lugares en Medellín dónde estudiar electrónica creativa como Platohedro, el Exploratorio del Parque Explora. Hay talleres en el Museo de Arte Moderno de Medellín. Seguro hay otros espacios que por desconocimiento no estoy enumerando, pero acérquense, porque allí hay gente que los va a acompañar con una mirada estética y conceptual, más allá de la técnica".

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Si quieres saber más acerca de Jorge, le puedes seguir la pista por aquí.