Una breve historia del símbolo de la carita feliz en la cultura rave

Su uso en la electrónica no es solo por linda, sino por desafiante.
3.1.17
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In Off the Record, rave historian Michaelangelo Matos takes a critical look at the culture surrounding dance music—from food to clothes to design and writing. For this installment, he dives into the storied history of rave culture's most ubiquitous symbol, the smiley face.


El 2016 ha sido un año terrible que la continua ubicuidad en la cultura dance del símbolo de la carita feliz cobra un sentido perverso. Alguna veces, esta carita se usa por simple nostalgia -específicamente, porque connota el florecimiento del acid house a finales de los ochentas en Reino Unido, cuando la carita feliz, también llamada smiley, se convirtió en la mascota semi oficial de la escena dance. De hecho, la primavera pasada, el dueño del club Sankey, David Vincent, anunció una serie de fiestas llamada "Dance 88/89", con la carita feliz en el arte del flyer y un "quién es quién" de la primera ola de DJs de acid house de ese país. En Noviembre, UNDRGRND Sounds, lanzó un paquete llamado They Call It Acid, también con la carita en su portada.

La nostalgia ciertamente ha jugado un rol en la manera en que el club fabric de Londres usó la carita feliz como talisman en su pelea por continuar en el negocio después de que perdió su licencia y cerró sus puertas el otoño pasado. Cuando la disquera Houndtooth lanzó una compilación de 111 canciones bajo el hashtag de #savefabric, brillantemente sustituyó el ojo derecho de la smiley con el logo del club.(Aparentemente funcionó pues fabric reabre sus puertas en enero). Esta versión del símbolo no fue solamente linda, sino que fue desafiante, por lo que vibra de la misma manera con la que la smiley fue usada en la cultura dance desde un inicio.

El símbolo de la carita feliz, por supuesto, se remonta a fechas más antiguas, hasta 1963, cuando el diseñador gráfico Harvey Ross Ball creó el símbolo para la State Mutual Life Assurance Company (hoy Allmerica Financial Corporation) en Worcester, Massachusetts. "(Ball) estaba comisionado a crear un gráfico para incrementar la moral entre los empleados de una compañía de seguros después de una serie de fusiones y adquisiciones difíciles", escribió Jimmy Stramp en la Smithsonian Magazine. "Ball acabó el diseño en menos de 10 minutos y se le pagaron 45 dólares por su trabajo." Esta primera carita feliz es ligeramente diferente a la que estamos acostumbrados ahora. En el diseño de Ball, Stamp describe que "los ojos son óvalos delgados, uno más grande que el otro y la boca no es un arco perfecto".

La perfecta simetría a la que hoy estamos acostumbrados llegó en Septiembre de 1970, cuando los hermanos Bernard y Murray Spain, quienes manufacturaban productos de novedad en Philadelphia, modificaron la smiley para ponerla en botónes con la frase: "Have a Nice Day" (Ten un buen día). Para 1972, habían vendido 50 millones de estos botones. "Eso no fue todo", Jon Savage escribió en The Guardian: "Hubo una erupción del símbolo del Smiley: tazas de café, aretes, llaveros, calcomanías, brazaletes, etc… La Smiley era el símbolo perfecto para ese momento en el que las ideas de libertad, hedonismo y experimentación de los sesentas pegó a las masas de America".

La Smiley obtuvo un nuevo significado en los ochentas gracias a otro símbolo: el emoticon. En la Carnegie Mellon University en Cleveland, el departmento de computación y ciencia tuvo un sistema online de avisos de ocasión -el precusor del Internet moderno- y el 19 de Septiembre de 1982, Scott E. Fahlman, un miembro de la facultad, escribió un mensaje al staff: "Propongo que la siguiente secuencia de caracteres se use para indicar que estamos contando un chiste: :-). Léanlo de lado. De hecho, probablemente resulte más fácil marcar las cosas que NO son chistes, dada la situación actual. Para esto, usen :-("

Para 1998, el emoticon evolucionaría en emoji, gracias a Shigetaka Kurita, quien trabajó para la compañía de telecomunicaciones NTT Docomo. "Kurita tuvo la idea de añadir imágenes simples a su sistema de mensajes para ser más atractivo para los adolescentes", Adam Sternbergh escribió en la revista New York. "Kurita diseñó 176 símbolos crudos desde caritas felices hasta notas musicales.

Pero la carita feli tomaría un sentido nuevo en Noviembre de 1987, cuando Rampling inició una nueva fiesta en un gimnasio en el sur de Londres, que en aquel entonces era tierra de nadie para la élite clubber de la ciudad. Una noche, el periodista Louise Gray fue a conocer el nuevo lugar. "Yo estaba sentado hablando, cuando esta chica apareció de la nada, se sentó frente a mi, tomó las orillas de mi boca y las jaló hasta hacer una sonrisa", contó Gray a Simon Reynolds en su libro Energy Flash. "Ella dijo, 'Be happy!' (Se feliz) y se fue de ahí".

Ese tipo de felicidad era contagiosa. Rampling fundó Shoom después de visitar Ibiza ese Semptiembre con otros cuantos DJs ingleses que eran devotos al funk y al hip-hop; se habían ido a celebrar el cumpleaños de Paul Oakenfold. Ellos visitaron el club Amnesia, bailando bajo las estrellas los ritmos eclecticos y las selecciones del dueño del club y DJ residente, Alfredo, todo mientras habían consumido MDMA. Shoom era el intento de Rampling de recapturar la vibra que experimentó en Ibiza -con un decidido énfasis en los nuevos sonidos techno y house que venían de América. Y la Smiley se convirtió en la nueva mascota de Shoom.

"Yo escogí el logo de la carita feliz de un diseñador de modas llamado Barnsley", dijo Rampling a Luke Bainbridge, autor de Acid House: La Verdadera historia. "Llegué a él una noche mientras él estaba cubierto de botones de la carita feliz y pensé '¡Wow, eso es! La carita feliz completamente engloba todo de lo que este moviento se trata -sonrisas grandes y positividad'. Creo que primero las usamos en el flyer del tercer Shoom y a todos les encantó". Reynolds también comenta que el newsletter de Shoom tenía "caricaturas como 'The Smileys', un hombre y una mujer de palo que iban por todo Londres repartiendo vibras de amor y paz".

No le tomó mucho a la Smiley para entrar en la escena del aci house. En América, el acid house se trataba de música cargada de líneas pesadas del Roland TB-303. Pero en el Reino Unido de finales de los ochentas, se adoptó ese nombre para la escena entera, particularmente después de Mayo de 1988 cuando se pbulicaron artículos sobre el Shoom y otros clubs en The Face y en i-D.

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Otros promotores empezaron a usar las caritas felices también. Algunos de ellos se encuentran en la galería de Flyers de Raves de Hyperreal: la fiesta de Febrero de 1988 Discoteque, con una Smiley a la mitad; seguida de Grin, que tenía una smiley llena de dientes.

Fotografía por el autor // Un flyer de Acid Fever de mitad de los noventas.

Para el fin del verano, el emprendedor y visitante regular del Shoom, Tony Colston-Hayter, tomaría el acid house de los clubs y lo llevaría a fiestas más grandes en campos ingleses y en estudios de grabación, llevando la escena de Ibiza a las masas en menos de un año. Mr. C, el DJ de las fiestas Sunrise, dijo a Luke Bainbridge, en Acid House: La Verdadera Historia, que el apodo de Colston-Hayter fue "Tony Inflador de Costos"… después de copió la vibra, hizo estos raves masivos, y explotó el precio. Las fiestas Sunrise, de Colston-Hayter, como la de Octubre, Sunrise Mystery Trip, mostraba un sol sonriente de ojos muy abiertos -una especie de smiley- como su logo. Como el acid house se hizo mainstream, la carita feliz se volvió obicua en productos de consumo masivo. Para mitad de 1988, la smiley adornaría objetos de consumo inglés así como los Beatles lo hicieron en América en 1964: camisetas, cintas de zapatos, silbatos. El periódico inglés The Sun incluso empezó a vender "playeras acid house" (sin caritas felices) en su edición 14 de Octubre.

Yo solía usar pantalones con caritas felices por todos lados. Era terrible.—Richie Hawtin

Pero después de una serie de muertes relacionadas con el éxtasis en 1988, un panico moralista se extendió por el país. Ese mismo octubre, Sean Bidder escribió en Pump Up the Volume: "Top of the Pops lanzó un moratorio en los discos que tuvieran la palabra "acid"; mientras que TopShop ha prohibido la venta de T-Shirts con la carita feliz".

Las fiestas, mientras tanto, se convirtieron en blancos para la ley. La portada del 19 de Noviembre de 1988 de la New Musical Express, mostraba a un policía (que era el editor de arte de NME, Justin Langlands con un casco de plástico) rompiendo una carita feliz a la mitad, con el titular de "Acid Crackdown". El reportaje se burla de la preocupación de la prensa con las fiestas: "The People, a un tipo que señaló como El Emperador Malvado del Éxtasis, lo etiquetó como un dealer con cara de bebé que disfruta de jugar monopoly virtual con la escena Londinense. Esperemos que no se tope con el ex-boxeador que The Sun dice que es el verdadero "Señor del Ácido" o incluso el organizador de la fiesta en Greenwich que el News of the World nos dice que es el genuino "Rey del Ácido". ¿Qué hacían los dealers antes de que existiera el Acid house? ¿Trabajar para Oxfam? Más seguramente estaban abasteciendo a la ciudad de las vastas cantidades de cocaína que la ciudad consume (pero es extraño cuan pocas son los ataques policiacos que hay contra esta droga amada por los corredores de valores)".

Fotografía: por el autor // Flyer de 1993 de Evolution.

En los noventas, los raves comenzaron a ser perseguidos con mayor frecuencia. En Julio 13 de 1990, Haslam, el DJ de Hacienda, escribió en un libro titulado Adventures on the Wheels of Steel: The Rise of the Superstar DJs que Mike Pickering "tuvo una orden restringiéndolo del viajar a cualquier rave". Otro DJ, Rob Tissera, estaba mezclando en una fiesta cerca de Leeds, que fue reventada por la policía antimotines. Tissera tomó el micrófono y dijo "Escuchen, si queremos que esta fiesta siga, tenemos que hacer una barricada y mantener a esos bastardos fuera." Tissera fue arrestado junto con otros 836 personas; fue sentenciado a tres meses de cárcel.

Pero en los Estados Unidos, el rave apenas estaba comenzando -y a carita feliz se convirtió en un totem para la escena completa. En el San Francisco de principios de los noventas, se podían comprar collares de caritas felices que brillaban bajo la luz negra de los joyeros locales, Do Not Eat en la calle Haight en la boutique Ameba (no te confundas con Amoeba Music). Richie Hawtin le dijo a RBMA: "Yo tenía pantalones con caritas felices por todos lados. Era terrible".

Para mitad de la década, la carita feliz paró significativamente en la cultura rave en general y se volvió sinónimo de dos estilos musicales en específico. Uno era el sonido ácido del 303. Una fiesta donde Hawtin era el headliner, Acid Fever II, tenía el logo de Plastikman usando un collar de smiley. El otro, muy diferente, era asociado con el happy hardcore. Empezando 1997, la disquera de Los Ángeles, Moonshine, lanzó una serie muy exitosa de mixes, Happy 2B Hardcore:mode_rgb():quality(90)/discogs-images/R-258804-1234976541.jpeg.jpg), llevada por Anabolic Frolic, DJ de Toronto.

Estos días, después del cambio de milenio, la cairta feliz ha sido un agente del pasado de la escena dance. En la presentación de Inner City, en la segunda edición del Detroit electronic Music Festival (ahora Movement), un video mostró una carita feliz con las palabras: "¿Recuerdas 1989?" En la mitad de los 2000, la escena "new rave" (de la banda indie Klaxons, con una fiesta throwback, de house de la vieja escuela y actos como Tomas Barford, Plasticman, and Digitalism) solicitó al editor en jefe de XLR8R, Vivian Host que escribiera en la editorial de Enero/Febrero de 2007 que la nueva musica hacía tener "visiones de caritas felices en su cabeza"

Cualquiera que haya ido a bailar recientemente tendría visiones similares. Incluso en medio de una batalla legal al pánico del acid house de finales de los ochentas, la carita feliz fue usada como mascota para el movimiento de #savefabric y se sintió como pintarle un dedo medio a las autoridades más que nostalgia por aquellos tiempos donde no había tantas preocupaciones. Garatizado, aquellos tiempos no eran necesariamente más felices, aun y que fueran más inocentes. Aún así, volteando hacia el 2017, vamos a necesitar toda la euforia que podamos tener.

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