no tener hijos

Por qué la gente decide esterilizarse a los veinte

Un vistazo al “movimiento sin hijos”.

por Louise Donovan
09 Marzo 2017, 7:44am

Katelin es de Filadelfia y tiene clarísimo que no quiere tener hijos. De ningún modo, por nada en el mundo. "La verdad es que no me gustan los niños. Son sucios, tienen gérmenes y molestan", explica la joven de 19 años. Y tiene razón: los humanos de menos de cinco años son un engorro imposible de predecir. Pero, una vez más, muchos adultos no pasan jamás de esta etapa.

Lo diferente de Katelin es que tiene tan claro que no quiere tener hijos que está considerando someterse a una esterilización. El procedimiento no debe tomarse a la ligera: implica bloquear las trompas de Falopio, lo que impide que el esperma llegue a los óvulos y, bueno, ya sabes el resto. En el Reino Unido se puede llevar a cabo con un anestésico local en la Agencia Nacional de Salud, pero lo más importante es que es permanente (o en última instancia, muy difícil de revertir).

Algunos opinan que es una opinión particularmente extrema para alguien tan joven, pero la decisión de Katelin es firme. "Soy suficientemente mayor como para votar, jugar a la lotería, conducir e ir a la cárcel. ¿Por qué no puedo decidir que no quiero tener hijos?", pregunta. Es un buen argumento, y no está sola: cada vez más mujeres y hombres del Reino Unido y de los Estados Unidos deciden modificar su fertilidad de manera permanente. Este fenómeno, conocido como el "movimiento sin hijos", es el tema de un nuevo documental de la BBC, Young and Sterile: My Choice (Joven y estéril: mi decisión), que analiza por qué los adolescentes y los veinteañeros abogan por la decisión de no tener hijos a pesar de que no haber tenido ninguno propio.

Hoy en día, una de cada cinco mujeres británicas nunca tendrá hijos, mientras que en los años setenta la proporción era de una entre diez. Y a pesar de que el número de vasectomías haya descendido un 65 por ciento en la última década, los hombres también son francos sobre su elección de no tener hijos. Por ejemplo, Paul Pritchard, de 29 años, cuya vasectomía se filma en directo durante el documental, explica que "nunca se había visto a sí mismo como padre" y que "los niños nunca habían formado parte de sus planes de vida a largo plazo".

¿Cómo se siente después de la operación? ¿Algún efecto secundario?

"Podrá sonar un poco gráfico, pero lo único inusual es que mis conductos deferentes están divididos en dos partes, tengo cuatro áreas sensibles [en vez de dos], aunque aparte de eso, no he tenido ningún otro problema a largo plazo, y he podido practicar sexo después. Todo funciona perfectamente, sabes?"

La gente que decide esterilizarse lo hace por muchas razones, no solo por el hecho de quedarse embarazada o ser padre por accidente. La genética es un factor clave. Katelin tiene problemas de salud mental además de un defecto coronario grave que no quiere transmitir a sus descendientes (aunque ella disfruta su "vagina tal y cómo es"). De la misma manera, Pritchard ha sufrido depresión a lo largo de su vida y vive con una diabetes tipo 1 que le hace depender de la insulina: "Sería cruel obligar a un niño a sufrir lo mismo", dice.

Esterilizarse a los 20

Andie (izquierda) y su pareja

Para Andie, de 28 años, quien decide no identificarse con ningún género específico (y usa el plural para referirse a su persona), la decisión viene dada por razones mayores. "Mi madre era una persona muy violenta y me separé de ella a una edad muy temprana", explica Andie. "Tengo miedo de tener hijos y convertirme en ella, porque he vivido una maternidad muy cruel. No me gustaría que mis hijos pasaran por la misma experiencia".

Esterilizaron a Andie el año pasado y dice que es la mejor decisión que han tomado. "Ha aumentado mucho mi salud mental y mi disforia [corporal]. Nadie impide que la gente tenga hijos, así que ¿por que deberías detener a alguien que no quiere tenerlos?"

Pero a la hora de encontrar a un doctor que esté de acuerdo en llevar a cabo la operación es donde empieza lo difícil. A Pritchard le llevó 11 años antes de que la Agencia Nacional de Salud accediera a sus peticiones. Al tener veinte años, se le considera suficientemente mayor para ser el padre de niños ilimitados sin que nadie me controle. ¿Pero decirle a la Agencia Nacional de Salud que de verdad no querrás eso jamás? Se convierte en un mundo desmoralizador y marginal de contracepción a largo plazo: un surtido de pastillas, inyecciones y aparatos para conseguir el mismo fin.

"Mi primer médico, que ya está retirado, se inventó algunas estadísticas estúpidas, como que el 90 por ciento de la gente que se somete a una vasectomía se arrepiente de su decisión", explica Pritchard. "Es como si me estuvieras lo diciendo porque tengo 18 años y no te crees ni una palabra de lo que estoy diciendo."

"La idea de que las mujeres tienen que sentar cabeza, casarse y tener hijos es una cuestión moral, ¿no? La vida no solo es reproducirse"

El no querer tener hijos es un estigma muy grande, pero parece que para las mujeres es todavía peor. Claro que hay presión por parte de la sociedad pero, ¿una mujer que no tenga instinto maternal? Para algunos ya es cruzar la raya: es raro, sin corazón y, bueno, rotundamente egoísta. "La gente te juzga", explican Andie. "Volví al hospital, sin que tuviera nada que ver con la operación, y las doctoras me sermonearon por algo que ya había hecho".

Andie cree que esta resistencia es un síntoma de los roles de género definidos. "La idea de que las mujeres tienen que sentar cabeza, casarse y tener hijos es una cuestión moral, ¿no? La vida no es solo reproducirse. Para mí se remonta a la idea patriarcal de que el género es binario, y bajo esa premisa, debes acatar los roles establecidos o 'normales'. Estoy totalmente en contra".

Andie no descarta totalmente la posibilidad porque, como ella sucintamente indica, "hay otras maneras de tener hijos que no implican tener que sacarlo a través de tu útero". Andie menciona adoptar o la crianza compartida, en la que dos o más personas se unen por la única razón de tener un hijo. Para Pritchard no hay vuelta atrás. "Después de todo, prefiero llegar al final de mi vida y arrepentirme de no tener hijos que tener hijos y arrepentirme de mi decisión", explica. Aunque Katelin no debe preocuparse por la contracepción hasta que deba cambiarse el DIU dentro de cuatro años, está segura al 100 por cien de que se someterá a la operación: "En mí no hay nada de instinto maternal".

¿Qué les diría a la gente que piensa que a los 19 o incluso 29 años es muy pronto para tomar una decisión tan definitiva? ¿Que se trata de una elección propia de un estilo de vida narcisista diseñado para conservar el estatus de joven?

Katelin no está de acuerdo de ninguna manera. "Quiero pasar tiempo sola, tiempo con mi pareja y tiempo para viajar y gastarme el dinero en lujos. Y no creo que haya nada de malo en ello", dice. "Mi generación vive en un mundo roto. Venimos de hogares rotos y tenemos mentes y cuerpos rotos. Muchos de nosotros no quieren reproducirse. Es mi vida, y no le hago daño a nadie".