imágenes del antiguo west ham

Capturando el espíritu de East London con fotos de Upton Park

Antes de que el West Ham dejara Upton Park, el fotógrafo Freddie Bonfanti documentó la cultura del club y la zona. Recuperamos las fotos de un tiempo pasado.

por Will Magee
09 Febrero 2017, 7:32am

All photos by Freddie Bonfanti

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En el epílogo de 'Long Live The Boleyn', el fotógrafo Freddie Bonfanti escribe sobre el sentimiento de dolor y pérdida que se apoderó de él cuando descubrió que el West Ham se mudaba al estadio olímpico de Londres tras la demolición de Upton Park, el campo que fue levantado en 1904. Publicado a finales del 2016, el libro documenta la cultura de Upton Park y West Ham como club de fútbol utilizando unas fotografías en blanco y negro hechas dentro y fuera del antiguo estadio. Aunque las fotos muestran cientos de rituales del día del partido, momentos durante la media parte y el carácter de los seguidores del West Ham, también nos presentan el área local en su estado más natural y espontáneo. Hay hinchas en las cafeterías, trozos de pastel y raciones de puré, Pearly Kings y pubs abarrotados. Hay chavales jugando al fútbol a la sombra de los bloques de pisos, seguidores tatuados vendiendo fanzines y, por todas artes, miles de detalles que expresan lo que fue una vez ser hincha del West Ham, a la vez que ilustran el espíritu de la zona antes de que se mudara el club.

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Cuando los clubs de fútbol deciden cambiar de campo por motivos económicos o comerciales, casi nunca se tiene en cuenta el coste humano que supone dicho cambio. Viendo las fotos de Freddie, nos queda claro hasta qué punto es imposible sacar a un club de su hogar tradicional y esperar que la cultura del club permanezca intacta. La identidad de un club de fútbol se encuentra indisolublemente arraigada en la zona que lo rodea, no solo por su presencia física sino también por la memoria colectiva, los rincones familiares y las vistas, olores y sonidos del partido. Si añadimos a esto los negocios locales que confían en el club para su subsistencia –los pubs y garitos de comida donde los seguidores pasan horas incontables–, la realidad de la reubicación parece mucho más profunda que los tópicos de Karren Brady sobre el cambio de los 'valores de marca' y el cultivo del 'atractivo global' de West Ham.

Aunque el estadio olímpico de Londres se encuentra a tan solo unos kilómetros del que ha sido el hogar del West Ham durante 112 años, la diferencia entre Stratford y Upton Park es muy marcada. Mientras que el primero es una zona intermitentemente estéril –algunos descampados, Westfields y un conjunto de urbanizaciones de lujo–, el segundo es un hervidero de actividad, con viejos pubs victorianos en cada manzana y el Queen's Road Market que suele extenderse hasta las calles. Freddie nos cuenta que la diferencia fundamental para los seguidores del club es todavía más patente: "Para mí, lo que lo hacía especial era la experiencia completa", dice. "Lo que todos echamos de menos es el lugar, sobre todo ahora que para caminar hacia lo que era el estadio hay que pasar por un gran centro comercial".

Aunque Upton Park no era ni de lejos uno de los estadios más sofisticados del país, su autenticidad y ambiente no podrán seguir vivos en ningún otro lugar. "En Upton Park simplemente parecía real", dice Freddie. "Cuando íbamos al campo, igual que cuando vas a Crystal Palace o QPR, era como estar en otro lugar, volver al Londres de antes". En una ciudad cada vez más dominada por monolitos de cristal y barrios de nueva construcción sin ningún tipo de personalidad, Upton Park era en muchos aspectos un vestigio de una época pasada. Para muchos, era un lugar patrimonial, aunque demasiado cochambroso para ser reconocido como tal por cualquiera que no fuera un seguidor del West Ham.

Por todo esto, al crear su libro de fotos de Upton Park y alrededores, Freddie quería mantener algo de ese patrimonio colectivo para la prosperidad. Al hablar de las motivaciones que le llevaron a trabajar en el proyecto, dice: "Siempre creí que teníamos algo especial en Upton Park. En realidad, era la antítesis del fútbol moderno y tenía todo lo que no era el fútbol moderno. Teníamos una comunidad fuerte y un fantástico grupo de seguidores, así que tan pronto como nos dijeron que nos mudábamos al estadio olímpico, pensé: 'Alguien va a tener que documentar esto para que podamos tener un recuerdo de cómo fue en aquellos días'".

Tras haber publicado algunas fotos en Twitter y haber recibido una respuesta positiva, a Freddie se le ocurrió la idea de publicar un libro. Empezó con 1.000 copias y dedicó los beneficios de las 300 primeras al Fondo Bobby Moore. La popularidad del libro ya es patente, lo que quizás no sea sorprendente debido a los difíciles comienzos que ha tenido el West Ham en el estadio olímpico de Londres y a la ola de nostalgia que ha surgido como resultado de ello. "En realidad, solo quiero asegurarme de que los seguidores tengan algo a lo que acogerse, y algo con lo que puedan recordar la vieja rutina de sábado en Upton Park", dice Freddie.

En cuanto al cambio de la cultura e identidad del club que ha surgido como consecuencia del traslado al estado olímpico, Freddie parece algo desilusionado. "Pensé que tendría que pasar mucho tiempo para que las cosas cambiaran, pero ahora, incluso este año, es como si estuviéramos animando a un equipo completamente distinto. No es como era antes, así que me alegro de haber podido capturar algo del viejo West Ham". Las fotografías están incluso dispuestas de un modo que refleja el ritual que seguía Freddie el día del partido, empezando con varios pubs –incluyendo el popular Black Lion en Plaistow– y luego pasando a las proximidades del campo, las taquillas, los torniquetes de acceso y las tribunas. Las fotos son inevitablemente algo desgarradoras. Desde el plano económico, cultural y social, uno se pregunta si la zona que rodea Upton Park conseguirá recuperarse algún día, y cómo conseguirá salir adelante esta parte de East London sin su club.

Cuando le preguntamos si el proceso de crear el libro le dejó una sensación de cierre de una etapa, Freddie parece no tenerlo del todo claro. "Puede que sí, pero todavía duele pensarlo. Muchas de las personas que han leído el libro me han dicho lo mismo, que hay mucho dolor en él. La gente todavía se está dando cuenta ahora de que nos han vendido por un sueño empresarial y, viéndolo desde el punto de vista de este año, si te soy sincero, preferiría de lejos volver a Upton Park".

Desde una perspectiva empresarial, Freddie entiende por qué la organización del West Ham decidió que ese cambio era necesario. "Entiendo que los equipos de fútbol tienen que progresar y que cambiar de campo es algo inevitable en el fútbol moderno", dice. "A la larga, estoy seguro de que el club conseguirá beneficiarse del cambio. Pero ahora mismo la ilusión que tengo por ir al partido un sábado no es como la que tenía antes". Mientras que una visita a Upton Park era una de las experiencias fundamentales del fútbol inglés, es difícil imaginar que podamos llegar a decir lo mismo del estadio olímpico de Londres, al menos en un futuro cercano. Teniendo en cuenta la sensación que se le ha quedado a Freddie tras el cambio, y todo lo que se ha dicho y escrito en los últimos meses, West Ham parece amenazar con acabar alejando a muchos de sus seguidores tradicionales de clase trabajadora con sus pretensiones de grandeza empresarial. Ha dejado de representar a la vieja escuela de East London y puede que tampoco atraiga tanto a los clanes de East End que constituían su principal apoyo.

Todavía tendremos que esperar para ver si todo esto significará la transformación inminente de la base de seguidores del West Ham. Puede que eso sea lo que la vicepresidenta Karren Brady quiso decir al hablar de cambiar de imagen, ahora que la demografía de Stratford está más próxima a los valores de las marcas de moda que a los de Green Street y Upton Park. Mientras el estadio olímpico de Londres todavía espera a que le llegue su momento, quién sabe cómo será el club cuando eso suceda. Mientras tanto, los seguidores del West Ham tienen estas fotos para acordarse de cómo fue su club, y para invocar los recuerdos de los pubs, cafeterías, canciones, risas, pequeños rituales y su antiguo hogar en el distrito E13.