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Paul Durand-Ruel, el dealer al que le debemos el impresionismo

El arte no se movió por sí sólo...
19.11.17
Paul Durand-Ruel, retrato por Auguste Renoir.

Nacido en París, Francia, el 31 de Octubre de 1831, Paul Durand-Ruel se convirtió en la figura que introdujo el mundo al impresionismo. Él estuvo relativamente expuesto al arte desde pequeño ya que su padre tenía una tienda de materiales de arte y, por aparte, vendía y prestaba pinturas para tener un ingreso extra. En el cuarto donde creció Durand-Ruel iban las pinturas menos populares, aquellas que eran más experimentales. Estas obras lo acompañaron durante su infancia y tuvieron un gran efecto en él. Para cuando conoció a Monet, Degas, Sisley, Cassatt y Renoir, el nuevo dealer ya estaba listo para apostarles a su obra moderna que rompía tradiciones y paradigmas.

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Durand-Ruel estaba tan comprometido y convencido de que apostarle a estos artistas era una buena idea que, a lo largo de su carrera como dealer, compró 1,000 obras de Monet, 1,500 de Renoir, 800 de Pissarro, 400 de Sisley, 400 de Cassatt y 200 de Manet.

Durand-Ruel les brindó apoyo financiero y moral a sus artistas y cuentan que hasta se ocupaba de cubrir sus gastos médicos y de manutención. En ocasiones su apoyo moral tenía más valor ya que cuando los artistas se desesperaban al ver que a los coleccionistas franceses no les gustaban sus obras, Durand-Ruel se encargaba de motivarlos diciéndoles que la adversidad que enfrentaban les enseñarían las mejores lecciones.

Ballettprobe, Edgar Degas (1873)

Esta misma adversidad fue sentida por el mismo dealer quien era criticado fuertemente ante la elección de obra que vendía. Su estrategia para comenzar a vender obra del impresionismo fue promocionando primero obra de los artistas de la generación de 1830, aquellos artistas de la escuela de Barbizon. Durand-Ruel consideraba a los impresionistas como sucesores de esa generación y en las exhibiciones que tenía de arte francés en Londres, durante la guerra Franco-Prusiana, comenzó a incluir obra de Monet.

Gradualmente, el dealer incluía más obra de los impresionistas en las exhibiciones de obra de artistas más establecidos tales como Corot, Delacroix, Rousseau y Millet.

Durand-Ruel tenía mucho éxito vendiendo obra de los artistas de la escuela de Barbizon pero se encontraba con dificultades al momento tratar de generar interés para los artistas del impresionismo.

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La crisis de 1870 dejó al dealer casi en bancarrota, sin embargo la crisis ni las críticas que recibía por apoyar a estos artistas nunca lograron que él dejara de apoyarlos económicamente. El estrés financiero lo obligó a deshacerse de obras de su propia colección (obras por Delacroix, Corot, Courbet y Millet). En una ocasión que intentó de ofrecer obras al banco como garantía para un préstamo, éste únicamente le ofreció darle dinero por el valor de los marcos.

Le Grand Canal, Claude Monet (1908).

En 1886, James Sutton de la American Art Association le invitó a viajar a Nueva York (con todos los gastos pagados) a organizar una exposición de la obra de los impresionistas. El dealer cruzó el atlántico cargando más de 40 cajas que guardaban 300 obras para mostrarlas en la ciudad que después se convertiría en la capital del arte moderno y contemporáneo.

La artista americana, Mary Cassatt, introdujo a Durand-Ruel con los coleccionistas americanos de la alta sociedad quienes se convertirían en clientes fieles y con influencias que compartirle. Los americanos empezaron a unirse a la moda y para principios del siglo 20, cualquier americano con interés en el arte tenía que tener obra de los impresionistas en su colección.

Las habilidades de persuasión y de negocio que tenía Durand-Ruel le facilitaban vender obras a precios altos que le permitían seguir con su profesión. Por ejemplo, él vendió una obra de Degas que había comprado por 1,000 francos en 30,000 francos.

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Durand-Ruel estaba contento de haber logrado ser aceptado por los americanos y pensaba que ellos eran de criterio amplio, menos cerrados que los coleccionistas franceses. Por supuesto que su aspecto de un hombre francés burgués y elegante lograba transmitir cierta seguridad a los nuevos coleccionistas americanos de que la obra que él les ofrecía era de valor y seguiría creciendo en valor conforme pasaran los años.

Los Rockefellers se sumaron a su lista de coleccionistas americanos y en 1888, Durand-Ruel se sintió con la seguridad de abrir su galería en la quinta avenida en Manhattan, misma que duro operando por varias décadas. La galería tiene registro de que se vendieron al menos 12,000 obras durante su operación.

Brücke von Hampton Court, Alfred Sisley (1874).

El francés utilizaba tácticas de venta interesantes para que la obra se viera aún más atractiva para clientes potenciales. En 1900, él abrió las puertas de su apartamento al público en general, recibiendo a coleccionistas, para que vieran lo bien que las obras se veían montadas en las paredes de su apartamento y así ellos mejor se pudieran imaginarlas montadas en las paredes de sus casas o departamentos. En ocasiones, les ponía marcos antiguos a las obras más modernas y las posicionaba cerca de muebles clásicos para mostrarle a los clientes de gusto clásico que la obra contemporánea se acomodaría bien en su espacio.

Los franceses eventualmente aceptaron las obras de los impresionistas y fue en 1892 que el Museo de Luxemburgo adquirió la primera pintura impresionista del pintor Renoir.

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es un ejemplo de un dealer que cree firmemente en el talento de sus artistas y su pasión por compartir el arte que le apasiona le lleva a, no solamente a lograr sus objetivos de negocio, sino dejar huella en la historia del arte.

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