El Frankenstein que son los Warriors, y la anatomía de una dinastía
© Kelley L Cox-USA TODAY Sports
finales nba

El Frankenstein que son los Warriors, y la anatomía de una dinastía

Los Warriors son el monstruo que aplasta, en la apariencia de que camina a medio gas. Es el Godzilla que no se ha dado cuenta que atrás, con el simple coleteo de su andar, ya arrasó una ciudad.
13.6.17

A lo largo de mi vida tengo este sueño recurrente en el que siento, más allá de la duda, que todo valió madres. Varias veces la historia trata sobre esta mañana donde ha habido avistamientos de OVNIs en todo el mundo y uno de estas gigantescas naves está frente a mi y escucho a alguien gritar en la radio que ese 'era ya un secreto que no podía ser escondido por el gobierno'. En otras ocasiones han sido helicópteros descendiendo lentamente, su caída libre detenida por el movimiento de las hélices.

Publicidad

Afortunadamente, nunca había tenido esa sensación en el mundo consciente sino hasta la noche del 12 de junio del 2017 cuando los Golden State Warriors se coronaron campeones de la NBA por segunda ocasión en tres años. Si mis peores miedos se materializan, este es el inicio de una dinastía que sólo puede ser destruida por una serie de eventos tan aleatorios, como los que le dieron su origen.

1. Steph Curry: La cabeza

Los Warriors están en una posición envidiable en absolutamente todos los frentes y nadie se ve siquiera cerca. Todo empieza con Curry -quien fue seleccionado sexto en el draft de 2009-, y su contrato. Cuando en el 2012, Stephen Curry firmó una extensión de contrato de cuatro años y 44 millones de dólares, promediar 11 millones de dólares siendo un guardia joven con mucha promesa pero que se lesionaba constantemente en sus primeros años sonaba como un transacción lista para ambas partes. Aunque los Warriors iban en ascenso, todos suponían que el futuro inmediato le pertenecía a los San Antonio Spurs y al Oklahoma City Thunder.

Y es que nunca nadie había ganado un campeonato con una estrella cuya principal habilidad era el tiro exterior. Era algo que iba contra todo sentido común. Los Warriors tenían la cabeza. Ahora necesitarían el motor y el corazón. Afortunadamente para ellos, ambos llegarían en el draft del 2012.

2. Klay Thompson: El corazón

La ficha sobre Klay Thompson en el sitio de NBA Draft el año que fue seleccionado, señalaba en ese 2012, que el jugador que más se le asemejaba era Marco Belinelli, un tirador italiano que tuvo una carrera regular en la NBA. Con la selección número 11, poco se esperaba de Thompson, cuyo tiro casi tan letal como el de Curry les valió a ambos el mote de los Splash Brothers, y además, su defensa no sólo lo diferenciaba de su hermano simbólico, sino que lo hacia vital.

Curry, aunque un jugador ofensivo trascendente, nunca se distinguió por ser un baluarte defensivo, a diferencia de Thompson, quien tiene la capacidad para cubrir al guardia más rápido en el perímetro o al jugador más fuerte dentro de la pintura. El trabajo que le hizo a Kevin Love en las Finales de este año es muestra de ello. Otra de las razones que hace único a Thompson (y compatible con Curry) es su capacidad de ser un leviatán ofensivo: en las Finales de Conferencia del año pasado sacó prácticamente solo a su equipo de una desventaja de 3-1 frente al Oklahoma City Thunder, con una actuación ofensiva histórica. En un juego de diciembre pasado tuvo la nada despreciable cantidad de 60 puntos en menos de tres cuartos; con 29 minutos tirando 21 de 33, 8 de 14 en triples y 10 de 11 en tiros libres. Klay no necesita el balón para ser efectivo, pero si su equipo lo necesita, él es capaz de sacarlos. Thompson era el corazón, pero el motor es Draymond Green.

3. Draymond Green: El motor

Si de Thompson no se esperaba gran cosa, mucho menos de Draymond Green, quien fue seleccionado en el #35 del Draft, en la segunda ronda. Debido a su altura, originalmente jugó la posición de delantero bajo, sin embargo el equipo descubriría poco a poco que su extraña combinación de versatilidad y fuerza le permitirían ocupar cualquier lugar dentro de la delantera. Es decir, ambas posiciones de delantero y la de centro pequeño, justo como la revolución posicional que se gestando en la liga. Green es tanto beneficiario como pionero de esta innovación.

Si bien la habilidad de tirar el triple es lo que ha diferenciado a los Warriors del resto de la liga, es Green quien secretamente hace que todo sea posible. Es un centro capaz de armar la ofensiva del equipo como guardia; su tiro exterior es lo suficiente bueno como para sacar a los jugadores grandes de la pintura y hacer la ofensiva más dinámica. Si hablamos del dinamismo de Thompson, Green es capaz de llevarlo al siguiente nivel. Es el líder inequívoco durante estas circunstancias; ladrando indicaciones para el resto del equipo, capaz de tomar cualquier asignación en la cancha, bloqueando y reboteando. Si Dennis Rodman hubiera tenido un tiro exterior y capacidad de armar el juego, apenas así podrías medio describir el extraño juego de Green.

Publicidad

En 2014, Thompson firmó una extensión de contrato por cuatro años y 68 millones de dólares, mientras que Green hizo lo propio por cinco años y 85 millones de dólares. Ambos contratos fueron lo máximo pagable en el momento. Retrospectivamente, estos contratos, por la cantidad en que fueron firmados y por el momento en que fueron firmados serían parte de las situaciones únicas e irrepetibles que forjarían la dinastía de los Warriors.

4. Steve Kerr: El esqueleto

Cabeza, motor y corazón ¿cómo logras que trabajen en perfecta armonía? Con un gran entrenador que logre la cohesión de todas las partes del cuerpo.

En 2014, Kerr aceptó firmar contrato como coach de los New York Knicks, reuniéndolo con su antiguo entrenador Phil Jackson. A pesar de que Kerr no tenía experiencia como entrenador profesional, la experiencia ganando campeonatos con dos de los mejores entrenadores de la historia (el previamente mencionado Jackson en los Bulls y Gregg Popovich en los Spurs), sumado a su trabajo en dirección general, lo hacían uno de los candidatos más atractivos en toda la liga.

Mark Jackson, antiguo entrenador de los Warriors, había cambiado la cultura del equipo y los había convertido en una potencia defensiva. Sin embargo, su ofensiva, particularmente considerando las piezas del equipo, era deficiente. Cuando despiden a Jackson, uno de los trabajos más solicitados de la liga estaba abierto. Lamentablemente para Kerr, él no podía aplicar para este pues ya tenía trabajo.

Publicidad

¿O sí podía? Cuando Kerr pide que mejoren la oferta de 13.2 millones por tres años, Jackson declina y Kerr, mejor tirador de triples en porcentaje en la historia, tenía el pretexto perfecto para ser el entrenador del equipo que lideraría la nueva revolución de los triples en la liga.

Kerr llegó al equipo en la temporada 2014-15 y el efecto es inmediato. Cuando David Lee, delantero de poder del equipo y All-Star en la temporada anterior, se lesiona, es Kerr quien promociona a Green como titular y da rienda suelta a las nuevas posibilidades que traía. Cuando Lee regresa de la lesión, Kerr decide continuar con su instinto y el resto es historia. Los Warriors ganaron 67 contra 15 perdidos y se terminarían coronando campeones en seis juegos frente a unos Cavs con Kyrie Irving y Kevin Love lesionados.

La temporada 2015-16 ha sido lo suficiente analizada en el último año en diferentes medios. No sólo rompieron el record de victorias con 73 victorias y 9 derrotas, sino que también fueron el primer equipo en la historia en perder una serie de Finales después de ir ganando 3 a 1.

5. Kevin Durant: La adrenalina

Cabeza, corazón, motor y armonía no pudieron contra el mejor jugador de la NBA y uno de los tres mejores jugadores de la historia. Los Warriors sabían que estuvieron tan cerca de repetir salvo por una de las actuaciones más memorables en la liga. Este era un riesgo que no podían volver a correr. Pero ¿cómo contrarrestas el poder del mejor jugador de la liga? La respuesta era sencilla: firmas al segundo mejor de la liga. Firmas la adrenalina, el plus que lleva a toda esta hermosa anatomía a ir dos pasos más allá en el momento clave.

Kevin Durant había jugado nueve años en el Thunder de Oklahoma City, donde su equipo perdió las finales del 2011-2012 ante el Heat de LeBron y ganó el premio al Jugador Más Valioso en la temporada 2013-2014. Fue parte, junto con Russell Westbrook, de una de las mancuernas más potentes en toda la liga, una que fue constantemente criticada y analizada debido a la incertidumbre de dos jugadores que necesitaban el balón para prosperar.

Publicidad

Durant firmó contrato con los Warriors un 4 de julio del 2016. La construcción salarial del contrato tan bajo como el que había firmado Curry, aunado a que los contratos de Thompson y de Green fueron firmados antes de que se elevara el tope salarial en la liga, pusieron a los de Oakland en una posición históricamente única y envidiable para firmar a este talento trascendental. Como ha acontecido constantemente con los Warriors, la suerte estuvo de su lado.

Cuando Durant pisó la duela con los Warriors fue como darle las llaves de un arsenal nuclear a los asesinos ninjas más poderosos del mundo. No era algo que realmente necesitaran, pero con ellos se volvían prácticamente invencibles.

El lamento común cuando una estrella se une a un equipo repleto de talento es como sufrirán sus números. La creencia es que al no tener el protagonismo en el equipo y no tener todos los balones, sus estadísticas pueden declinar al grado que deje de considerársele una estrella y por ende pierda popularidad, oportunidades de patrocinio y grandes contratos.

Los Warriors no sólo no tenían ese problema, pues independientemente de su cultura ganadora, su ofensiva está lo suficientemente bien trabajada para permitir que Durant, Curry y Thompson brillen constantemente.

Durant es probablemente el anotador más puro y natural en la historia de la liga, sin embargo, fue sólo hasta que fue parte de un gigante de la naturaleza, en cuanto a ofensiva, que pudimos apreciar cuan completo es como jugador. Su envergadura de 2.25 metros aunada a su velocidad y capacidad atlética, perturban eficientemente a casi cualquier ofensiva.

Publicidad

La alineación de la muerte, que anteriormente contaba con un jugador tan talentoso como Harrison Barnes, ahora subía de categoría. No era justo para la liga. No era justo para nadie.

Un Frankenstein para varios años… y tíulos

Antes de que empezaran las Finales, pensaba ilusamente que contar con el mejor jugador de la liga, sería suficiente para desbancar a un equipo con talento históricamente trascendente. Cinco juegos después de las Finales, donde los Warriors arrollaron a los Cavs y antes de eso, a lo mejor que tenía que ofrecer el Oeste, ya no estoy seguro de nada. Los Warriors son lo suficiente jóvenes para ganar más campeonatos y están, en cuestión de tope salarial, armados como para que no les salga carísimo el chistecito.

La conjunción de todas estas partes virtuosas ha creado un monstruo. Un Frankenstein que ha señalado la vanguardia del basquetbol en el mundo, y que en este momento, no tiene competencia de ningún tipo. El monstruo aplasta, siempre dando la apariencia de que camina a medio gas. Es el Godzilla que mientras camina, no se ha dado cuenta que atrás con el simple coleteo de su andar, ya arrasó una ciudad.

Justo como en mis sueños, cuando veo a las naves extraterrestres a punto de conquistar la Tierra y me resigno a que no hay nada que hacer, es igual a lo que siento al ver el ascenso de estos Warriors.

Destruyeron sin chistar a los Blazers, Jazz y Spurs, barriendo cada una de sus series. Los Cavs, probablemente uno de los mejores equipos ofensivos en la historia, si acaso les hizo un juego y en su camino destruyeron la carrera y reputaciones de Deron Williams y Kyle Korver. El grado de daño que lograron sobre estos Cavs es tan grande que se rumora que LeBron podría volver a dejar el equipo.

Pero estos Cavs, no son los únicos. Nadie en la liga ha resuelto a los Warriors y por más que me duela aceptarlo, parece serán años antes de que alguien logre hacerlo, con todo y que la NBA sea tan impredecible como casi ninguna otra liga.

Sí no eres su fan, no queda de otra más que estar a su merced. Porque llegaron para imponer su voluntad por un rato. Salve nuestros gobernantes supremos (la rebelión se levantará… algún día, aparentemente no pronto).