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medioambiente

El clima extremo provocó el año pasado cerca de 20 millones de desplazados en el mundo

El nuevo informe del Consejo Noruego para los Refugiados, determina que las posibilidades de que se produzcan desplazamientos humanos por culpa de desastres naturales en todo el mundo, se han multiplicado un 60 por ciento en las últimas cuatro décadas.
24.7.15
Imagen por Omer Saleem/EPA

Las catástrofes naturales extremas, como inundaciones, tormentas y terremotos desplazaron a casi 20 millones de personas en 2014, según ha concluido un nuevo informe del Consejo Noruego para los Refugiados (CNR).

Desde 2008, alrededor de 26 millones de personas al año se han visto obligadas a dejar sus hogares debido a los desastres provocados por peligros naturales. La cifra arroja una ecuación perturbadora: cada segundo, se desplaza un persona en el mundo.

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Sin embargo, la Madre Naturaleza no es el único factor al que hay que culpar por la severidad de la crisis. A menudo, el tiempo o los terremotos no son peligrosos en sí mismos, sino cuando se combinan con hogares pobres, infraestructuras precarias y zonas con una elevada densidad de población. Entonces es cuando los daños a la vida y a la propiedad se disparan inmensamente.

"Una inundación no es un desastre en sí mismo, sus consecuencias catastróficas se producen cuando la gente no está preparada ni protegida en el momento en que ésta se produce", señalaba Jan Egeland, secretario general de CNR, en un comunicado. CNR es una fundación independiente que se concentra en proteger los derechos de los refugiados y de los desplazados internos a través de la distribución de ayuda y el asesoramiento.

Actualmente la población global tiene un 60 por ciento de posibilidades más de ser desplazada por culpa de un desastre natural que hace 40 años. Hay múltiples razones, sin embargo los autores del informe señalan que la rápida urbanización y el crecimiento de la población en lugares de riesgo eran las claves que explicaban la repentina vulnerabilidad.

"La población urbana en países desarrollados se ha multiplicado un 326 por ciento desde 1970", escribió la autora Michelle Yonetani en un informe. "Este veloz crecimiento ha sido, en gran parte, cero planeado y precariamente gobernado, lo que ha creado unas condiciones de gran exposición y mayor vulnerabilidad".

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Yonetani y sus co-autores recaban información desde un amplio espectro de fuentes, entre las que se cuentan gobiernos varios, Naciones Unidas, organizaciones sin ánimo de lucro y e informes periodísticos.

En concreto, los desastres naturales relacionados con inundaciones fueron los que tuvieron un mayor impacto: solo el año pasado, provocaron el desplazamiento de más de 17.5 millones, mientras que desastres geofísicos como los terremotos fueron responsables de dejar a 1.7 millón de personas sin hogar.

Según el Panel Intergubernamental por el Cambio Climático (IPCC), el aumento de los niveles de emisión de los gases de efecto invernadero en la atmósfera provocará un aumento de las temperaturas globales e incrementará el riesgo de que se produzcan sequías más severas y tormentas más furibundas, como ciclones tropicales de vientos elevadísimos, un aumento de la densidad de agua en el monzón asiático y, posiblemente, mayor violencia en las tormentas de latitud media.

El informe del CRN señala que 1998 fue el año en que se registró el número más alto de desplazados — no casualmente, el año en que se desató el huracán El Niño — lo que supone una advertencia para las poblaciones del centro y del este tropical del Pacífico.

Las formaciones como El Niño son fenómenos naturales que, normalmente, se producen cada 7 años y que pueden cambiar las condiciones del tiempo drásticamente por todo el mundo. Actualmente, los requisitos que se exigen para su formación, se cumplen en el Pacífico, y muchos científicos creen que este año podría acoger el huracán más violento registrado nunca. También se ha identificado que los fuegos incontrolados que han surcado el territorio que va de California a Alaska y las fuertes tormentas caídas en California, son factores poderosamente relacionados con el advenimiento del huracán.

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Kristie Ebi, una profesora del departamento de Salud de la Universidad de Washington, se dedica a estudiar los impactos del cambio climático y cómo preparar a los países para combatirlo. Ebi ha abordado en su investigaciones los acontecimientos más extremos. Según ella:

"En los últimos años ha habido un gran cambio en cuanto al tratamiento de riesgos y a la adaptación el cambio climático; ambos han seguido caminos paralelos", declaró Ebi a VICE News. "Ahora mismo estamos observando la influencia del cambio climático en los desastres que podrían producirse en el futuro y en cuán intensa podría ser esa influencia".

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En 2001 el informe del IPCC dispuso que el calentamiento global podría provocar un aumento del nivel del mar. Entonces se cifró un crecimiento de los 0.11 a los 0.77 metros en 2100. Solo eso podría desencadenar inmensas inundaciones, fenómenos capaces de sumergir ciudades costeras por completo. Muchas ciudades de costa tienen sus hospitales y otras dependencias para la prevención de desastres ubicadas en lugares muy cercanos a la costa, según apuntó Ebi. "En muchas islas del Pacífico los hospitales están en las zonas costeras. Y si uno observa las previsiones a largo plazo de aumento de nivel del mar y de incremento de la violencia de las tormentas… No queda otra que cambiar esas infraestructuras de sitio".

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El CNR suscribe que un plan de infraestructuras inteligente será crucial. Los autores del informe descubrieron que en Chile, que cuenta con uno de los mayores números de desplazados desde 2014 debido a un terremoto mar adentro que alcanzó los 8.2 puntos en la escala de Richter, la inversión en la prevención de desastres y en preparación ha tenido unos resultados espectaculares. Alrededor de 970.000 personas tuvieron que abandonar las poblaciones costeras en respuesta a la amenaza de tsunami que provocó el temblor. La mayoría pudieron volver a casa al día siguiente.

Asia es el continente donde reside el 60 por ciento de la población mundial. Claro que su porcentaje de desplazados es mucho mayor: en 2014 concentró al 87 por ciento de los desplazados mundiales. En términos de índice total de desplazados, China, India y Filipinas son los tres países que lideran la clasificación mundial, tanto en 2014, como en el periodo que va de 2008 a 2014.

Por su parte, Europa ha doblado su promedio de desplazados en los últimos 7 años, que ha alcanzado los 190.000. Los desplazados europeos proceden, en su mayoría, de las inundaciones padecidas en los Balcanes.

El vínculo entre las condiciones climatológicas extremas y el cambio climático también ha demostrado algunas consecuencias inesperadas. Daniel Chapman, licenciado por la Universidad Ahmerst de Massachussets que trabaja en el departamento de Psicología y de Ciencias Cerebrales, ha descubierto algo perturbador. Según Chapman vincular las condiciones extremas y el cambio climático en situaciones en que se apela a la ayuda humanitaria puede provocar que algunas personas, especialmente aquellas que son escépticas con el cambio climático, tengan una percepción desfavorable de los desastres naturales y de sus víctimas.

"Si bien es cierto que cada vez se está investigando más científicamente el vínculo entre las tendencias al desastre natural y el cambio climático, una vez se ha producido el desastre resulta muy difícil, sino imposible, asociarlos a ambos de manera fidedigna".

Por lo tanto, añadió: "Si el objetivo de una población es conseguir mayor ayuda humanitaria, quizá no sea buena idea relacionar un desastre con el cambio climático".

Sigue a Esha Dey en Twitter: @deyesha