Neil Young es una leyenda y puede hacer lo que se le de la gana
Foto: Aaron Harris / Stringer

Neil Young es una leyenda y puede hacer lo que se le de la gana

Con el disco perdido de Young 'Hitchhiker' a punto de lanzarse, tomamos un momento para apreciar a la legendaria estrella de rock y su increíble racha de éxitos a mediados de los 70.

Después de que Neil Young dejara la playa en el 74, y de alguna manera hiciera Zuma y The Night en el 75, grabó un pequeño álbum acústico en agosto de 1976 llamado Hitchhiker. El disco se produjo durante una extensa sesión de dos años en la que Neil y su productor, Dave Briggs, se fueron de retiro a los estudios Indigo Ranch en Malibu para grabar. Sólo lo hicieron en lunas llenas, porque cuando eres famoso y talentoso puedes clavarte en trips de este tipo sin perder la inspiración. Young estaba en medio de una seria racha de éxito, por lo que se le permitió hacer madres extrañas como grabar sólo en lunas llenas y cosas así. Con la ayuda de alcohol, mota y cocaína, Neil, Briggs, y el ingeniero John Hanlon, se pusieron en marcha para grabar diez nuevas canciones que Young había estado cultivando durante anteriores sesiones de luna llena. El disco finalmente está viendo su lanzamiento ahora, 41 años después.

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Normalmente, un álbum acústico inédito no es más que un robo de dinero –una forma fácil de hacerte un buen cambio con base en algunos fans medio obsesivos. Cuando Warner Music Group adquirió a Reprise Records y anunció el lanzamiento de Hitchhiker, todo pareció un intento astuto de Young por buscar recuperar algo de ese billete perdido en Pono. (Este es un excelente momento para recordarte que ya nadie se preocupa por la música y por el justo precio de $400 dólares más $10 ó $25 por disco, te perdiste la oportunidad de guardar un Pono en la bolsa de tu pantalón junto a tus chicles, dinero y esas cosas, porque al parecer la apreciación por el audio de alta fidelidad está muerta). Pero al oír los primeros guitarrazos de "Pocahontas" de Hitchhiker a través de las bocinas, queda inmediatamente claro que esa sesión acústica es un disco especial –lo cual nunca debió haber estado en duda teniendo en cuenta que se produjo durante la época dorada de Neil Young.

Y estas pequeñas, íntimas y feroces rebanadas de canciones acústicas son precisamente lo que hace que Hitchhiker no sólo sea un artefacto de adoración y un rompecabezas por resolver para los fans de Neil Young, sino que es un buen momento para que el oyente promedio pueda disfrutarlo (qué lástima que ustedes, millennials niños índigos, no puedan experimentarlo a través del inmersivo sonido surround de un Pono). Young pretende que las canciones de Hitchhiker funcionen como un todo cohesivo, y logra este sentimiento, no a través de melodías o temas líricos, sino a través de la estética de un tipo con una guitarra (y ocasionalmente un piano) cantando algunas canciones en un cuarto. Por supuesto, el efecto de cualquier disco con "Pocahontas" y "Powderfinger" como sus salvas de apertura, es un evento especial, pero imagino que el impacto de este álbum ha cambiado drásticamente desde que hemos podido escuchar todas estas canciones (dos en especial) en otros contextos del disco.

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Estos dos tracks, "Hawaii" y "Give Me Strength", son el verdadero regalo para los intransigentes de Neil Young. Ambos fueron inéditos, y el primero, por lo menos, ha entrado inmediatamente en el canon de grandes canciones de Neil Young. "Hawai" comienza con una risa traviesa y un murmullo –seguro había conseguido yeyo del bueno– antes de descender hasta un riff que suena como a los primeros pasos de Townes Van Zandt. El coro no es más que un "Hawaiiiiiiii" medio aullado, que es una de esas cosas que nadie debería ser capaz de lograr. Pero parte del talento de Neil Young ha estado en siempre llevar a cabo esas ideas como si tuvieran sentido, una confianza derivada seguramente de una carrera hecha en base a pararse a mitad de la calle a cantar después de inhalar helio.

Young saca una armónica para "Human Highway", que es tanto una tremenda canción como el título de una película extrañamente hecha por Neil en 1982. La dirigió bajo el nombre de Bernard Shakey –una vez más, probablemente hubo yeyo del bueno de por medio– y logró que Dennis Hopper y los tipos de Devo actuaran en ella. "Human Highway" la canción es más buena. Viene del Comes of a Time de 1978, que es un retorno a la forma por parte de Young. Se regodea en el folk agudísimo de sus primeros LP's, un sonido del que había comenzado a alejarse cuando grabó con Crazy Horse.

Mientras que Hitchhiker es una adición encantadora a una discografía legendaria, la alegría verdadera está en su tracklist y cómo está formado. Debido a que estas canciones –a excepción de las mencionados "Hawai" y "Give Me Strength"– aparecen en varios discos de Young entre 1977 y 2010, Hitchhiker funciona tanto como un "acuérdate de…", como un disco propio por sí sólo.

"Captain Kennedy" te recuerda revisitar Hawks & Doves de 1980, el álbum más corto de Young con sólo 27 minutos. Dos años más tarde, emergió con Trans, un disco en vocoder que en 1982 sacó de onda a sus fans, pero que hoy sería bien recibido si Frank Ocean lo lanzara como secuela de Blonde. Hitchhiker sirve, sobretodo, como un recordatorio de que Neil Young es nuestro mas grande rockstar viviente (Lo siento Bruce Springsteen, y como tal, mi papá también). Claro, lanzó un disco en vivo en 2016 que dura justo 100 minutos, y cuenta con sonidos de animales y de la naturaleza –una idea que chance le funcionaría mejor a algún beatmaker puestísimo en su sala, tal vez– y su revolucionario dispositivo de almacenamiento de música fue un retroceso tecnológico, pero artistas como Neil Young se recuperan siempre de esta clase de diversiones y proyectos secundarios. Siempre vuelven, a menudo con un pequeño regalo como Hitchhiker. Cuando eso sucede, todas las otras cosas sólo añaden al encanto.

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