¡Alerta! Hay una epidemia de gente confesando los secretos más oscuros y sucios del indie

"Una de mis ex novias me puso el cuerno con uno de los de Zutons".
6.4.16

Años atrás, como la mitad de los dos miles, esa época donde tu valor como persona era determinado dependiendo de la cantidad de parches que tenía tu blazer, me colé al venue Astoria con el único propósito de tener frente a frente a mi ídolo del momento: Carl Barât de The Libertines. Lo encontré parado ahí, como una portada brillosa de NME que había cobrado vida. Uno de sus brazos recargado sobre la pared, y una pequeña mancha de polvo blanco bajo una de sus fosas nasales. Caminé hacia él mientras las palabras salían de mi boca con cada uno de mis pasos, confesando mi inmortal y eterno amor. Trató de escapar lo más rápido posible, obviamente, pero no sin antes presionar una armónica—que estaba rellena de sábanas para forjar—en mi húmeda y puberta mano.

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Esa armónica ahora está guardada en una caja junto con un otras cosas polvosas en mi clóset, como cualquier otro souvenir de aquellos días del indie que yo, y muchos otros, hemos dejado atrás. Esto encaja perfectamene en la misma charola metafórica de Faceparty, camisetas de unicornios bebés, zapatos picos de cuero y cortes de pelo como los de Horrors— ese oscuro período entre el 2001 y "Sex on Fire" de Kings of Leon que nunca pensé que sería recordado.

Sin embargo, ha pasado ya bastante tiempo, así que podemos recordar nuestros sucios secretos del indie con cierta afición y nostalgia. A principios de esta semana, logramos que Jhonny Borrel— el hombre de los pantalones blancos y cantante de Razorlight— narrara la historia definitiva de la música indie en Landfill. Mientras nosotros intentábamos revivir el pasado del indie en honor a la memoria, simultaneamente la nostalgia invadió a los usuarios de Twitter, quienes empezaron a soltar sus propias y oscuras confesiones con respecto al tema.

Y luego, el día de hoy, una ola enorme de confesiones empezaron a nadar bajo el hashtag #indieamnesty, el cual fue provocado por un tweet de Rowan Martin de The Rhythm Method. Aquí abajo dejamos nuestras confesiones favoritas:

Once taught Luke Kook to play 'Brimful Of Asha' on an acoustic guitar, at a party in Camden #indieamnesty

— Clive Martin (@thugclive) April 6, 2016

#indieamnesty I once had a polyphonic ringtone of Don't Look Back Into The Sun

— Wile E Kouyaté (@tomvictor) April 6, 2016

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Started fights on NME chat #indieamnesty

— JC (@Jonnyishh) April 6, 2016

i stole a cardboard cutout of black rebel motorcycle club from outside cardiff barfly with a girl i met on faceparty #indieamnesty

— emma garland (@emmaggarland) April 6, 2016

Went back to Pete’s flat then freaked out when everyone started doing heroin, my dad had to pick me up #indieamnesty https://t.co/JZaP3euuh0

— Sam Wolfson (@samwolfson) April 6, 2016

Tried to discourage Luke Kooks from pushing a television out of the first storey window of a Travelodge in, iirc, Peterborough #indieamnesty

— Josh Hall (@JoshAJHall) April 6, 2016

When xfm got bought by capital a friend & me held a candlelit memorial in our classroom & our form tutor came and yelled at us #indieamnesty

— Never Kiss a Torah (@Flossieraptor) April 6, 2016

Age 16, interviewed the Magic Numbers moments after having done poppers for the first time #indieamnesty

— Laura Snapes (@laurasnapes) April 6, 2016

An ex-girlfriend cheated on me with a Zuton #indieamnesty

— Sean (@SeanPStanley) April 6, 2016

i was infatuated with luke kooks until i saw him try to set a fedora on fire onstage for 5 mins, but it was flame resistant #indieamnesty

— Bo Rocha (@borocha) April 6, 2016

Was in the coral #indieamnesty

— Bill Ryder-Jones (@BRyderJones) April 6, 2016

Y eso logramos obtenerlo solo rascando la superficie. Si alguna vez usaste un blazer de pana, seguiste el tour de The Pigeon Detectives, o te besuqueaste a alguien de The Automatic, haz algo decente y deja que todo el mundo en el internet se entere. Este es un lugar seguro— estamos todos juntos en esto.

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