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Entrevistamos a Jon Hopkins

Jon Hopkins no es una Universidad privada de la costa atlántica norteamericana, es un maestro de la producción de música electrónica.
12.11.14

Antes del año pasado, el nombre Jon Hopkins sonaba más a universidad privada de la costa atlántica norteamericana que a música electrónica, hecho que cambiaría con el lanzamiento de Immunity, su cuarto álbum.

Jonathan Julian Hopkins es un maestro de la producción. Lo supo su amigo Leo Abrahams, guitarrista de Imogen Heap, quien lo introdujo a Brian Eno cuando apenas tenía 23 años. Lo supo el mismo Eno, quien lo convocó para tocar el teclado en su Another Day on Earth, y con quien estableció una relación personal y profesional substancial, colaborando en proyectos como la producción del Viva la Vida de Coldplay, el cual ganaría el Grammy como mejor álbum de rock del 2009. También lo supo King Creosote, con quien colaboró en el hermoso Diamond Mine (nominado al Mercury Prize en el 2011). Lo supieron Massive Attack, Herbie Hancock, David Holmes, Chris Coco y otros con quien Hopkins ha colaborado. A quienes nos tomó más tiempo fue a nosotros, a los nuevos fans, quienes debimos haber reconocido su genialidad, autenticidad y visión después de Insides, su tercer trabajo, lanzado bajo Domino Records. Un álbum, que, en el 2009, sonaba ya a 2014.

Y es que para Hopkins, el triunfo no fue coincidencia.

Su segundo álbum, Contact Note (2004), fue totalmente ignorado por la prensa. El pianista Inglés ha especulado que el silencio se debió a la falta de riesgo del disco, lo cual correspondió a que en el momento de la producción estaba muy ensimismado y no estaba prestando atención a lo que acontecía en el mundo musical, por lo que no estaba consiente de la manera en que otros artistas estaban desafiando sónicamente las composiciones. Lo cierto es que Hopkins probó el fracaso y con él, el pánico de la inestabilidad financiera, el mismo que lo llevó a ponerse saco y corbata para una entrevista en una oficina de L.A., a la que decidió no entrar a último minuto, cuando decidió que prefería la pobreza a la miseria que sentiría si tuviera que hacer algo diferente a su música.

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Pero la luz empezaría a iluminarlo en los próximos años. Hopkins empezó la colaboración con Creosote, se inició en la producción de bandas sonoras para películas como Monsters y se fue de tour con Coldplay, después de coproducirles su disco con Eno. Luego vino Insides y la gira del mismo, en la cual pisaría las pistas de baile y oiría los nuevos sonidos que fueron parte significativa de la inspiración para Immunity, su magnum opus, álbum que pariría cuatro años después.

Immunity es una narrativa, un viaje en varios sentidos. El primero y el más obvio, el viaje emocional de una noche de amigos, música y drogas, el cual fluctúa entre los sentimientos eufóricos, energéticos, a veces agresivos y oscuros de la primer parte del disco, y los pacíficos y melancólicos de la otra mitad, la cual comienza con las delicadas notas de piano de "Abandon Window". El segundo, un viaje a la mente de Hopkins, a lugares y momentos de sus años juveniles cuando exploraba diferentes estados mentales tanto con la música y la fiesta, como con la meditación y la hipnosis. Momentos que, forjados en su memoria, logró revisitar y recrear casi inconscientemente por medio de sus beats. Y el tercero, un viaje a su proceso creativo. El mismo que parte y termina con una sola premisa: el deseo de seguir su intuición. Con un umbral como "We Disappear," un aperitivo que abre el disco con el sonido de la puerta de su estudio cerrándose, Hopkins nos da la bienvenida a la dicotomía que define en gran parte, no sólo a su estilo, el juego entre sonidos orgánicos y texturas que envuelven y manipulan los mismos hasta mutar irreconocibles (como lo hace al jugar con el tono de su voz en la voz de "Open Eye Signal," su primer single de siete minutos), sino también parte de su pensamiento, su relación de amor y odio con la tecnología.

Hopkins empezó a tocar el piano a los 8 años, el mismo piano con el que lo entrenaron para ser pianista clásico y que aún guarda en una esquina de su estudio en Hackney, Londres. Es también el mismo piano que usó para grabar los ritmos de Immunity con los pedales. Y es que este es exactamente el ingrediente secreto de su sonido, su necesidad de empezar desde un punto que haga referencia a la realidad y su tendencia a manipularla hasta volverla abstracta. Aún así, Hopkins siente un tipo de aversión por la superficialidad y el acceso instantáneo que vienen ligados a la tecnología. Hopkins grabó todos sus sonidos en una versión del 99 de un programa llamado SoundForge en su viejo PC hasta que empezó a grabar bandas sonoras, y al necesitar más capacidad, se vio obligado a comprar un Macbook Pro y aprender a usar Logic. Ahora su proceso consta de grabar los sonidos de los instrumentos en vivo en Logic para luego abrirlos simultáneamente en SoundForge, el cuál le permite editarlos detalladamente. Sonidos que, luego, gracias al sistema que inventó, son grabados en Logic automáticamente, el cual ha aprendido a querer por la versatilidad de sus plug-ins, como el Altiverb, que usa para las reverberaciones, el PuigTec EQs, que, según él, les da riqueza, y el Decapitator, que les da una calidad más física.

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Hablamos con él sobre su proceso creativo y sobre su nuevo EP, Asleep Versions.

Vice: Has escogido temas muy interesantes de artistas como Four Tet, Moderat, David Lynch, Nosaj Thing y Purity Ring para tus remixes. ¿Cómo es este proceso de selección?

Hopkins: En general, he hecho remixes de gente que he conocido y de la cual soy fan. Música con la cual siento algún tipo de conexión. Los temas en los que he trabajado de estos artistas son temas que me apasionan.

La manera en que haces música es muy intuitiva. No sabes que beat va a llegar hasta que terminas el que estás haciendo en el momento. ¿El proceso creativo de tus remixes es similar o cómo se diferencia?

Sí, es igual con todo lo que hago. Me divierto mucho haciendo los remixes, se sienten como una colaboración. Tener los sonidos y las melodías de alguien como punto de partida, es muy inspirador. En general, nunca sé a donde voy a llegar cuando empiezo a trabajar en un remix hasta que he escuchado todos los sonidos separados y alguno de ellos hace que me llegue una idea a la mente. Entonces sí, todo se basa en seguir mi instinto.

¿Por qué sacar un EP con remixes de canciones de tu último álbum?

Este EP no es eso. Son nuevas grabaciones que hice en Islandia, basadas en pedazos del álbum. Supongo que las podrías llamar exploraciones adicionales de estos tracks. Por ejemplo, la versión original de "Open Eye Signal" fue construída alrededor de tres elementos centrales: la percusión, el sintetizador y el sonido del coro. La versión de Asleep Versions, toma el sonido del coro, el cual hice grabando mi propia voz y poniéndola en muchas capas a las que les manipulé el tono y luego procesando el resultado, y usa este sonido final como la base para una pieza completamente nueva, ignorando el sintetizador y la percusión. El resultado es otro mundo diferente al original.

Has mencionado que parte de las razones por las que Contact Note, tu segundo álbum, no fue reconocido, fue porque no fue lo suficientemente arriesgado. Y dijiste que esto pasó porque no estabas oyendo mucha música en ese tiempo. Tu vindicación empezó con Insides, un álbum definitivamente visionario. ¿Qué te influenció a la creación de Immunity?

Immunity fue definitivamente influenciado por el tour de Insides. Toqué varios shows alrededor del mundo para ese álbum y casi siempre fueron shows en discotecas o al lado de DJ's. Por esto, fui expuesto a mucha música bailable y me empecé a meter en ese ritmo hipnótico.

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A veces te obsesionas con sonidos que oyes en lugares extraños, los cuales después tratas de recrear, como parabrisas en sintonía sincopada con el ritmo de la música que estaba sonando en el carro, o los sonidos de las tuberías de un baño creando acordes. ¿Qué sonidos te han llamado la atención últimamente?

Me he estado quedando en el piso 50 de un hotel en Tokyo esta semana y escuché un ruido muy bizarro. Era un zumbido muy oscuro que se podía oír si te parabas en la esquina de uno de los corredores. Supongo que era el viento, pero era un sonido muy alienígena, atonal y hermoso.

En tu música existe cierta dicotomía. Melodías hermosas que contrastan con texturas electrónicas fuertes, a veces oscuras. Sé que esto no tiene que ver solamente con tu amor por los sonidos orgánicos y en tu interés en manipularlos hasta que queden irreconocibles, sino también por tu relación de amor y odio con la tecnología, y con los altos y bajos de los estados mentales alterados que te han inspirado. ¿Me puedes hablar un poco sobre esto?

¡Creo que lo resumiste todo! Puedo añadir que esa dicotomía también existe en mi propia mente. Paso casi todo mi tiempo en ciudades grandes, pero siempre quiero estar en la naturaleza. También me la paso trabajando y viajando todo el tiempo, cuando en realidad quisiera estar en algún lugar remoto haciendo absolutamente nada, viendo la luna y las estrellas. Siento un cierto malestar con la vida moderna todo el tiempo, creo que viene de nuestra desconexión con el planeta y con lo que realmente somos. Centrar la atención hacia adentro, meditar y hacer música son las cosas que hago para lidiar con todo esto, supongo.

¿En qué proyectos chéveres estás trabajando en este momento?

Estoy muy feliz en decir que no tengo nada planeado aparte de empezar a componer el nuevo disco. Vine a Tokyo con un lienzo en blanco. Alquilé un estudio por una semana con nuevos sintetizadores y voy a ver qué pasa.

Camila también es la codirectora del premiado documental Right To Wynwood, que cuenta la terrible historia de gentrificación en el barrio más hipster de Miami. Síguela en Twitter.