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Hip hop, cumbia y tango: El experimento sonoro de Pato Machete

Hablamos con el mexicano que estará de gira por Suramérica presentando su último álbum.
16.5.16

Foto por Verónica Buitrón.

Ya van a cumplirse veinte años desde que vimos a Patricio “Pato” Chapa Elizalde, a Fermin IV y a Toy Kenoni botando la lírica contundente de Control Machete. Un grupo que brotó en los años 90 del ambiente creativo de la escena musical de Monterey, México, donde artistas como Gil Cerezo (actual Kinky) o Tony Hernández (El Gran Silencio) venían marcando la pauta de un conjunto de sonidos que impactarían el continente americano. Como resultado, Control Machete nos dejó temas ya legendarios como “Comprendes Mendes”, “Sí señor” o “Artillería pesada”, cada uno con poderosas letras que conectaron a millones de personas.

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En el proceso, Pato Machete, como hoy conocemos a Patricio, logró afilar su mejor herramienta de trabajo: la voz. Y luego de tres álbumes y de una relativamente corta participación con Resorte, la banda de nu metal, el músico mexicano empezó a recorrer su trocha como solista. En el recorrido ya nos arrojó dos álbumes, Contrabanda y 33, y viene con el tercero, RIFA!, que estará lanzando oficialmente en Junio.

Con colaboradores de la talla de Celso Piña, Pablo Lescano o Jay De La Cueva, y producido por Alejandro Zea y Carlos Arredondo, Pato hace un viaje por distintos géneros que nos siguen demostrando su versatilidad como artista. Desde la cumbia (como ya lo ha hecho) hasta el tango, hacen parte de esta nueva entrega con el que el músico sigue apelando a una identidad latinoamericana. Aprovechamos su gira suramericana y su pronto regreso a Colombia en Mayo para hablar con él sobre su recorrido, el papel de los álbumes actualmente, la apropiación de otras músicas y su nueva producción que ya tiene sencillo: "Sobra corazón".

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Pato, luego de varios años ¿Qué tal ese regreso a estudio, a grabar y sacar nuevo material?

De entrada muy contento, muy a gusto con la posibilidad de podernos concentrar y trabajar en un proyecto así. Y de alguna manera bien agradecido, porque desde hace rato traemos un hábito bien consistente frente al estudio. Con la gente que trabajo acá, con la que produzco, con la que compongo, estamos normalmente metidos en uno, me les pego mucho y siento que tratamos de hacer cosas nuevas. Nos gusta estar generando constantemente, renovando e ideando. Para nosotros el tema de hacer canciones es de prueba y error, de calar, de sentir, de jugar mucho. De alguna manera esta modalidad nos permitió sacar mucho material. Creo que tenemos suficiente para dos o tres discos por todo que se hizo en el intermedio entre el anterior y este. Finalmente concretamos estas once canciones que sentimos que eran las más apropiadas para marcar este momento, para tomar una foto del año, del colectivo, de las inquietudes que traíamos. Estamos muy contentos con el resultado.

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¿Cuáles son esas inquietudes, ese tono, que te dio el enfoque para escoger las canciones?

Siempre he jugado con el tema de las referencias en las letras. Hago referencia a alguna canción, a algún momento o a una frase de otro lado y enlazamos así los conceptos. Es algo natural. El proceso se nos hizo muy cómodo y nos da gusto pensar que logramos varios matices. Siempre he mezclado muchos elementos que no necesariamente tienen que ver con mi disciplina y con lo que hago normalmente. Salirme de la zona de confort y experimentar, es ese el sentido. Por eso ya la gente me identifica mucho haciendo cumbia, haciendo cosas con reggae o que tienen que ver más con rock. En ese sentido pudimos hacer lo que quisimos y finalmente nos sentimos muy a gusto con el balance que hay entre estas canciones. Hay mucha fiesta, pero también una parte muy reflexiva; tiene una parte muy experimental y otra parte muy tradicional de muy del concepto de Pato Machete, de la Contrabanda. Es la misma bandera que venimos cargando hace veinte años.

Un disco que tiene desde cumbia hasta tango ¿por qué agarrar todo este abanico y abarcar la música de tantos lados?

Más que tratar de llegar a determinados lugares, es una necesidad natural. A mí me ha tocado, y nos ha tocado a todos en el equipo, tener una visión más abierta del mundo desde el momento en que tenemos conexiones que nos permiten salir, tener intercambios. Hemos sido muy afortunados y en ese sentido siempre nos hemos identificado más como ciudadanos latinoamericanos que como mexicanos nada más. Tratamos de hacer una especie de tributo a esa influencia que tenemos consciente o inconscientemente. Cosas como el tango, más que pensar en algo presuntuoso o en querer hacer algo espectacular, era jugar con el ritmo. Todo eso enriquece el sentido del disco y hecho de hacerlos. No se trata de hacer una o dos canciones o de ir botando sencillos, sino de hacer piezas completas que tengan un hilo conductor, que tengan un orden, un concepto y que a la vez encajen en el rompecabezas grande de Pato como carrera y como personaje a través del tiempo.

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Muchas bandas en la actualidad tienen como base ese formato de sacar sencillos, más que discos con un concepto ¿Crees que estamos frente a la crisis del álbum?

Yo creo que está siendo retomado y revalorado. El tema es mas bien generacional. Me parece que las nuevas generaciones no se quieren comprometer tanto. Les cuesta mantener la atención, les cuesta tener un hilo conductor, un ancla que los aterrice. Estamos acostumbrados a consumir todo muy rápido. Antes uno abría los álbumes y veía quién los había producido, quién hacía el arte, quién lo había grabado, con qué micrófonos. Era otra generación en ese sentido. Ahora eso a mutado a ser algo de la gente que es coleccionista, porque ahora hay que ser coleccionista de CDs, no solamente de vinilos o casetes. Es además una forma de conocer la historia de las bandas, sus álbumes, y no solo los sencillos. Pero creo que es un tema cultural.

Pero más allá del objeto ¿qué te llama la atención del álbum como concepto?

Yo creo que es como cualquier trabajo artístico en el que te gusta de alguna manera desarrollar secuencias o patrones. Pasa con los pintores que hacen series de cuadros o proyectan etapas. Igual los fotógrafos. Creo que es un tema que a lo mejor en el fondo es más artístico ególatra que otra cosa, pero es una buena posibilidad. Yo agradezco que podamos todavía trabajar un disco, desarrollar un concepto y llevarlo hasta el punto que creas que lo tienes que llevar para luego presentarlo. A mí me gusta el escenario y el contacto con la gente, pero también es maravilloso lo que se puede generar en estudio. Defendemos mucho ese “Montessori” que nos permite jugar.

Después de tantos años dándole a la música, ¿qué se mantiene y qué ha cambiado en ti como artista?

La esencia sigue manteniéndose. He buscado la manera de acomodarme a esta posibilidad nueva, pues nunca me imagine ser solista. Lo hice de alguna manera por necesidad, porque Control Machete termina, luego trabajé un tiempo con Resorte y después me doy cuenta que tenía que agarrar el timón del barco y aventarme, o todo se iba a quedar ahí. En ese sentido traté de marcar la nueva etapa, pero manteniendo el apellido, para dejar claro que yo seguía desarrollando la misma temática y poniendo la misma cruz de esa parroquia. Entonces, de alguna manera he hecho una carrera y he generado un contacto diferente con la gente, pero por otro lado sigo teniendo el gusto de contar con los que siempre me han apoyado. Al final es un público mezclado que da gusto que se mantenga y que a la vez te da la posibilidad de acceder a diferentes lugares, no solo a la escena del hip hop. Puedo jugar en muchos lados.

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A lo largo de tu carrera como solista has realizado colaboraciones que ya son míticas, legendarias ¿Cómo te fue con las de este nuevo álbum?

Es un lujazo contar con tan buena amistades y con estas posibilidades. De alguna manera no fue un disco que arrancáramos a trabajar pensando que fuera de featurings o de dúos, ni mucho menos. Se volvió de moda, por lo menos acá en México y en EEUU, lo de las colaboraciones y los crossover. Nuestra tendencia siempre ha sido revolucionar y así nos metemos a trabajar. Por ejemplo, escuchando “Sobra corazón” pensamos que necesitábamos un acordeón y era natural que estaba Celso y que estaba su sobrino Dani. En ese mismo track, Wiwa, bajista del gran silencio, estaba de visita y nos terminó grabando un bajo. También Pablo González de los Claxons nos grabó otros. Contactamos al argentino Pablo Lescano, del grupo de cumbia villera Damas Gratis, a quien admiramos mucho, y logramos armar un track. Jay de la Cueva, el vocalista de Moderatto y que trabaja a parte con Titán también nos acompañó. Así los fuimos armando entre todos.

Hay apropiaciones que algunos artistas hacen con música diferente a la que hacen pero que no se siente del todo empalmada ¿Qué reglas te pones tú para que esto no suceda y los experimentos funcionen?

De acuerdo, creo que eso sucede. Y en general soy así con toda la música o con cualquier forma de expresión: me genera o no me genera algo, me mueve o no me mueve. Es muy sencillo. En ese sentido hemos sido muy atinados y afortunados porque la mayoría de las colaboraciones que hemos hecho han funcionado. Buscamos obviamente hacerlo con mucho respeto y orgullo. No se trata de decir vamos a hacer esto y esto, en realidad es trabajar con algo que en verdad nos llama la atención. Incluso con Control Machete era así, cuando empezamos a experimentar con el hip hop. Para nosotros no era natural hacerlo con jazz y con blues, sino con mezclas de cumbia, de sones jarochos, son cubano o hasta el tema del tango, que también es parte de la cultura latinoamericana. Finalmente es algo que mamamos nosotros desde muy morros acá, por la cercanía que tenemos. También jugando con todo. Lo hacemos para pasarla bien, no se trata de enseñarle a nadie ni de decir que somos los más buenos en ello.

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Háblanos del primer sencillo “Sobra corazón”…

Es una oda a la ciudad, al rancho, al pueblo. Finalmente está basado en Monterey pero pensado para que sea un tema universal. Así falten muchas cosas habla de soñadores, de fiesteros, de agradecidos. Es una celebración a la gente de la ciudad, a sus personajes, a esa posibilidad de estar vivos y de poder día a día luchar.

¿Por qué crees que tu show conecta tanto con la gente?

Tiene que ver con el contenido del mismo. Hay una gran base de melodías que la gente conoce o que ha ido conociendo Así mis trabajos de solista no se hayan editado en Colombia, la gente conoce los sencillos, ha visto los videos. Es muy interesante como se va juntando gente de diferentes épocas y cómo también el show se va haciendo cada vez más amplio y te da posibilidades diferentes. Por otro lado siempre hay mucha energía en el escenario y eso la gente lo aprecia y te lo transmite de vuelta.

Cuando miras para atrás, y oyes himnos como “Comprendes Mendes” ¿Qué se te viene a la mente?

Sigue siendo maravilloso ver como aquello que traes en la cabeza o traes en el corazón, se convierte en algo tangible. Hace veinte años era muy complicado grabar. Hoy en día con la tecnología nos parece normal, la aprovechamos al máximo y nos permite jugar más. Pero mirar para atrás y ver lo conseguido es maravilloso.

¿Qué es lo que más te gusta del hip hop?

Lo pienso mucho y me llama la atención ver de dónde me salió esa posibilidad. La parte de la escritura sí pudo ser en la prepa, en alguna clase de literatura en la que nos encargaron algún trabajo, o haciéndole alguna carta a una noviecilla. Ahí me di cuenta que, más fácil que la regla de tres, era rimar las palabras o jugar con esa posibilidad. Luego lo empecé a utilizar para cantar. Yo en realidad empecé muy morro tocando el bajo y tocando la batería. Esta debe tener mucho que ver con que me guste jugar tanto con la palabra, trasladarla y transportarla. También muy morro tuve la posibilidad de estar con mis viejos en Nueva Orleans y me tocó una época en que el break dance estaba muy fuerte allá. Vi como todo se empezaba a hacer más programado y secuenciado y ver el beat del jazz y el blues.

Ya más grande lo retomé por bandas que también usaban esa posibilidad. Yo escuchaba mucho Suicidal Tendencies, Faith no More, Red Hot Chili Peppers o Rage Against the Machine. Todos tenían su manera de rapear en ese entonces. También en Latinoamérica: Roco de la maldita estaba rapeando, Vicentico de los cadillacs estaba rapeando, Rubén de Café Tacvba estaba rapeando. Ya luego me tocó ya escuchar a Beastie Boys, Mexa Kings, Psycho Realm y ese tipo de cosas.

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Pato Machete se estará presentando en Latino Power el 27 de mayo. Para unirte al evento click aquí, para seguir a Pato por acá.