FYI.

This story is over 5 years old.

¿Acaso la obsesión del underground con el pasado ha puesto en peligro su futuro?

Estamos escuchando a Aphex Twin, viendo a Kate Bush, oyendo a Sir Mix-a-Lot, y en general tratando de recordar quiénes éramos.

Durante más de 22 años de carrera, Aphex Twin ha jugado un papel mítico en el folclor de la música popular. Ese mito se ha instigado por sus propias anécdotas (como decir, por ejemplo, que sueña en canciones antes de hacerlas), experimentos (hacer sets en vivo usando lijas y procesadores de comida), y las entrevistas que da, todas ellas un extraño conglomerado entre lo surreal, la exageración y la mentira. Las formas en las que ha inovado la música electrónica rayan en los límites del punk, y esto se ve bien reflejado en las reacciones de su penúltimo disco de estudio, Drukqs - cuando salió a la luz, en el 2001, NME le dio 9/10 mientras que Rolling Stone le dio una sola estrella.

Publicidad

Esta conmoción resurgió este último mes, cuando Richard D. James decidió lanzar un álbum de nueva música, titulado Syro, y con él regresó al Top Ten de las listas de popularidad en el Reino Unido. En contraste al pasado, la reacción ha sido bastante uniforme: "EL evento discográfico del año", dijo un reseñista. “Sigue siendo el artista más idiosincrático del mundo", dijo otro, lapidando, inadvertidamente, las ilusiones de cualquier otro productor trabajando este año.

A pesar de su aprobación universal, todas las reseñas contienen trazos de confusión y negación. "Un álbum inusual, justamente porque su enfoque no tiene nada de inusual", escribió Pitchfork. “Es definitivamente un disco de Aphex, pero es algo que, definitivamente, ya se hizo antes” dijo Clash. El consenso, entonces, perece ser que, aunque todos están contentos con Syro, no parece ser ese madrazo de vanguardia sonora e innovación que idealizamos en nuestra mente.

Syro es el flamante producto intoxicante de una brillante mente musical que muchos temían nunca iba a lanzar nada al público de nuevo. Consta de doce trackas bastante inconexos el uno del otro, un viaje musical que van del synth-funk ochentero al rave, jungle, breakbeat, ambient y, básicamente, una amalgama de referencias a toda la carrera pasada de Aphex Twin. Esto suena a muy pocas cosas de las que hemos escuchado este año - pero, básicamente, a todas las que hemos escuchado los últimos treinta.

Publicidad

Syro no es un disco de avanzada. Es muy disfrutable, pero es completamente nostálgico. Si lo regresaran a los noventas, no sonaría fuera de lugar. De hecho, lo que probablemente dejaría en shock a los escuchas de 1995 es que la música haya cambiado tan poco.

Yo amo la música de Aphex Twin. No creo que un artista de su altura deba ser criticado por añorar un poco lo que ha sucedido en el pasado. Una carrera como la suya merece un momento de reflexión, y él mismo ha dicho que Syro cierra un capítulo de su vida, más que abrirlo. Entonces esperemos que el próximo disco sí sea uno que proponga. Mientras tanto, tendremos que esperar más tiempo a que alguien nos de otro empujón hacia el futuro.

Nos hemos ya acostumbrado, dolorosamente, a ver lo que Simon Reynolds llama la "retromania" en la cultura popular. Su libro del 2011, que lleva ese mismo título, trata sobre ese extraño fenómeno cultural en donde la cultura pop toma del pasado una y otra y otra vez para rellenar su presente. Avances musicales genuinos como el nacimiento del rock and roll, el ocaso del punk, el nacimiento del House en Chicago, cuando el dubstep y el grime tomaron a Londres por sorpresa… Todas son memorias distantes, casi ficcionales.

Esta teoría ha sido discutida y aceptada por numerosos escritores desde el 2006. Sin embargo, siguen siendo completamente ciertas en pleno 2014. Los conciertos de Kate Bush son el acontecimiento del año, el nuevo disco de Leonard Cohen es aclamado por todos, Pink Floyd se está reformando y Duffy ya se llama Sam Smith. Nicki Minaj está haciéndose de puras canciones de Sir Mix-a-lot y The War on Drugs se hicieron de Dire Straits para grabar el disco más aclamado del año.

Publicidad

Un álbum de Aphex Twin hace unos años hubiera significado que estábamos en contra de estar en

repeat

. Hoy por hoy, implica exactamente lo contrario. De hecho, es difícil encontrar algo nuevo, realmente nuevo, en cualquiera de los discos más aclamados del 2014. El internet ha hecho que todo el mundo se coma y se repita y se repita y se repita, nada más que con algoritmos distintos. Las escenas electrónicas están estáticas en su lugar, el R&B de los noventas se ha infilitrado en todas las mentes de "vanguardia" y Kendrick Lamar está sampleando a los Isley Brothers como J Dilla, Ice Cube, los Beastie Boys y The Notorious B.I.G. samplearon a los Isley Brothers. Ah, y el revival del Grime: un revival.

Adam Harper ha hecho un análisis brillante sobre cómo las subculturas musicales gan innovado en sus propios terrenos, pero la mayoría de estos avances son en términos de distribución y comercio. Nada de la música que se distribuye en esos círulos podría considerarse como inventiva. Ya no se trata de quién va a ser lo próximo: se trata de quién va a usar lo próximo. Como el vaporwave. O el cute pop. O cualquiera de esas cosas que toman referencias del pasado.

Otra cosa que está sucediendo es que, más allá de un progreso estético, la gente está confundiendo los avances con su contexto - ¿hasta qué punto la gente no ha confundido lo "vanguardista" que puede ser FKA Twigs con su empoderamiento como mujer, como mujer negra, y como mujer negra en el pop.

Publicidad

Reconocer lo repetitivo en nuestra cultura popular se siente como entrar y salir de la consciencia. Es difícil mantenerse despierto. Justo cuando estás harto de todo lo que ha sucedido, más harto que nunca, te encuentras en Facebook posteando lo último de un productor inglés de 16 años que no está haciendo más que cosas muy básicas de Logic pero que te suenan extraordinarias. Yo soy tan culpable como todos.

Pero el pesimismo debe de ser lo de hoy. Quizá ya llegamos a un punto en donde no podemos escapar nuestros horizontes referenciales. Quizá el pasado ya se apoderó de nosotros para siempre. O quizá ya hicimos todo. Como dijo Richard D. james a Pitchfork: "Todo mundo ya sabe todo. Lo único que queda al fanático musical es escuchar música de otros planetas, que no haya tenido influencias nuestras".

El pasado es seductor. Pero no podemos seguir llenando nuestro presente con él. Si las cosas no cambian, algo va a ser seguro: las cosas se van a poner muy aburridas, muy rápido.

Admittedly, the past is seductive, but we can’t keep using the past to fill what is missing in the present. The projectile era of the regurgitation is in full swing, and one thing is for sure: if things don’t change, it's going to get pretty boring, pretty quickly.

Follow Joe on Twitter: @Cide_Benengeli