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Ruffy: Entre zetas y maras se consiguen los mejores vinilos.

'Los Acumuladores' es una columna dedicada a perfilar a algunos de los grandes coleccionistas musicales de nuestra época. En nuestra primera edición, entrevistamos a Ruffy, especialista en vinilos producidos en México durante las décadas de los sesenta y
17.7.14

'Los Acumuladores' es una columna dedicada a perfilar a algunos de los grandes coleccionistas musicales de nuestra época.

Los seres humanos somos fetichistas por naturaleza. Para muchos, la digitalización de la música ha provocado una depreciación del ritual alrededor del consumo de la misma. La desaparición de los soportes físicos desvincula de alguna manera la música de quien la escucha.

Muchos nostálgicos dedican buena parte de sus vidas en rescatar del olvido la música grabada en vinilo, ya sea para darle difusión, o bien para sumarla a sus colecciones personales. Aunque existen ya bastantes negocios especializados en la compra y venta de este formato, para algunos coleccionistas esta búsqueda va más allá, y merece ser llevada hasta el mismo sitio donde algún día fueron olvidadas las más valiosas rarezas del mercado. El término usado con mayor frecuencia para denominar a esta búsqueda intensiva es digging, que proviene de la expresión "digging in the crate".

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Ruffy vive para la música: es productor y promotor musical, autor de múltiples libros especializados, y baterista de la banda de reggae Jamaica 69. Empezó a coleccionar vinilos desde 1995, cuando tenía apenas quince años. Su obsesión por adquirir piezas cada vez más raras lo ha llevado a explorar en los rincones más extraños del planeta.

Él no se conforma con las piezas que pueden encontrarse en las principales tiendas de vinilos, ni en las subastas por internet. Está convencido que los grandes hallazgos están en los mercados de pulgas, en iglesias, en talleres mecánicos, y hasta ventas de garage.

¿Cómo fueron tus inicios en el coleccionismo de viniles?

Comencé comprando discos de punk y ska, que en ese tiempo eran los más baratos. En los 90's, cuando parecía definitivo el cambio de formato, las radiodifusoras no sabían qué hacer con tantos acetatos. En ocasiones ocupaban habitaciones completas, y ese espacio inutilizado, seguramente les generaba muchas pérdidas.

También muchas personas comenzaron a deshacerse de sus colecciones personales. Hubo una época en que podías encontrarte pilas de vinilos abandonados en las esquinas. Tuve suerte de recoger de la basura muchos discos que a la fecha han multiplicado su valor de forma ridícula.

¿Qué te impulsa a invertir tu tiempo y dinero en esta actividad?

Me gusta la sensación de descubrir un disco olvidado en una bodega por treinta o cuarenta años, desconocido para casi todo el mundo. Encontrarlo en una caja, lleno de polvo, a veces hasta con caca de rata encima.

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Cuando por fin lo limpio y lo escucho, tan claro como la última vez que fue tocado, esa sensación hace que todo el casancio, el peligro, el dinero y el tiempo perdido valgan la pena.

La posibilidad de rescatar esa música del olvido, y poder compartirla con más personas me satisface bastante. Me gusta pensar que lo que hago es algo así como una arqueología musical.

¿Cuáles son los discos más raros que actualmente tienes en tu poder?

Entre los discos que más valoro podría estar uno de 45 revoluciones de Laurel Aitken, hecho en México con el sello London. Es un sencillo muy, muy raro. Según tengo entendido, soy el único, o al menos uno de los pocos, que tienen uno así en México.

Otro de mis tesoros es una edición bizarra, nicaragüense, del "Doble Barril" de Rosario. No sé cómo diablos fue que se editó ese disco en Centroamérica. De hecho, no conozco a nadie más que lo tenga. Yo me lo encontré en Tegucigalpa, Honduras, arrumbado en un taller mecánico. Lo más sorprendente de todo es que lo encontré en un estado casi impecable.

Según tu experiencia, ¿cuál es la pieza más rara que circula en el mercado mexicano?

En México, sin discusión, el LP homónimo de Kaleidoscope es el disco más raro, y caro, que te puedes encontrar si tienes suerte. Aunque ellos son de Republica Dominicana y Puerto Rico, el disco está editado en México, bajo el sello Orfeón. Hoy en día, las pocas copias que puedes encontrar en venta rebasan los 70 mil pesos en subastas. También hay varias reediciones, mucho más recientes, y otras tantas copias piratas. Hay que estar muy al pendiente de los detalles cuando nos encontramos con uno de estos ejemplares.

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¿Hasta dónde te ha conducido tu búsqueda para encontrar vinilos raros?

Como me especializo principalmente en música en español, una vez que recorrí los rincones más improbables de México, decidí que lo mejor sería seguir mi camino por Latinoamérica. Hasta ahora he viajado a Colombia, Costa Rica, El Salvador, Perú, Honduras, Nicaragua y Guatemala.

De entre todos esos viajes, ¿tienes alguna historia interesante que valga la pena contar?

Hay un par de anécdotas buenas; pero, más que por curiosas, las recuerdo por lo peligrosas.

Hace un par de años, supe de una vieja estación de radio que tenía un buen lote de discos abandonados. Cuando llegué, sólo encontré al velador del edificio. Creo que estaba muy borracho, parecía no tener idea de lo que le estaba hablando. El sólo tenía instrucciones de alimentar a los animales, que también guardaban ahí.

Me fui por atrás, y me asomé al cuarto. En efecto, tenian botados cientos de discos. El cuidador me vió, pero no dijo nada. Le comenté que regresaría más tarde, cuando estuviera el dueño. Volví un par de horas más tarde, y esperé. Después de un rato, vi llegar una camioneta, que se frenó de golpe frente a mí. Se bajó un tipo con pistola en mano, y me apuntó directamente. Era el dueño del edificio que no dejaba de preguntar quién me había mandado.

Aunque estaba bastante asustado, traté de calmarlo. Él pensaba que venía de parte de los Zetas, a tratar de extorsionarlo. Creo que le costó trabajo creer que mi único interés fueran esos pedazos de plástico negro que tanto le estorbaban. Cuando logré que entrara en razón, se disculpó, y me regaló algunos discos.

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Recuerdo otra ocasión, bastante densa. Fue en una localidad llamada Santa Ana, en El Salvador. Estaba buscando un disco de Los Hermanos Lechuga, un grupo de cumbias de los 60s. Comencé pegando muchos anuncios en las paradas de camión. La persona que me guiaba por la ciudad me advirtió que el Viejo Lin, un lider de los Maras, era hermano de los musicos de ese grupo, y me aconsejó dejar el asunto por la paz.

Había decidido detener mi búsqueda; pero al poco rato me llamó un señor, que tenía una colección enorme, porque había sido dueño de un negocio de convertir vinilos a casetes en los 80s. Sonaba bastante prometedor, el problema era que para llegar al lugar era necesario atravesar uno de los barrios con mayor presencia de la Mara en ese país.

Tuve que pasar precisamente por las calles donde estaban reunidos, fue algo intenso. Podía sentir sus miradas tratando de identificar mis tatuajes con los de alguna banda rival. Al final no paso nada. El señor con el que iba era familiar de uno de ellos, y en cuanto alguien lo reconoció las cosas comenzaron a calmarse. Encontré muy buenos discos ese día, entre ellos el que andaba buscando.

¿Cuánto inviertes, en promedio, en vinilos al mes?

De cuánto gasto al mes, ni yo mismo me entero. Solo me doy cuenta que tengo cada vez más discos, y menos dinero. Es un gasto fijo, lo que no sé es cuánto sea exactamente.

¿Cómo solventas ese gasto?

Afortunadamente, para mí esto ya se sustenta solo. Se ha creado toda una nueva economía en torno al vinilo, y me he vuelto parte de ella. El digging es mi vida. Yo vendo, cambio, localizo y promuevo todo lo relacionado con este formato.

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Eres el principal promotor de Mexico Tiene Onda. Platícanos cómo tuvo origen este proyecto.

Muchos de los que nos dedicamos a esto nos conocemos desde hace tiempo. Nos hemos encontrado muchas veces, buscando discos en los mismos sitios. Algunos compartimos la fascinación por los artistas Mexicanos

Una ocasión, platicando con algunos de estos personajes, llegamos a la conclusión de que no había un sólo evento dedicado específicamente a pinchar música producida en Mexico, y decidimos que éramos los indicados para hacerlo. Fue así como nació el proyecto México Tiene Onda.

La primera edición se realizó en Marzo de este año, y vamos por la cuarta. Aunque existen ya otros eventos de intercambio en México, este es el primero que reúne coleccionistas especializados en la producción nacional, que tuvo lugar entre la década de los 60's y los 70's. Lo mejor de esta experiencia ha sido la respuesta del público, que cada vez es más

Cada vez son más personas las que participan de este renovado interés por escarbar en su pasado cultural. ¿A qué crees que se deba?¿Qué opinas sobre esto?

Me parece fascinante que en las nuevas generaciones exista este interés por descubrir estas grabaciones olvidadas y reencontrarse con el talento mexicano, que amenazaba con desaparecer en el anonimato. Creo que esta búsqueda nace de la insatisfacción por las propuestas musicales que nos ofrecen actualmente.

Pienso que es un error pensar en los setenta como una época oscura para la música en México. Las producciones de esa época fueron bastas, y tenían tanta o mayor calidad que la de cualquier trabajo extranjero. Algunos artistas tenían un sonido bastante adelantado para su época.

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El problema con esta música es que nunca fue radiada. La censura limitó su difusión a círculos muy locales. Algunos músicos excelentes pudieron grabar solamente uno o dos sencillos de 45. Muchos terminaron por olvidarse de la música, porque nunca encontraron una oportunidad en una radiodifusora. En esa época eso podía se la diferencia entre la vida o la muerte.

En tu opinión, ¿Cuales son los sellos discográficos con mayor trascendencia en México?

Durante los 60's, mencionaría a Peerless, Orfeón, RCA Victor, Gamma y Musart. Aunque no son los únicos, para mi tienen un mérito especial porque se atrevieron a darle una oportunidad al rock n roll mexicano. Eso no es poca cosa si entendemos que, para esa época, la industria discográfica estaba ya bastante establecida en México, y estaba muy acostumbrada a apostarle a lo seguro.

En los 70s, ya durante de la "crisis" del rock mexicano, Polydor y CBS grabaron mucho buen funk y también Psicodelia. También merecen mención muchos sellos privados como: Discos Dominante, Cuauhtémoc, A gogo, Audio-Mex, Alegria, Penjamo, Discos Tivoli y Musimex. Estos eran subsidiarios minúsculos, y grabaron con tirajes muy reducidos en provincia o en la capital. Consecuentemente, los discos más extraños se editaron con ese tipo de sellos.

Para aquellos que se estén iniciando en el digging ¿Podrías compartir cual es el standard en que te basas para clasificar el estado de un vinilo?

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El standard general más común para clasificar es:

G-: Muy jodido. Tiene rayones severos que producen saltos. Es mejor dejarlos pasar, a menos que sea muy muy raro.

G: igual jodido, pero aun sirve para tocar en casa.

VG: Es el standard con el que comúnmente se ven los discos en Latinoamérica. No está en perfectas condiciones, pero tiene condiciones decentes para coleccionar y pinchar.

VG+: Aquí ya estamos hablando de un disco bien cuidado, que si se guardo en su sobre. La portada no presenta decoloraciones, ni desgaste en las esquinas.

EX : Un disco impecable. cuando los antiguos dueños lo cuidaron muy bien y en ocasiones ni siquiera fue reproducido.

MINT: Un disco nuevo, aun con celofan o cerrado.

¿Cual es tu secreto para conseguir verdaderas joyas a precio de desperdicio?

El secreto es que el que el vendedor no tenga idea de lo que tiene, y no mostrarle que has encontrado algo importante. Es una mezcla de maña con un poco de buena suerte. La cosa es arriesgarse. Si vas a lo seguro es dificil que te encuentres algo especial.

La clave es tener paciencia, no hay que desesperarse. Algún día caerá en nuestras manos ese disco tan anhelado, puede estar en cualquier parte. Lo único que hacer es asegurarse de estar en el lugar oportuno, en el momento en que nos encuentre.