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Por qué Diego Gómez es uno de nuestros personajes del año

La cabeza de Llorona Records y capitán del proyecto de Old Providence, tuvo un 2015 más que fértil desde el archipiélago.
14.12.15

En el paraíso tropical donde golpea contra la arena un mar de siete colores, se encuentra viviendo desde este año un personaje que logró llevar a los Gaiteros de San Jacinto en un formato dub místico hasta las tarimas de Rock al Parque; el mismo personaje fue el engranaje perfecto para lograr un diálogo fluido y definitivo entre la música isleña y lo que pasa al interior del circuito local; sirvió de productor para los discos de Bertha Hooker, Manku y Elijah –tres músicos de Providencia que ahora se pasean por los oídos de Mad Professor– y publicó un disco triple con el Centro de Memoria Histórica. Por todo esto Diego Gómez es uno de los personajes del año para Noisey.

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Para aquellos a quienes les resulta desconocido el nombre, deben saber que Diego Gómez es un tipo que desde 2007 inició uno de los proyectos más fértiles que tenemos en Colombia, la idea era echar a andar un estudio de grabación que al mismo tiempo funcionara como sello disquero y como plataforma para la gestión de proyectos culturales. El resultado fue Llorona Records, un lugar por el cual han pasado Channel One Sound System, Alpha Steppa, Adrian Sherwood, Los Hijos Del Pacífico, Chongo, Radio Matuna, los Gaiteros de San Jacinto y artistas de las islas como Elkin Robinson, así como proyectos de gestión como Plantario, una plataforma para el desarrollo de gestores musicales.

La noticia con la que el 2015 le hizo un primer guiño fue que, durante dos años y medio, estaría al frente de Old Providence Records, un ambicioso proyecto para fomentar la cultura musical en Providencia, así que, al menos temporalmente, Diego tuvo que renunciar a su estudio, su semi-templo en Bogotá. “El estudio de uno es el lugar que uno ha construido durante muchos años con todos sus aparatitos y, si bien aquí estoy con un estudio increíble, posiblemente mejor que el mío, al de allá le tengo mucho cariño porque sé que lo he construido con mis manos”, recuerda. También tuvo que alejarse de su familia y su novia. Duro. Sin embargo las cosas en el archipiélago, aquel lugar donde se aprecia el mar de siete colores, vendrían siendo una sucesión de experiencias enriquecedoras, como la que recientemente nos contó a manera de epístola desde la isla, donde a través de la música “los pelados demostraron que ya pueden mover aquí el status quo simplemente cantando”, logrando así incomodar a los dirigentes por una causa justa y necesaria.

Una vez en la isla, Diego empezó a trabajar con músicos isleños increíbles. De hecho gracias a él y a su equipo, existe un embajador de los sonidos de esta parte de las antillas de nombre Elkin Robinson, toda una revelación cuyo éxito ha crecido como espuma desde el 2014. A esto súmele que a su estudio de grabación en Providencia, han llegado personajes como Mad Professor, un completo ídolo que Diego admira desde sus 17 años y a quien le aprende esa manera de preservar la identidad de su sello. Mario Galeano y Quantic visitaron el estudio Midnight Dream, Providencia, para grabar el Vol. II de Ondatrópica y a ellos les aprendió, como espectador, el significado de la ambición al juntar 20 músicos en un estudio para revisar la idea de una canción, montarla y grabarla en medio día. También, acaba de lanzar esta joya de Tamborito Nuquí, quizás el primer y último disco en su especie en el mundo, ya que se trata de la primera muestra discográfica de una tradición musical a punto de desaparecer.

Escucharlo hablar de su trabajo es de alguna manera encontrarse a un tipo fresco y para nada pretencioso. En julio, junto al equipo de Old Providence Records, publicó los discos de Bertha Hooker, Manku y Elijah, todos artistas isleños; en agosto salieron a la venta los volúmenes II y III de Dub de Gaita y por esos mismos días, se llevó a cabo su presentación en Rock al Parque, una tarima que los hizo sentir más vigentes que nunca, un sueño que ni los Gaiteros ni el mismo Diego se esperaban. Para noviembre, su sello Llorona Records, con Julián Gallo al frente de la producción, y el Centro de Memoria Histórica, publicaron un disco triple que lleva por nombre Tocó cantar y que ecoge testimonios a lo largo de todo Colombia de personas que han compuesto canciones relacionadas con el tema del conflicto armado. Durante ese mismo mes, el festival Medellín Vive La Música, en su edición especial dedicada a la cumbia, acogió y celebró una más de las presentaciones en vivo del Dub de Gaita, anticipando así el cierre de un 2015 más que fértil.

Después de todo esto, al cabecilla de Llorona Records le espera un 2016 en el que seguramente vendrán giras nacionales e internacionales con el Dub de Gaita; trabajará junto al chamán del ritmo Richard Blair en el nuevo disco de Elkin Robinson y seguirá cultivando talentos en el archipiélago.

Antes de terminar con el recuento de su año y a manera de discurso de agradecimiento, con quitada de sombrero y total humildad, cierra con esta frase: “Nosotros somos una familia y trabajamos como tal. Mi hermana Eddy Gómez y mi socio Andrés Peña, mi hermano Juan Sebastián, Los Bones, la gente del proyecto, todos hemos trabajo duro, así que esto es un logro de equipo donde nos apoyamos todos y ahí va el barco andando”.