Desenredamos el 'Remolino Estero' de Redil Cuarteto

El nuevo disco de este referente del jazz es un complejo y elaborado salpicón de virtuosismo, folclor y mucha experimentación.
6.4.16

Redil Cuarteto arrancó hace cuatro años bajo la batuta de Adrián Sabogal y, aunque durante el camino ha tenido algunas variaciones en su formación, se ha convertido en un referente en la capital de la fusión del jazz con músicas raizales y populares. Después de haber publicado

La Rana

en el 2012 y

El Canto del Búho

en el 2013, el Redil llega con

Remolino en el Estero

. Un álbum que tuvo una alineación de primera línea: Adrián en la marimba y la guitarra,

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Urián Sarmiento

en la batería, Santiago Botero en el contrabajo y Juan Ignacio Arbaiza en la flauta y saxofón. Además de esto, contó con la presencia de músicos invitados de la talla de

Hugo Candelario González

, del Grupo Bahía; Freddy Colorado quien, entre otras cosas, participó en la deslumbrante

Ondatrópica

; Juan Benavides, figura central del jazz en Bogotá; Leonel Merchán, de la banda Phonoclórica; y el mismísimo Julio Arnedo, el papá, la leyenda del jazz nacional que, además de su inmenso legado musical, nos dejó dos hijos, Antonio y Tico, quienes también transformaron dicha escena.

Decidimos desenredar el “Remolino Estero”, y paso a paso fuimos desmenuzando cada una de sus canciones para presentarles un álbum de altísima calidad.

“Río Guapi”

Un juego donde la percusión típica del currulao se entrecruza con los cambios rítmicos de la batería de Urian y el saxo de Juan Ignacio. Un vaivén constante entre golpes binarios y terciarios que muestran la flexibilidad musical del cuarteto.

“Remolino en el Estero”

En este tema los músicos nos dan una mezcla de escalas que tiran más hacia el jazz, la escuela de Toño Arnedo. Un bajo firme le da piso a una batería que se pasea libremente por la canción cuya característica principal son una serie de geniales y finísmos cortes rítmicos.

“Cumbia JJ”

El saxo presenta un timbre predominante y hace piruetas para sobresalir frente a la fuerte percusión. Es como una lucha entre este instrumento y la marimba, la batera y las congas que hacen sentir como si un millar de personas estuvieran tocando. En esta canción se juntan y conviven varias texturas donde los instrumentos pasan de hacer melodías para interpretar colores.

“El duende cojo”

En esta canción la suavidad es el tema central. Los adornos instrumentales, su flauta traversa sublime y una métrica irregular, que cojea con toda la elegancia, hace pensar en la banda sonora de Calle 54, aquel mítico documental de jazz latino.

“Riviel”

Puro color y sabor. Una canción que hace evoca a AfroCubism, ese increíble proyecto que juntó a músicos de Mali y de Cuba. Un tema maderudo donde la marimba se suelta del currulao y empieza a dar tumbao, como si jugara el papel que un piano tiene en la salsa.

“La Milagrosa”

Aquí sobresale la introducción de contrabajo a cargo de Santiago Botero, que da paso a un tono más free jazz. En este tema cada instrumento va por su lado, pero de alguna forma el bajo logra hilarlos a todos.

“Canción de bienvenida”

Este tema arranca con un contrabajo tocado con arco que da paso a un ritmo de congas ensambladas casi de manera improbable con la batería . Todo complementado con una guitarra muy jazzera y una marimba que juega en un contexto igual de jazzero. Es como si cada instrumento propusiera su propio paisaje.

“Refugio”

Este tema presenta una estructura muy afrobeat. Que luego se va difuminando al punto de perderse en una experimentación extraña hecha entre la marimba y el bajo. La cual tiene un tono algo psicodélico, muy extraño, disonante y juguetón. Es una especie de improvisación a la que se van sumando el saxofón y el saxo soprano que complementan la canción.

“Legado Ancestral”

Un homenaje vocal a la tradición musical del Pacífico. Aquí las voces le dan una atmósfera música y ritual a la canción. La cual llega a un nivel sublime cuando distintos tonos se unen y se entrelazan para formar una red de sonidos dulces.

“Mala Cara”

Aquí parece que hubieran dos canciones en una. Por un lado escuchamos un saxofón, unas congas y una batería que presentan insinuaciones al ritmo del porro, aunquedurante la canción siempre está el momento de la imporvisación donde se trasgreden las reglas.

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Para seguir alusinando con la compleja música de Redil Cuarteto entren por aquí.