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Este podría ser el último día en la presidencia para Dilma Rousseff

El Senado brasileño ha abierto la sesión legislativa en la que se espera una votación a favor de la destitución de la primera presidenta que tuvo el país. Hace menos de dos años, Rousseff fue electa con 54 millones de votos.
11.5.16
Imagen por Fernando Bizerra Jr./EPA
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Mientras el Senado en Brasil se prepara para votar el juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, ella asegura que su probable salida del cargo es un ataque que va más allá de su administración. "No tengo dudas de que esta es una lucha por la democracia", dijo la jefa de Estado el martes por la noche en una conferencia nacional sobre políticas de género. "Es una lucha por nuestra joven y frágil democracia brasileña que nos toca defender".

Este miércoles por la mañana, los senadores se han unido para iniciar con la sesión legislativa que determinará la destitución de Rousseff, acusada de esconder un desfalco presupuestario después de su reelección en 2014.

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Quienes se oponen al desafuero presidencial — conocido como "impeachment" — han denunciado irregularidades en el proceso y han pedido que la sesión legislativa sea pospuesta. Mientras tanto, el vicepresidente Michel Temer, primero en la línea de sucesión si Rousseff es obligada a dejar el cargo, ha comenzado a publicar fotografías con las leyendas "Hoy es el día" y "No tardará mucho para que Brasil esté unido bajo un gobierno que esté fuera de culpas y odios".

'Brasil está en una situación que no es, de ninguna manera, envidiable'.

"Brasil está en una situación que no es, de ninguna manera, envidiable", dijo Alexander Barros, profesor de Ciencia Política y fundador de la consultoría política Early Alert. "Tienes una acumulación de crisis que yo no recuerdo haber visto en un Brasil democrático y un sistema político que simplemente no está equipado para reaccionar".

Hace menos de dos años, Rousseff fue electa con 54 millones de votos en una estrecha victoria sobre su más cercano rival. Hoy, el país sufre su peor recesión económica desde 1930; y 318 de 594 miembros de la Cámara Baja están siendo investigados por crímenes graves, o incluso enfrentándolos ya ante la justicia, mientras que lo mismo sucede con 49 de los 81 senadores brasileños.

"El miércoles es el día clave para Brasil", comentó Barros. "Después de la votación, veremos qué sucederá, pero hasta ahora todo es un misterio".

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En juego está la sorprendente trayectoria política de Rousseff, de 68 años.Hija de una inmigrante de Bulgaria que nació en la ciudad industrial de Belo Horizonte, Rousseff se enroló durante su juventud en la guerrilla contra la dictatura militar que tomó el poder de facto con un golpe de Estado en 1964. Por su estancia en las fuerzas civiles armadas fue torturada y encarcelada entre 1970 y 1972.

Cuando fue liberada, Rousseff volvió a su casa y eventualmente se mudó a Río Grande do Sul para estudiar economía y fundar el Partido Liberal Demócrata con su entonces esposo Carlos Araújo. Años después, en 2011, se unió al Partido de los Trabajadores como parte del equipo de trabajo del ahora expresidente Lula da Silva, lo que eventualmente la llevó a convertirse en ministra de Energía.

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Rousseff se convirtió en 2010 en la primera presidenta de Brasil con el apoyo de Lula. Aunque ella adoptó mucho de su proyecto político, su estilo era mucho más duro. "Con el fin de acelerar el 'lulismo', Dilma azuzó a jaguares con una vara corta", escribió el columnista Andre Singer, aludiendo a versiones de varios congresistas que criticaron el estilo confrontativo de la presidenta.

De acuerdo con Singer, esas provocaciones, junto con políticas públicas que los grupos empresariales vieron como antidesarrollo — como una estricta ley que obligaba a los patrones a dar comprensivos beneficios a los trabajadores — le complicaron navegar por los problemas que se avecinaron, como la mayor recesión económica de Brasil en mucho tiempo.

Flavio Britto, un experto en leyes electorales en la Universidad de Brasilia, también sugiere que la resistencia de Rousseff para entablar un diálogo con sus oponentes llevó a sus rivales a promover su destitución como una solución al bache económico del país.

"La presidenta se plantó frente a un agresivo y arrogante Congreso y eso trajo sus consecuencias", afirmó Britto. "Eso incluye el inicio del impeachment".

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Aunque el proceso de destitución está enfocado en una trama contable, la crisis política que rodea a la probable remoción de Rousseff está íntimamente ligada a una gran investigación que ha sacudido a toda la clase política brasileña.

La investigación — conocida como Lava Jato o Car Wash — comenzó con las acusaciones hacia políticos que habían recibido presuntos sobornos a cambio de inflar contratos para hacer negocios con la compañía paraestatal de energía Petrobras. Durante los últimos dos años, la causa creció hasta convertirse en una investigación judicial que ha encarcelado a políticos de alto perfil en Brasil.

'La presidenta se plantó frente a un agresivo y arrogante Congreso y eso trajo sus consecuencias'.

Rousseff no es nombrada en la investigación, pero era ministra de Energía cuando los actos de corrupción presuntamente sucedieron. Y mientras todos los partidos grandes han tenido implicados en el fraude, el gobernante Partido de los Trabajadores no puede esconder que, de hecho, ellos estaban en una posición similar al de "copiloto".

En consecuencia, Lava Jato nunca ha estado lejos del debate sobre el juicio político, que después de incontables giros y fallos, parecía llegar a su fin inevitable después de que la Cámara Baja votó mayoritariamente contra la presidenta el pasado 17 de abril.

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Sin embargo, el jueves pasado, la Suprema Corte ordenó a Eduardo Cunha retirarse como presidente de la Cámara Baja, donde había promovido el proceso de destitución. Él está implicado en la investigación Lava Jato por acusaciones de corrupción y lavado de dinero. Su salida, argumentada por el ministro Teori Zavascki, se debe que "hay que asegurarnos que tengamos una república de representantes, no una comunidad de intocables".

'No tengo dudas de que esta es una lucha por la democracia'.

Cunha, cuya posición como legislador no ha sido afectada, clamó que fue la víctima de una vengaza política por su rol protagónico en el impeachment.

Su sorpresiva remoción llevó a otra gran sorpresa: el reemplazo de Cunha inesperadamente anunció que anularía la votación de la Cámara Baja, justo 48 horas antes de que el Senado votara.

En un giro sorpresivo, se suspende el proceso de destitución contra la presidenta de Brasil. Leer más aquí.

El anuncio de Waldir Maranhão's causó frenesí en la prensa hasta que el presidente del Senado, Renan Calheiros, anunció que él seguiría el curso del proceso de destitución y Maranhão se retractó.

En tanto, el juicio contra Rousseff parece tan inevitable que el vicepresidente Temer ya empezó a prepararse para tomar el cargo.

Temer, un abogado constitucionalista que parecía no tener interés en poner el foco de atención sobre él, ha dejado claro que planea mover al país hacia la derecha para sacarlo de la crisis económica. Su estrategia para lidiar con los profundos problemas de corrupción e incompetencia institucional, sin embargo, no son claros. Pero, al menos por hoy, todos los ojos están sobre Dilma Rousseff.

"Siento que soy víctima de una injusticia", señaló la aún presidenta este el martes pasado. "Soy una víctima como muchos brasileños y brasileñas, especialmente las mujeres. Somos víctimas con voluntad para pelear".

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