La música de ABBA era sexista, pero ‘Mamma Mia’ ayudó a arreglar eso

La música de ABBA era sexista, pero ‘Mamma Mia’ ayudó a arreglar eso

Las canciones de ABBA nunca fueron amables con las mujeres, pero 'Mamma Mia' cuenta una reversión feminista de la música de Benny Andersson y Björn Ulvaeus.

Este artículo apareció originalmente en Noisey Australia.

En "Waterloo", el sencillo con el que ABBA catapultó al estrellato, la batalla de Waterloo de 1815 es una metáfora de un romance repentino. En caso de que, como yo, te perdiste las clases de historia en el colegio, te cuento sobre la batalla de Waterloo: fue la última batalla de las guerras napoleónicas, y cerca de 75.000 tropas de Napoleón intentaron derrotar a 118.000 soldados aliados del resto de Europa. Napoleón no logró ganar y se terminó rindiendo; alrededor de 70.000 personas quedaron heridas o fallecieron en el proceso. Fue una masacre. Así que la metáfora es que la protagonista de "Waterloo" fue derrotada, capturada, y obligada a rendirse ante el amor de su amante. Qué bonito, ¿no?

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No es tan raro el fenómeno: las mujeres en las canciones de ABBA son, de algún u otro modo, prisioneras. Los personajes femeninos de los temas de Benny Andersson y Björn Ulvaeus son mujeres frágiles y solitarias, desesperadas por el amor y la protección de los hombres. A lo largo de sus muchos muchos discos (todos compuestos por Andersson y Ulvaeus —excepto un crédito de Agnetha Fältskog en el primer álbum, a pesar de la habilidad de Fältskog para componer—), los personajes femeninos de las canciones de ABBA están siempre encasillados en roles aterradores y crueles, escritos como vulgares facsímiles en los que Andersson y Ulvaeus proyectaban sus fantasías retorcidas. En los grandes éxitos de ABBA hay un mensaje escondido: las mujeres no son nada sin los hombres. Fältskog y Anni-Frid Lyngstad fueron piezas fundamentales en el éxito de la banda, y puede que si disminuye este trato que le daban a las mujeres, sea en al periodo en el que ellas estuvieron colaborando en la música, pero no sería descabellado decir que Andersson y Ulvaeus básicamente odiaban a las mujeres (el amargo himno antidivorcio "One of Us", en el que una mujer se arrepiente de su divorcio porque odia la libertad es suficiente evidencia). Si pudieras preguntarle a las protagonistas indefensas y perturbadas de canciones como "Mamma Mia" y "Gimme, Gimme, Gimme (A Man After Midnight)", o a la prostituta menor de edad en "Does Your Mother Know", probablemente te dirían lo mismo.

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Es fácil ignorar este lado de la música ABBA: Andersson y Ulvaeus realmente son dos de los mejores compositores de pop de todos los tiempos, y es fácil olvidar los detalles en las letras si un coro o una melodía son lo suficientemente magnéticos. El periodo previo a la controversia de "Blurred Lines" es una prueba de eso. De ningún modo estoy diciendo que la música de ABBA es mala. Andersson y Ulvaeus han escrito 10 o 15 de las canciones más perfectas de la historia, según como yo lo veo. Pero el status de ABBA como una "banda más allá de los gustos" ha prevenido que, en gran parte, se hayan canonizado y repensado de la misma manera que les ocurrió a sus contemporáneos. Los fans y críticos ven a ABBA y piensan en pop inofensivo, útil para el disfrute pero no rara vez lo vuelven objeto de análisis exhaustivo. De muchas maneras esto ha servido como un escudo: ABBA tiene permitido ser una banda de pop sin ser objeto de interrogación por sus sesgadas políticas de género y su amargura encubierta dentro de su música.

En algún punto del futuro cercano —muy pronto, probablemente, considerando la inminente reunión de ABBA y el álbum de covers de ABBA de Cher—, la música de ABBA será repensada con sus defectos y virtudes, y seremos capaces de apreciar su música por lo que es: pop increíblemente escrito con una tendencia lírica casi distópica (no soy muy partidario de la "cultura de cancelación" a menos que un artista haya sido en efecto abusivo, así que no pienso que las letras sexistas de ABBA merezcan que los cancelemos; si cancelamos a cada artista con un historial ligeramente problemático, tendríamos que olvidarnos de todos, desde Nick Cave hasta Kendrick Lamar y Bjork).

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Si bien no hay ni una mención o comentario frente a las letras de ABBA, hay que decir que tenemos a Mamma Mia!, una pieza más amplia del canon de ABBA que es clave para reconsiderar la música de la agrupación. Mamma Mia!, un musical exagerado y kitsch, luego convertido a película, salió en cines hace una década y cuenta la historia de Sophie Sheridan (Amanda Seyfried), una chica de 20 años a punto de casarse. Sophie invita a su boda a tres ex-novios de su madre Donna (Meryl Streep) para por fin saber cuál de ellos es su padre. No es una trama compleja, y no es que pasen muchas cosas, pero está divertida; es la definición de una película para pasarla bien. Con frecuencia, Mamma Mia! es considerada —injustamente— como una pieza de cultura ligera y hueca, pero también sirve como corrección al sexismo arcaico presente en la música de ABBA. Las canciones más retrógradas de ABBA como "Gimme Gimme Gimme" y "Does Your Mother Know", están reestructuradas para darles agencia a las protagonistas marginadas del canon de la banda. Mamma Mia! toma las canciones perfectas de ABBA con sus núcleos podridos, y las retoca para hacer brillar el interior tanto como el exterior.

En un momento dad, la película nos dice todo lo que tenemos que saber de ella. En medio de la despedida de soltera de Sophie, sus tres padres potenciales llegan al evento. Apenas los ve, Rosie (Julie Walters) decide echar al trío de hombres. "Esto es una despedida de soltera", grita, "¡Solo mujeres!". Y eso siente como un mantra para el resto del film. Si bien Mamma Mia! es sobre la búsqueda de Sophie por encontrar a su padre, los hombres de la película —su futuro esposo incluido— son más bien añadiduras. Este es un film, ante todo, sobre la relación de Sophie con Donna, y de la de Donna con sus amigas. Una vez que la trama arranca, los padres ni siquiera importan; solo están para darle un poco más de comedia ligera a la película. Es una inversión del método tradicional de ABBA de 'hombres primero, mujeres después'. Mientras que los álbumes de ABBA eran presentados por mujeres y controlados por hombres, Mamma Mia! es un espacio completamente femenino, donde los hombres existen a los costados. Exageraría si dijera que el film intentaba hacer un comentario frente a la relación de Andersson y Ulvaeus con Fältskog y Lyngstad, pero hay ciertos momentos que dan esa sensación: cuando Donna le dice a uno de sus examantes que "gracias a Dios ella no tiene a un hombre viejo y menopáusico controlando su vida", uno no puede evitar pensar en Andersson y Ulvaeus escribiendo canciones amargas y vengativas para que Fältskog y Lyngstad cantaran, mucho después de que sus respectivos matrimonios acabaron.

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Mientras que muchas de las canciones de ABBA despojaban a las mujeres de cualquier tipo de agencia, Mamma Mia! se da el gusto de devolverle el poder a los personajes femeninos. "Mamma Mia", en manos de ABBA, es una canción sobre una mujer que no puede decirle que no a un ex egoísta. En la película esto se invierte: en vez del personaje volviendo con el ex necio, la canción habla de tentación y nostalgia. Se trata más de Donna recordando sus años dorados que de ella cediendo a estar nuevamente en una relación inestable. La narrativa del filme ayuda a arreglar muchos de los temas problemáticos en otras canciones. "Gimme, Gimme, Gimme (A Man After Midnight)" es, por mucho, una de las canciones de ABBA más pasadas de moda; un tema disco sobre una mujer que necesita que un hombre la proteja en la noche. En Mamma Mia!, el concepto es simplificado y modernizado: al ser la banda sonora de la despedida de soltera de Sophie, "Gimme, Gimme, Gimme" se convierte en un canto divertido y caliente sobre liberación, lejos de las políticas de género cavernícolas de la canción original.

Sin embargo, el cambio más revolucionario se lo dejan a "Does Your Mother Know", una de las canciones más lascivas de ABBA. En el tema original, uno de los pocos cantados por Ulvaeus, las letras bordean un área casi horrenda. "Does Your Mother Know" es dirigida a una chica mucho más joven que el narrador, y Ulvaeus tiene que obligarse a estar lejos de ella porque le parece muy atractivo que ella lo provoque. "Does Your Mother Know" —siendo el típico gran éxito de ABBA— no es particularmente explícita, pero si consideramos las dinámicas de poder en las letras de otras canciones de ABBA y en la forma en la que la banda componía, hay algo sumamente inquietante en ella. Mamma Mia! cambia la escena en "Does Your Mother Know" un poco: ambas partes, Tanya (Christine Baranski) y el bar-tender con el que está coqueteando, son mayores de edad y, en vez de la condescendencia macho de Ulvaeus, Baranski la canta como un coqueteo, eliminando la asquerosa literalidad de la letra. Esta escena de Mamma Mia! es una de la reestructuraciones más inteligentes de ABBA en la película. Presenta la situación poco usual de una mujer mayor como un objeto de deseo incondicional. En vez de enfocarse en una de las amigas más jóvenes de Sophie, la película le da la misma importancia a Baranski (de 56 años en ese entonces) que a las mujeres de menor edad. Y en el proceso, logra tomar la dinámica frecuentemente explotadora de ABBA —la del hombre viejo y la chica menor de edad— y la convierte en algo divertido, ligero y libre de preguntas incómodas.

Puede que el canto y los arreglos no sean tan precisos como los de ABBA, pero Mamma Mia! es, en muchas formas, esencial para el canon de ABBA: una reestructuración de la visión de una de las más —si no la más— importantes bandas de pop de todos los tiempos. Es inevitable que ABBA un día sea objeto de reevaluación y, con suerte, de valorización. Pero hasta entonces, tendremos Mamma Mia!: el comentario crítico, exagerado y kitsch más importante de ABBA.

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