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Afganistán se llena de muertos: 2016 el año más violento de la guerra

Entre enero y junio se han registrado más de 5.000 víctimas civiles, entre asesinados y heridos; la tercera parte son niños. Las fuerzas extranjeras, el gobierno afgano, los talibanes y los combatientes de Estado Islámico están provocando una masacre.
28.7.16

Este artículo fue publicado originalmente en VICE News, nuestra plataforma de noticias.

El sábado pasado un nuevo atentado terrorista dirigido contra una manifestación en Kabul dejó como saldo 80 muertos civiles. Posteriormente, se publicó un informe que señala que en Afganistán nunca antes se habían asesinado a tantos civiles como ha ocurrido entre enero y junio de este año.

La Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA, en sus siglas inglesas) informó esta semana que un total de 5.166 civiles afganos habrían sido asesinados o heridos en los primeros seis meses del año. Es el número más elevado desde que Naciones Unidas arrancara el recuento en 2009. Las cifras concluyen que 1.601 civiles han sido asesinados (entre ellos 388 niños), mientras que 3.565 han resultado heridos (de los cuales 1.121 eran niños).

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En realidad la fúnebre estadística es similar a la registrada durante el mismo periodo del año pasado, cuando murieron 1.615 civiles. La gran diferencia estriba en el número de heridos, que este año se ha disparado y que ha incluido a más niños que nunca.

Los ataques contra los niños suman casi un tercio del total de víctimas civiles en Afganistán, otro siniestro récord que el Alto Comisionado en Derechos Humanos de Naciones Unidas, Zeid Ra'ad al-Hussein, ha descrito como "alarmante y vergonzoso".

El máximo responsable de la misión UNAMA, Tadamichi Yamamoto, ha hecho un llamado a ambos bandos, tanto a los talibanes como al gobierno de Afganistán, para que incrementen su protección de los civiles.

"Cada muerte incluida en este informe —gente asesinada mientras rezaba, trabajaba, estudiaba, iba a buscar agua o se recuperaba en hospitales — es un fracaso de nuestro compromiso", dijo Yamamoto.

Noorjahan Akbar, un activista afgano de derechos humanos que reside entre Washington y Kabul considera que uno de los motivos fundamentales para explicar el incremento de la violencia ha sido el aumento de los combates a lo largo y ancho del país, "donde el gobierno se ha encargado de expulsar a los talibanes de varios territorios".

Mientras los talibanes han sido responsables del 60 por ciento de las bajas, las lesiones y las muertes atribuidas a las fuerzas progubernamentales han aumentado en un 47 por ciento, lo que representa el 23 por ciento del total de las bajas de este año.

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"Después de tantos años de apoyo y de entrenamiento brindado por el ejército de Estados Unidos, que se haya registrado un espeluznante aumento del 47 por ciento de las bajas civiles a manos de las mismas fuerzas del Estado es desconcertante", comentó a VICE News, Patricia Gossman, una de las investigadoras de la organización Human Rights Watch en Afganistán. El gobierno de Afganistán y sus aliados de la OTAN necesitan preguntarse muy seriamente qué está sucediendo".

"Los enfrentamientos en tierra son el escenario donde han muerto más inocentes, seguidos por los atentados suicidas", señala el informe.

"El atentado de este fin de semana y el imparable número de heridos, está provocando que el pueblo empiece a sentirse como una herramienta desechable en la lucha contra el terrorismo", dijo Akbar a VICE News, en relación a la masacre acontecida el sábado en Kabul.

'El mensaje que están enviando queda bien claro: nosotros no les importamos'.

"Si todo el mundo; es decir, los talibanes, Estado Islámico, las fuerzas progubernamentales, los bombardeos de las coaliciones extranjeras, se dedican a masacrar civiles, entonces el mensaje que están enviando queda bien claro: nosotros no les importamos".

El escaso puñado de fuerzas extranjeras que quedan en Afganistán se han dedicado a ayudar al gobierno afgano a luchar contra los combatientes yihadistas de Estado Islámico y contra los también radicales talibanes. En ese sentido, el gobierno de Afganistán decidió detener oficialmente sus intentos para iniciar las conversaciones de paz con los talibanes, después de los sucesivos atentados contra las tropas del gobierno y sus autoridades.

Las cifras de Naciones Unidas tampoco son muy esperanzadoras: casi 23.000 civiles han muerto en Afganistán desde 2009, mientras que otros 41.000 han resultado heridos.