Ácido, pasión y sangre seca: fotos del archivo histórico de la policía de París

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Ácido, pasión y sangre seca: fotos del archivo histórico de la policía de París

Ácido, pasión y sangre seca: en las fotografías de escenas criminales de París se aprecia la evolución de las técnicas de investigación y lucha contra la delincuencia.
30.3.15

Aunque Louis Daguerre inventó el daguerrotipo en 1839, la fotografía moderna se puso a disposición de los investigadores policiales del departamento de Francia hasta la década de 1870. Algunos años más tarde, en 1887, este uso de la fotografía se vinculó con el método fotográfico de Alphonse Bertillon para la identificación criminal. El fundador de la antropometría judicial sentó las bases para la policía científica de hoy. Debido a estos avances en la documentación de las escenas de crímenes, la Prefectura de Policía de París posee millones de imágenes de delitos parisinos en sus archivos desde el siglo XIX.

Después de haber investigado extensamente muertes de personajes históricos —lo que le valió el apodo del "Indiana Jones de los cementerios"—, Philippe Charlier, forense e investigador, se interesó en estas primeras piezas de evidencias fotográficas. En su libro Seine de crimes, publicado en enero por Rock Editions, recopila y trata de explicar casi un centenar de imágenes entre 1871 y 1937, tomadas con la intención de representar los homicidios, asesinatos, suicidios, accidentes y ataques de la época.

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"Mirando las fotografías de escenas de crímenes de París de varias décadas se aprecia la evolución de las técnicas de investigación y lucha contra la delincuencia", explica el autor en el prólogo del libro, que resume antes brevemente la historia de la policía parisina. "Aparte de su obvio interés médico, estas instantáneas nos hablan tanto de la barbarie de los seres humanos como de la vida de aquellos que vivieron antes que nosotros", añade.

Aunque en el libro aparecen un par de escenas famosas —el ataque contra el Louvre de 1905 y el asesinato de Jean Jaurès, en 1914—, la mayoría de ellas se refieren a personas anónimas, a menudo asesinadas de las formas más horribles. Conocemos, por ejemplo, la muerte de un tal Julien Delahieff, "envuelto en una tela y encerrado dentro de una maleta" en 1896; la de Madame Candal, que amaba a los gatos y fue golpeada hasta morir en 1914; o la de Suzanne Lavollée, una prostituta, salvajemente estrangulada y mutilada cuyo cuerpo fue "cortado" y luego "desgarrado", en 1924.

Debido a la naturaleza a veces complicada de ciertas fotos del libro, Philippe Charlier se cuestionó a sí mismo acerca de la legitimidad de su trabajo. "Estas fotografías son históricas, los casos son documentos clasificados, aunque han pasado más de los 30 años que se requieren a fin de que sea legal ponerlos a disposición del público", explica. "El problema que prevemos no es tanto legal sino ético. Incluso si es legal publicar fotos como éstas, ¿es aceptable saltarse el secreto médico y el respeto a la privacidad [de los demás]? "En respuesta a estas preguntas, el forense pone por delante el "concepto de 'pudor médico' y se las arregla para ser respetuoso con los demás sin impedir avanzar hacia el progreso y el conocimiento". Se trata de comprender los métodos antiguos de la criminología en el París de la época que, según Philippe Charlier, apenas han evolucionado.

Madame Debeinche, residente del número 9 de la rue Chalgrin, fue encontrada muerta en el suelo de su apartamento el 8 de mayo de 1903. "El color café de las manos y los pies puede corresponder con la putrefacción del cuerpo… ¿Cuánto tiempo hace que se cometió el crimen?", se pregunta Philippe Charlier. Es posible que una escena así fuera resultado de una pelea con golpes violentos.

Sigue a Philippe Charlier y a Glenn Cloarec en Twitter.