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Cómo Silicon Valley estaría acabando con la comunidad latina en San Francisco

El fenómeno de la gentrificación en San Francisco, California, hace que personas de estratos socioeconómicos bajos (en su mayoría latinos) sean desplazados de sus viviendas porque nuevos ocupantes pagan más por ellas.
18.12.15

Retrato de Rosario Mejía.

Fui a San Francisco, California, y conocí la historia de Rosario Mejía, una caleña que llegó allí en 1981 en busca de una mejor vida. Se instaló en un apartamento en Mission Street, donde viviría durante más de 30 años, pagando en promedio 800 dólares de alquiler por su vivienda. Un buen día, conoció a su nuevo vecino, un joven estadounidense blanco, de veintitantos años, que trabajaba en Facebook. Él se acababa de mudar al piso de abajo, por el cual pagaba 3 mil dólares de renta. No había diferencia salvo el saldo en dinero: el apartamento de él era de las mismas condiciones que el de ella.

Al poco tiempo, y por obra del mercado, la inmobiliaria le subió la renta a Rosario a 2 mil dólares. Al no poder pagarlo, tuvo que abandonar el barrio de la Misión, el barrio latino de San Francisco. Siendo empleada de limpieza en un hotel de la ciudad no pudo conseguir un piso por el mismo precio congelado que había pagado durante tantos años, así que tuvo que mudarse a la ciudad vecina de Oakland. Rosario sufría de severas crisis de depresión que también ya traía arrastrando desde Colombia y que se agudizaron los últimos meses, al perder todo tipo de contacto con sus vecinos, amigos de toda la vida, su gente y la comunidad latina en general. En mayo de 2015 se lanzó del Golden Gate.

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La población latina ya es mayoría en el estado de California: representa el 37.6% de todo el estado y en San Francisco, el 14% de la ciudad. El barrio de la Misión, o Mission district, como se llama realmente, ha sido por tradición el barrio latino. Este fenómeno parece que está en vía de extinción debido a la gentrificación que está sufriendo la ciudad a causa de las mudanzas de los empleados de Silicon Valley.

Si bien es cierto que la gentrificación promueve el movimiento cultural y el crecimiento económico de un lugar, es algo que afecta, cada vez más, a muchas ciudades del mundo. Y aunque el término es relativamente nuevo, el fenómeno no: lo sufrió Nueva York en su momento (lo que produjo las migraciones de Manhattan a Brooklyn y de Brooklyn a Nueva Jersey) y lo ha sufrido Londres y la Ciudad de México. En San Francisco, la comunidad hispana prácticamente está siendo desplazada por gente de mayor poder adquisitivo que está ocupando sus barrios. Específicamente, por gente que labora en empresas de computación y tecnología en la zona que popularmente es conocida como Silicon Valley, que alberga los cuarteles generales de Facebook, Apple, Google, Yahoo, Cisco, Intel, HP, eBay, Netflix, entre muchas otras. La gentrificación es definida como un proceso de transformación que vive una ciudad en el que ciertos barrios y zonas habitados por un sector de menor nivel socioeconómico es desplazada por otro sector de mayor nivel.

Todo empezó en la primera década del 2000, con el surgimiento de las startups y el fortalecimiento de compañías de computación que se instalaron en los pequeños poblados californianos de Palo Alto, Menlo Park, Cupertino, Mountain View, entre otros, todos vecinos entre ellos, que formarían un área que el mundo llamaría como el Valle del Silicio. Actualmente, son ya 5.249 compañías de tecnología y startups asentadas tanto en Silicon Valley como dentro de San Francisco (entre las que se incluyen Twitter, Uber y Airbnb).

Hoy en día, la gente que trabaja en estas compañías son miles. Tienen un perfil muy definido, principalmente son jóvenes blancos, solteros, sin hijos, de entre 25 y 35 años de edad, vienen de las mejores universidades y, principalmente, devengan altos ingresos. Todos viven en San Francisco y han elegido como su zona favorita la Misión. Como en cualquier ciudad grande, encontrar vivienda no es fácil, porque ya todo está ocupado, pero, al final del día, el dinero manda. Un profesional de Silicon Valley gana aproximadamente $108.603 dólares al año. Así que no tienen problema en ofertar alto.

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Según información proporcionada por el Instituto Familiar de La Raza Inc., un centro de apoyo que asiste a los latinos, principalmente colombianos, salvadoreños y mexicanos que viven en la ciudad, "esta situación no solamente afecta en materia de vivienda, sino que sus implicaciones van más allá. Al abandonar la zona latina, se rompen las redes de apoyo entre amistades y conocidos, en perjuicio de la propia comunidad. Otra consecuencia es que mucha gente con tal de seguir viviendo dentro de la ciudad, se juntan y alquilan departamentos entre 8 o 9 personas, en donde entra quien sea, pone en riesgo a los niños, provocando abuso sexual por parte de desconocidos".

La historia de Rosario Mejía me la contó Ingrid Zimmermann de la Torre, directora del Instituto Familiar de la Raza, Inc. De San Francisco. Hablé con ella sobre este fenómeno.

Cuéntanos sobre las estadísticas de estas empresas de tecnología. ¿No hay latinos en su nómina?

Estas tech companies están compuestas en un 78% por hombres blancos. Latinos había como en un 3%, pero después le restaron. ¿Era un 3% de ingenieros latinos? No. ¡Estaban contando a la gente que servía de comer, que limpiaba los edificios! Una vez que quitaron a esas personas salió que el porcentaje era como de 1.3%. De afroamericanos es aun más bajo que el de los latinos.

¿Por qué estas empresas están formadas principalmente por blancos?

Es bien sabido que son compañías que están compuestas por hombres blancos en su mayoría, de familias pudientes que tienen para mandarlos a Stanford, a Harvard, al MIT y no a los city college ni nada de eso adonde va todo mundo. Universidades que son muy caras y que difícilmente la comunidad de color y latinos tienen acceso.

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¿Y por qué estas compañías no les construyen viviendas a sus propios empleados?

Sí lo hacen. Construyen torres inmensas para sus trabajadores, que son nuevos condominios de lujo, pero no están creando viviendas de bajos recursos. La otra cosa que pasa es que esas torres apenas se están haciendo, entonces toda esa gente que está aquí desde hace 5 años, que son trabajadores de empresas de tecnologías y startups, están alquilando todas las casas y departamentos en SF.

¿Y eso es legal?

Hacen una guerra de libre mercado a final de cuentas; yo le doy 3 mil, yo le doy 4 mil por un apartamento de 2 dormitorios. Y aunque no haya apartamentos disponibles, los caseros y las inmobiliarias ven la manera de sacar a la gente que ya vive ahí para dárselos. En el parque Dolores, por ejemplo, las rentas ya están en US $5.500 cada uno. Si vas por Valencia Street, que es lo más popular, había negocios de familias y ya nadie se ha quedado porque se acaban los contratos, US$3 mil al mes y ahora les piden US$5 mil. Así que todos esos negocios de familias, que habían estado por más de 20 años, desaparecieron y ahora sólo son restaurantes a los que ningún miembro de la comunidad latina puede ir. Aquí, en la calle 24, empiezas a ver que ya hay gimnasios, sushi, todo tipo de negocios, han sacado casi todos los negocios latinos.

¿Y por qué la gente de Silicon Valley busca mudarse al barrio latino y no a Castro o Ashbury?

Porque les encanta establecerse aquí, ver los murales. Pero los murales ya están muertos, era una expresión viva de la comunidad, donde tú veías todas las etapas históricas de la política de Latinoamérica, no sólo de Colombia, sino de Centroamérica, de Guatemala, del Salvador. Entonces era como un diálogo en el arte de todo lo que estaba pasando afuera y dentro de la comunidad. Ahora es como un museo.

Pero siendo justos, ¿no crees que la presencia de Silicon Valley aporta económicamente a la ciudad?

Estos muchachos no invierten en la comunidad porque sólo están de paso, no tienen familia, son solteros. La idea de los trabajadores de technology es 2 o 3 años y se van, no están poniendo raíces, no digo que no lo vayan a hacer en algún momento, pero no ahora, porque son gente muy joven, 36 años máximo y a los 40 ya están teniendo miedo de que los van a reemplazar con alguien más joven. No tienen ninguna lealtad a la ciudad y no vienen con ideales. Entonces cómo creas una ciudad si no hay comunidad y no se invierte en los niños o en el transporte. Yo como persona de la tercera etapa soy invisible, porque todo es para los jóvenes.

A Chema lo encuentras en Twitter como @_chema