Los Yakuza odian que les tomen fotos

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Los Yakuza odian que les tomen fotos

Hablamos con el fotógrafo Jesse Lizotte sobre cómo es intentar retratar a los Yakuza, y sobre cómo su cultura y sus tradiciones están cambiando con la nueva generación.
11.11.15

Todas las fotos por Jesse Lizotte

Como era de esperarse, los Yakuza no son muy abiertos con desconocidos. En especial si son desconocidos extranjeros que traen una cámara. Sin embargo, el fotógrafo australiano Jesse Lizotte convenció a la infame pandilla japonesa de que se dejara retratar para Born Too Late, su serie fotográfica más reciente.

Jesse tiene experiencia convenciendo a la gente para que haga cosas que normalmente no haría. Ya antes había retratado la vida de las pandillas de Chicago y Los Ángeles en un proyecto llamado Lowrider. Aún para él fue un proyecto muy intimidante convencer a los miembros de convertirse en sujetos para las fotos y dejarlo fotografiar sus dedos mutilados y los tatuajes con los nombres de las personas que asesinaron.


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A unos días de su exposición en el Festival de Fotografía Independiente en Melbourne, Australia, VICE habló con Jesse acerca de la forma en que las dos pandillas influyen una en la otra a pesar de la distancia y cómo la cultura Yakuza está cambiando con la nueva generación.

VICE: Hola, Jesse. Los sujetos que retrataste en Born Too Late son muy extremos. Cuéntame cómo es el bajo mundo en Japón.
Jesse Lizotte: La verdad es de la gente más difícil que he fotografiado como extranjero. Son del tipo de personas que odian que le tomen fotos. Su mentalidad es totalmente diferente. Les cuesta trabajo comprender que es cool presumir tus tatuajes y que eres gánster. Los Yakuza son muy directos –la forma en que se conducen demuestra que nada les importa. Han vivido muchas cosas y sufrido mucha discriminación por parte de la sociedad. Su comportamiento no es lo que se esperaría de un japonés.

¿Hubo algún momento en el que sentiste que estabas en peligro?
Sí, obvio. Una vez, mi intérprete me llevó a retratar a un hombre al que no le agradaba mucho mi presencia. Me quedé ahí parado en silencio durante casi una hora hasta que por fin me dijo que estaba listo. Se quitó toda la ropa y estaba cubierto de tatuajes. Le faltaban cuatro dedos. No le gustaba la idea de que retratara su rostro y no se iba a poner a discutir sobre eso. En el pecho tenía tatuado el símbolo del clan pero lo cubrió con su mano porque no tenía permitido publicar eso. En su estómago tenía tatuados los nombres de algunas personas que había asesinado. Revisó todas las fotos de mi cámara y al final solo aprobó dos, una de espaldas y una de frente.

¿Cómo es que Born Too Late le da continuación a Lowrider, tu último proyecto?
En realidad nunca planeé meterme en esta mierda. Salir y retratar a los criminales más peligrosos no es mi objetivo, sólo pasó. Born Too Late empezó cuando estaba en casa de uno de mis modelos en LA y la pared de su casa estaba repleta de fotos de hombres encarcelados. Justo en medio había una foto de un japonés y destacaba del resto. Conseguí su email y me puse en contacto con él. Después de un tiempo, me respondió con una sola línea: "Este es mi número. Llámame cuando llegues a Tokio". Eso fue todo.

¿Después de trabajar con estos grupos, notaste alguna influencia occidental en el bajo mundo de Japón?
Claro. Lo más jóvenes se la pasan alardeando en las calles de Tokio. Van en sus Lamborghinis como diciendo de forma descarada "Véanme, soy Yakuza". Los miembros mayores son mucho más discretos.


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¿Hay diferencias generacionales notorias en los Yakuza?
La nueva generación tiene una apariencia muy distinta y se nota mucho la influencia occidental. Escuchan música occidental y conducen autos occidentales. Supongo que se identifican más con la imagen del gánster intrépido. Los Yakuza más viejos siguen siendo muy tradicionales. Me contaron que antes, cuando la cagaban, tenían que cortarse un dedo. Pero ese ritual ya se perdió. Ahora, si la cagan, sólo tienen que pagar una suma exorbitante de dinero.

Todavía respetan mucho la jerarquía. Los más jóvenes le tienen mucho respeto a los mayores. Los jóvenes comen afuera y deben esperar hasta que los mayores den su autorización para empezar a comer. También les abren la puerta y les sirven el sake.

Con los retratos de este tipo de personas, que son muy respetadas pero también son responsables de tanta violencia, ¿tratas de transmitir algún mensaje o el objetivo es meramente documental?
Me pareció importante retratar a estos personajes porque su cultura está a punto de morir. Mi intención no era ser amarillista ni nada por el estilo. Ni siquiera quería utilizar la palabra Yakuza porque todo el mundo la conoce. Quiero que sea mucho más que eso.

Born Too Late se inaugura el 13 de noviembre en la galería RVCA Corner, en Australia.

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Entrevista por SamNichols. Síguelo en Twitter.