El inquietante aislamiento de ser ama de casa en una comunidad mormona

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Identidad

El inquietante aislamiento de ser ama de casa en una comunidad mormona

Hablamos con Amanda James sobre sobre el arte de tomar fotos perturbadoras de los hijos, sentirse culpable por descubrir desventajas en la maternidad y las presiones religiosas que llevan a dedicarse por completo a la familia.
23.5.16

Bendición del bebé. Todas las fotos cortesía de Amanda Bentley James.

Amanda James tenía 28 años cuando su vida cambió por completo. Y lo más frustrante es que fue de las forma más banal: tuvo un hijo. Como creció en la comunidad mormona de Latter-Day Saints, le emocionaba mucho la idea de tener hijos. Pero todo cambió hace cinco años, cuando nació su primogénito.

Se dio cuenta de que la maternidad, con todas sus alegrías y recompensas, era increíblemente difícil. Así que tomó su cámara y empezó a tomar fotos de sus alrededores en el pintoresco estado de Utah, EUA, con el cielo azul y las montañas imponentes rodeando el hogar del cual apenas podía salir porque su hijo todavía no podía caminar solo.

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Cuando tomó las fotografías, durante la época en la estaba estudiando su maestría en artes plásticas, nunca se imaginó que iba a ser gran cosa, y mucho menos que iba a ganar un premio LensCulture por su serie "Sweet Little Lies". Esta semana, sus fotografías están en exhibición en Londres, así que decidí llamarla. "Estoy amamantando en ese preciso momento", dijo y se alcanzó a escuchar el balbuceo de su bebé. Hablamos sobre tomar fotografías perturbadoras de los hijos, la culpa de ver las desventajas de la maternidad y las presiones religiosas que implica dedicarse a cuidar a la familia.

VICE: Hola Amanda. Por lo que entendí, nunca fue tu objetivo tomar una serie de fotos con la maternidad como temática, ¿cierto?
Amanda James Bentley: Este proyecto surgió cuando estaba en la escuela, aunque antes de eso ya había incursionado en la fotografía escénica y de espectáculos. Como quería hacer algo diferente, empecé a capturar cosas al azar tanto en mi casa como en la calle. Empecé con mi hogar y con mi hijo mayor, que en ese entonces tenía dos años, pero había algo perturbador en esas imágenes y decidí seguir explorándolo.

Cortando zanahorias. "La maternidad es muy monótona y repetitiva. Hacer de comer, horarios de siestas, lavar los platos, la ropa, etcétera, hacen que todos los días parezcan iguales".

¿Qué empezaste a notar?
Al principio era difícil ver las fotografías porque tenían algo oscuro. Levantaba las fotos y me preguntaba "¿De qué tratan? ¿Por qué las fotos de mis hijos se ven tan perturbadoras? ¿Qué me pasa? Amo a mis hijos pero… ¿por qué salen así?". Muchas de esas fotos no vienen incluidas en la serie. No podía dejar de fotografiar la montaña que se ve desde la ventana.

Ahora sé que estaba de luto por mi libertad. Mi libertad se había ido. En el segundo en que nace tu primer hijo, te arrebata tu libertad. Es un sentimiento muy extraño y sé que todas las mujeres lo experimentan a su manera pero, en mi caso, tener un bebé era aterrador. Como soy un espíritu libre, hasta la estabilidad del matrimonio o de comprar una casa me costó mucho trabajo. No me daba miedo hasta que nació mi hijo. Ahí me di cuenta de todas las responsabilidades que me esperaban. Me sentía atrapada.

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Es interesante que digas eso porque todas las fotos tienen cierta ligereza.
Es contradictorio porque, una vez que tienes un hijo, sientes un gran amor por él. Pero al mismo tiempo, sentí que me arrebataron mi identidad. Tengo una gemela idéntica, eso significa que siempre he tenido que compartir mi identidad.

Leí que tu hermana posó para lo que parece ser un autorretrato tuyo.
¿La foto de la chica en el sillón verde? Es ella. Toda mi vida he tenido que luchar por mi identidad. Comparto mi cumpleaños, nos vemos iguales y nuestros esposos son hermanos. Compartimos todo, así que, de cierta forma, nunca he tenido una identidad propia. Creo que lo único que nos separa es que ella es pintora y yo fotógrafa. Ella vive en la casa de al lado [risas]. Pero cuando tuve a mi bebé fue una pérdida de identidad totalmente distinta y me convertí en "otra mamá". Fue muy extraño.

Mujer. "Le pedí a mi hermana gemela que posara como yo para un autorretrato. Esta fotografía es una metáfora sobre la identidad que perdí cuando me convertí en madre".

¿En qué punto aceptaste y empezaste a aprovechar la rareza de tu trabajo?
Esta serie nació por toda la frustración que sentía. Veía todo el esfuerzo que ponían mis compañeros en sus proyectos y la rapidez con la que progresaban pero yo, por más que lo intentaba, no podía. Y esa frustración se reflejó en las fotografías. Las críticas fueron muy duras. Me sentía culpable por tomarle estas fotos a mi hijo, me daba mucha vergüenza. Me preguntaba: "¿Por qué ser madre no es suficiente?".

¿Hablaste con tu esposo sobre lo que sentías?
No sabía de qué se trataba el proyecto hasta después de analizarlo un poco. Él comprende. Es muy estable y nunca le molestó que me la viviera tomándole fotos. Pero como no es artista, le cuesta entender por qué necesito hacer esto.

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Sé que creciste en un ambiente muy religioso donde las tradiciones son lo más importante. ¿No crees que tu proyecto va en contra de lo que te hicieron creer sobre el rol de la mujer?
Amo mi cultura, mis tradiciones y mi religión pero sé que es dura. Donde vivo, la mayoría de las mujeres se quedan en casa a cuidar a sus hijos y les encanta. Pero yo no entendía por qué me sentía tan mal por estar todo el tiempo en mi casa.

¿Cuáles son las diferencias entre esta comunidad y la comunidad de tu infancia?
Crecí en Salt Lake, que está cerca y es muy similar. La gente de aquí es muy amable y me gusta que la familia sea la prioridad. Siempre quise tener hijos. Como en mi familia somos nueve hermanos, que yo haya tenido tres hijos no es la gran cosa. Pero después de platicar con las mamás, me di cuenta que muchas mujeres sienten lo mismo que yo. Supongo que es por la presión que ejercen las comunidades religiosas en las mujeres. Amo trabajar pero fue muy difícil aceptar que cuidar a mis hijos era mi nuevo trabajo. Quería ser mamá pero en cuanto nació mi primer hijo, me moría por volver a trabajar.

¿Por eso incluiste las escrituras de la Biblia, del Libro del Génesis?
Sentía que era injusto. Siempre pensaba: "¿Por qué?".

¿Desde joven notaste la doble moral en las cuestiones de género?
No, nunca. Al leer el Génesis —en realidad nunca leí la Biblia, sólo crecí escuchando historias—, noté lo hostil que es el texto. Parecía tan injusto para las mujeres. En realidad, este proyecto es el resultado de combinar la influencia las fotógrafas feministas que me gustan —como Hannah Wilke, cuya obra me fascina—, las fotos que tomé de mi familia y la conexión con el lugar donde nací. Ahora que mis hijos ya crecieron, puedo pedir ayuda si me siento atrapada. Pero al principio no tenía idea de lo que me esperaba. Así pasa. Y siempre hay sentimientos encontrados.

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La entrevista fue editada con fines de claridad y longitud.

Abajo puedes ver más fotos de la serie "Sweet Little Lies".

Maldito. ‚ÄúEn este pasaje, Dios maldijo a Ad√°n por culpa de Eva. Este fragmento parec√≠a el final perfecto para el libro ‚ÄėPorque polvo eres y en polvo te convertir√°s‚Äô. El principio es la vida con mi beb√© y el final es la muerte y regresar a la tierra‚ÄĚ.

Hombre.

Creaci√≥n. ‚ÄúHay un sendero que me gusta porque tienes que caminar sobre un tronco para cruzar al otro lado de un r√≠o enorme. En primavera, este r√≠o corre con fuerza por toda agua fresca que sale de la nieve que se derrite en las monta√Īas. Captur√© esa escena como parte de la creaci√≥n de la tierra en mi libro‚ÄĚ.

La caída.

‚ÄúMe encant√≥ la vulnerabilidad combinada con la tensi√≥n en esta fotograf√≠a. Un momento tierno entre un ni√Īo y su madre que se convierte en un miedo sutil del ni√Īo‚ÄĚ.

Dios cre√≥ al hombre. ‚ÄúMe identifico mucho con la historia de Ad√°n y Eva. Me siento como una extensi√≥n de mi esposo, en casa, limpiando y cuidando a los ni√Īos. Tambi√©n siento que perd√≠ mi identidad‚ÄĚ.

"La tensión delicada es lo que me hizo tomar esta foto. Hay algo imponente al ver la mano de un hombre sosteniendo algo tan delicado. Me hizo sentir impotente, como si yo fuera ese globo".

‚ÄúEstaba viendo a mi sobrina nadar y se la pasaba tratando de contener la respiraci√≥n bajo el agua. Esta foto es aterradora porque muestra a una ni√Īa boca abajo en el agua. Me recuerda el miedo constante de que le pase algo a mis hijos. Cuando eres madre, ese miedo se vuelve una sensaci√≥n permanente‚ÄĚ.