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El hogar social nazi de Zaragoza y la esquizofrenia del nuevo fascismo

Visitamos el hogar social fascista situado en el barrio de Las Fuentes de Zaragoza y analizamos el cambio de estrategia de los grupos de ultraderecha en los últimos años.

por Miguel Ángel Conejos Montalar
09 Abril 2015, 7:44am

Foto de Diego Díaz para AraInfo

Las crisis siempre han alimentado al fascismo y el barrio de Las Fuentes de Zaragoza es el paradigma de barrio con problemas económicos. Un barrio que malvive con diferentes acentos y colores de piel. En un patio interior de la calle Fray Luis Urbano, el partido nacionalsocialista Movimiento Social Republicano (MSR), tiene su sede en Zaragoza. Tras este patio, en el colindante parque de Torreramona, jóvenes de ascendencia latinoamericana y africana juegan al f´tbol en jornadas interminables que finalizan cuando se esconde el sol por el otro lado de la ciudad. Jóvenes inmigrantes de segunda generación que, como los nacidos en España, tratan de no aburrirse en un barrio con la misma tasa de paro juvenil que el resto del país, el 50%.

El nuevo fascismo se aprovecha de esta situación.

Avanzando por las calles del barrio uno tiene la sensación de que todas las calles son iguales o muy similares. Bloques de pisos de cuatro o cinco alturas que se diferencian más por la época en la que fueron construidos que por las calidades, siempre bajas. Trabajadores de diferentes nacionalidades se cruzan por las calles, sobre todo hay persianas de locales pese a pasear en horario comercial, son muchos locales vacíos que antes albergaron negocios.

Compartiendo barrio con la inmigración, aquellos migrantes interiores que abandonaron las zonas rurales durante el franquismo. En palabras de Nieves Boj, presidenta de la Asociación de Vecinos de Las Fuentes, el principal problema del barrio es el envejecimiento. Los vecinos "no saben ni que existe el Hogar Social", asegura Nieves, a quien la ultraderecha le ha averiado el coche en alguna ocasión. "A sus repartos de alimentos acude muy poca gente. Desde la Fundación Tranvía nosotros hemos trabajado con familias con riesgo de exclusión social y no conocemos a nadie que haya ido a recoger alimentos", nos recuerda, quien además asegura que "no están nunca en el Hogar Social".

¿Esas son las personas que busca fagocitar el nuevo fascismo? ¿Tercera edad e inmigrantes? Se trata de una táctica equivocada o, cuando menos, de difícil comprensión. El MSR lleva años realizando recogida de alimentos en la puerta de supermercados del barrio para repartirla solo a españoles. Una medida tan populista como insolidaria en un barrio completamente multicultural. El racismo y la xenofobia se alimentan de medidas como esta, y tienen su caldo de cultivo en unas pocas personas que, desde una posición desfavorecida, envidian al diferente que medra.

La entrada del edificio ocupado

Cuando uno pone el pie en el portal del edificio ocupado por los nazis en la cercana Avenida Compromiso de Caspe, 83 de este barrio, lo primero que encuentra es un parapeto y una cadena que cierra la verja. Lo siguiente, una placa escrita a rotulador que, mal adherida a la fachada, recuerda la muerte de "Francisco Javier P.", y literalmente dice: "el cual se vio obligado a vivir en este rincón, donde encontró la muerte". La leyenda prosigue "sirva este pequeño homenaje para recordarnos que en pleno siglo XXI siga muriendo gente de frío en la calle".

El nacimiento del Hogar Social de Zaragoza

La "obra social" del fascismo en Zaragoza comienza con los repartos de alimentos organizados por el MSR hace años. El objetivo entonces pasaba por conseguir apoyos, fuerza, votos. Desde la creación de la sede de este partido en el Barrio de Las Fuentes, no era difícil encontrar una mesa de recogida de alimentos que más tarde repartirían en el patio interior de su sede.

Así, los mismos neonazis que a principios del siglo XXI se manifestaban brazo en alto en honor a Rudolf Hess, pasaban a organizar su trabajo de forma similar al de una ONG. Aquellos que trasmitían odio a todo lo diferente, ahora aumentaban el componente político. Es difícil saber quien o quienes pueden estar detrás de este cambio en España, pero lo evidente es que el mensaje muta a la vez que se radicaliza.

Cartel del MSR

En medio de este cambio en la ultraderecha española, se ocupa el edificio del Hogar Social de Zaragoza en junio de 2014. En un principio trata de agrupar a todas las organizaciones de ultraderecha de Zaragoza para crear un modelo similar a la Casa Pound romana. No funcionó. En unas semanas, la violencia contenida estallaba dentro del Hogar Social y terminaba en el juzgado. El detonante una bandera de Falange Española colgada en uno de los balcones. No era solo en enfrentamiento entre dos facciones. Representaba el combate entre el nuevo y el viejo fascismo, del que el nuevo salió reforzado.

A partir de este momento el MSR relajaba sus trabajos como "ONG", para pasar a labores políticas, mientras que el Hogar Social de Zaragoza, comenzaba a tomar las riendas de la solidaridad patria. Hay que recordar que pese a no estar directamente relacionados, el Hogar Social de Zaragoza comparte muchos militantes con el MSR y sus subgrupos.

Imágenes en la fachada del edificio

Los dos rostros del nuevo fascismo

Mucho ha cambiado el fascismo o al menos su mensaje. Sobre todo, si tenemos en cuenta que las mismas personas que pegan una tabla con un mensaje en recuerdo de un desahuciado en un edificio ocupado, han sido cómplices de agresiones a indigentes, algunas con lesiones graves.

El Hogar Social de Zaragoza es pionero en este nuevo movimiento ocupa fascista en España, además de un nido de contradicciones que a buen seguro atormentan a sus ocupantes. Cuando hablo de estos contrasentidos lo hago desde una seguridad total. La de quien los ha visto evolucionar en su ciudad, pero también, la de la verdad absoluta, la sentencia judicial.

"Al pasar los cuatro al lado de Rafael Santamaría Fernández, quien se encontraba dormido en la vía pública junto a un fotomatón, Mykhayklo XXXXXX, molesto porque no les habían dejado entrar en un establecimiento del que venían, pisoteó repetidamente, hasta en cinco o seis ocasiones a Rafael Santamaría Fernández en la cabeza, mientras que Javier XXXX XXXXX, María Leticia XXXXXX XXXXX e Iván XXXXXXX XXXXXXX, observaban la brutal agresión sin hacer nada para evitarla ni para ayudar a la víctima, marchándose a continuación los cuatro del lugar dejando a Rafael Santamaría Fernández malherido".

Este párrafo está incluido en el relato de "Hechos Probados" en la sentencia Nº 34/2013 dictada por el juzgado de Instrucción nº 36 de Madrid, y habla de la brutal agresión sufrida por un indigente en Madrid en el año 2009. Entre los jóvenes que omiten ayuda a Rafael Santamaría Fernández, hay dos zaragozanos, Javier y María Leticia. De quien se ocultaban los datos en la sentencia judicial entregada a los medios era Javier. Fue representado por el abogado Pablo Peña Nieto, miembro de Alianza Nacional, como también lo era por aquel entonces su defendido Javier Royo Blasco, quien fue cabeza de lista por Zaragoza para este mismo partido nazi.

Hace apenas un mes, MSR organizaba unas jornadas contra la globalización y uno de los actos, el de más afluencia juvenil, se iba a celebrar en el Hogar Social, a escasos quinientos metros de la sede el del MSR. La celebración del concierto motivó declaraciones políticas en contra e incluso, que se advirtiera en el pleno del Ayuntamiento de Zaragoza ese viernes de la celebración de un festival musical racista. Al día siguiente el concierto se celebró, lo que motivó un enfrentamiento entre jóvenes nazis y antifascistas en los alrededores del Hogar Social.

La algarada trató de ser aprovechada por este nuevo fascismo para hacer propaganda en torno a su labor solidaria, desde el papel de víctima. El actor para esta representación: quizá el menos indicado, Javier Royo Blasco. El programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco se acercaba hasta el Barrio de Las Fuentes para hablar con un representante del Hogar Social de Zaragoza, en relación con lo acaecido durante el fin de semana.

Tras el vendaje de una nariz rota y unas gafas de sol, Javier Royo Blasco aseguraba llamarse "Antonio". Se trataba de la misma persona que en 2009, saltándose la condena en el Centro de Inserción Social de Zaragoza, que le impedía salir de la ciudad, viajaba a Madrid para disfrutar de una noche de juerga nazi y contemplaba, según dice la sentencia, como uno de sus compañeros de correrías apalizaba a un mendigo, hasta dejarlo en coma, para continuar luego de juerga con él. Esa misma persona trataba de aparentar ante las cámaras de Ana Rosa ser algo que jamás fue, el pacífico líder patriota de una especie de ONG. En la actualidad Javier Royo es el representante en Aragón de Hispania Verde, una agrupación ecologista, integrada dentro de MSR. El mismo partido que alberga un sindicato de trabajadores y otro de estudiantes, así como la organización Liga Joven.

Cualquiera que lea con atención este texto se verá sumergido en un mar de dudas. Nazis que han pasado a ser ocupas, republicanos, ecologistas y sindicalistas. En apenas cinco años, el fascismo español, ha asumido el rol de todos los que durante años consideró sus enemigos. Un mundo contradictorio desde fuera, que desde dentro debe tornarse esquizofrénico. Un nuevo fascismo de dos caras.